Autor: MATÍAS BAKIT R.
ADN republicano y mayor tonelaje político: LO QUE BUSCA EL GOBIERNO CON SU PRIMER GOLPE DE TIMÓN
ADN republicano y mayor tonelaje político: LO QUE BUSCA EL GOBIERNO CON SU PRIMER GOLPE DE TIMÓN “Sorprendimos”, dice, medio en broma medio en serio, una autoridad de La Moneda consultada por la premura del primer cambio de gabinete del Presidente Kast, a solo 69 días de iniciado el Gobierno. Lo cierto es que los primeros sorprendidos fueron los mismos funcionarios y asesores de Palacio, que se enteraron de los movimientos solo un par de horas antes de que se efectuaran. “Pensábamos que el Presidente iba a aguantar un par de meses más, al menos”, dice una fuente. Para muchos, cambiar a la ministra de Seguridad Trinidad Steinert era algo inevitable.
Internamente, su evaluación ya era negativa y, de hecho, en el Segundo Piso se había instalado la noción de que el punto fuerte de la campaña se estaba transformando en el “talón de Aquiles” a ojos de la gente. Una idea que se debía combatir mediante gestos políticos y señales comunicacionales. Pero el rol le era muy incómodo a la ministra. Tanto que muchos veían que sus acciones no parecían conversar con la idea del Ejecutivo. “Parecía más ministra de la fiscalía que del Gobierno”, aseguran. Ante esto, se comenzaron a planear estrategias para recuperar el control de la agenda... Estrategias que no consideraban la participación de la exfiscal. Aun así, la fecha del cambio no estaba clara. Por un lado, había quienes abogaban por una modificación lo antes posible.
Otros estimaban que lo mejor era esperar a septiembre para evitar mover las piezas antes de lo que lo había hecho el presidente Boric, que realizó la primera modificación el 6 de ese mes, en 2022, cuando fue la caída de su ministra del Interior, Izkia Siches. Por ello, hasta la tarde del lunes, la idea aún era “reforzar” la gestión de la ministra. Sin embargo, el martes en la mañana ya había ruido político. Sobre todo en el Congreso.
Incluso la bancada republicana era renuente a seguir defendiéndola, luego de que esta expresara, tras presentarse en la Cámara de Diputados, “no me esperaba de la exigencia de un plan de seguridad estructurado, concreto”. Peor aún, la oposición amenazaba con interpelar a la ministra por sus dichos. Es en medio de este ambiente que el Presidente Kast y sus asesores sopesaron los pros y contras de adelantar el cambio.
Si bien la idea de hacer ajustes a poco más de dos meses no gustaba, se consideró que el costo de esperar podía ser aún más alto, de cara a la Cuenta Pública del 1 de junio. A esas alturas, se evaluó que todas las gestiones y declaraciones de la ministra estaban terminando en polémicas, justificadas o no. Y esto acabaría impidiendo y obstaculizando el avance de la agenda, y desviando la atención. Así las cosas, la pregunta que se planteó fue una. ¿Podría la ministra salir de ese embrollo? La respuesta fue no. El diseño ya no funcionaba. Kast encontraría el reemplazo en uno de sus nombres de confianza: El titular del MOP, Martín Arrau. De paso, el Presidente removería también a la cuestionada vocera Mara Sedini, en un movimiento que implicó tanto un giro en la estrategia comunicacional del Gobierno como el cumplimiento de un viejo anhelo republicano. “Muy, muy, muy mateo”. Así define la diputada UDI Constanza Hube al nuevo ministro de Seguridad, con quien compartió en los tiempos de la Convención Constitucional. “Es un trabajador incansable”, agrega.
Otro de sus colegas en esa instancia fue Eduardo Cretton (UDI), quien lo califica como “un servidor público excepcional, muy trabajador, mateo y no para nunca”: Varios recuerdan que era, siempre, el primero de los convencionales en llegar y el último en irse. Asimismo, cuentan que si en una reunión de bancada se hablaba de la posibilidad de elaborar una minuta sobre algún tema, él solía aparecer, algunos minutos después, con el documento listo. Es un estilo que mantiene. De hecho, en su primer día en Seguridad agendó reuniones a las 7 de la mañana. Y lo mismo hizo, aunque era feriado, el jueves pasado. Cuentan que una de sus grandes ventajas para el cargo es que es transversalmente respetado. Es muy cercano al Presidente José Antonio Kast y también a los asesores del Segundo Piso. No por nada Kast le encomendó encabezar la estrategia de segunda vuelta en la campaña que lo llevó a La Moneda. Es, también, un hombre de confianza del presidente de la colectividad, Arturo Squella, y tiene varios amigos en Chile Vamos. Pero, sobre todo esto, su nombre implica un reconocimiento de un error de diseño. Y un retorno a la idea original.
Diversas fuentes de gobierno confirman a “El Mercurio” que antes de que se eligiera a Trinidad Steinert para el cargo, el mandatario y sus asesores habían pensado en que el encargado del área debía ser o alguien del partido o alguien que hubiese participado directamente en la campaña. Sin embargo, cuentan que uno de los favoritos como Rodolfo Carter no estuvieron dispuestos a dejar el Congreso (donde habían sido recién electos) o tuvieron algunas otras razones para negarse. El error fue, dicen, esperarlos demasiado. En medio de la incertidumbre, varios, sobre todo desde Chile Vamos, pusieron otro nombre sobre la mesa: el de Martín Arrau. Sin embargo, él ya estaba en el diseño como titular del MOP. Entre otras cosas, porque se consideró que sería el ministerio ideal para sus capacidades de gestión y, eventualmente, para posicionarlo como una figura de proyección dentro del Partido Republicano. “Esperamos grandes cosas de él”, dicen desde la tienda. Finalmente se elegiría a Steinert, una fiscal célebre por haber combatido al Tren de Aragua en el norte. “A priori, sonaba muy bien”, dicen desde La Moneda. Hoy en Palacio reconocen que fue un error abandonar el plan original. Fuentes de gobierno cuentan que, al ser el sello principal de la campaña “y la principal preocupación del electorado”, el tema seguridad siempre debió ser para un republicano. “Ahora se lo estamos entregando a alguien que representa lo que la gente votó”, dicen. Arrau, que tendrá línea directa con el Presidente, además deberá dar un tono político al cargo y al discurso. “La clave del cambio está en el empoderamiento de la persona que llega, tanto desde la perspectiva de su relación con el Presidente como de su experiencia en la Administración del Estado y manejo político.
Los errores cometidos por la exministra tuvieron como base la falta de oficio en la conducción política, algo que Martín Arrau suple con creces”, dice el senador Andrés Longton (RN). Asimismo, se espera que comunique con más claridad los logros obtenidos. Algo para lo que, se espera, use sobre todo las redes sociales. Esto porque su estilo, dicen, es más de acción que de debate. “No le gusta filosofar de política. Le gusta ejecutar”, cuenta un cercano. Con él, además, debieran volver al discurso conceptos que habían sido dejados de lado: la urgencia y la emergencia. Para el exsubsecretario de Carabineros y actual director del Centro de Seguridad de la U.
Central, Neftalí Carabantes, un desafío clave del nuevo ministro será “dar a conocer y formalizar a la brevedad el plan maestro de seguridad, en no más allá de 30 días, que sea alcanzable, con metas concretas, indicadores de gestión, plazos definidos y responsables. (... ) Luego, debe contener objetivos concretos y medibles, con metas verificables, por ejemplo, trabajar en la disminución de homicidios, secuestros y encerronas”. Además se espera que implemente la reforma constitucional que traspasa Gendarmería a su ministerio.
Mientras, el coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la UNAB, Pablo Urquízar, cree que “a diferencia de su antecesora, debe poner el foco en impulsar la seguridad como una verdadera política de Estado. Ello exige abandonar la reyerta política y la lógica de trincheras del todo o nada”. Con todo, hay quienes se muestran preocupados por la poca experiencia de Arrau en temas de seguridad. Algo que, dicen, podría paliar rodeándose de más y mejores y asesores.
Ante esto, desde el ministerio reconocen que “no busca presentarse como un experto policial, sino como un ministro de Estado llamado a ordenar capacidades, respaldar instituciones y transformar la urgencia ciudadana por seguridad en gestión concreta”. Aunque acotan que no es ajeno al área, pues como intendente del Ñuble impulsó un plan regional de seguridad pública, se coordinó constantemente con Carabineros y la PDI y encabezó diversas fiscalizaciones y operativos. Además, se destaca que desde el MOP integró la seguridad como un eje estratégico, vinculándolo con la infraestructura crítica. Según se comenta, ya estaría preparando una batería de proyectos para presentar el 1 de junio. En ese contexto, ya ha tenido reuniones con otros ministros y varios parlamentarios del oficialismo. CONTRAPESO AL SEGUNDO PISO “Gracias por asumir un desafío que no es menor (... ) que es articular algo que estaba haciendo Mara, pero con una nueva mirada. Una mirada que conversamos varias veces de cóD 3 mo hacerlo”, dijo el martes el Presidente Kast al nuevo biministro de Interior y Segegob, Claudio Alvarado.
Las palabras del mandatario en la ceremonia de cambio de gabinete revelan que desde hace semanas se pensaba en un ajuste al diseño comunicacional del Gobierno. ¿La razón? No funcionaba con la eficacia y rapidez que se buscaba. Una parte del problema, según fuentes del Gobierno, es que había distintos responsables para la estrategia. Estaban la Secretaría de Comunicaciones (Secom), por otra el estratega Cristián Valenzuela y el equipo de prensa de Presidencia. Al medio se ubicaba la ministra Mara Sedini al mando de la Segegob. El problema de esto, dicen, es que esta burocracia impedía respuestas rápidas y efectivas. Más aún en el caso de Sedini, que no siempre contaba con la información o los vistos buenos y hay quienes señalan que debía improvisa, labor en la cual cometió varios errores. Sin embargo, hay una razón más de fondo y menos administrativa de la modificación. El cumplimiento de un anhelo de campaña del Partido Republicano y José Antonio Kast: disminuir el número de ministerios. Fuentes que estuvieron en la OPE relatan que a la hora de armar el gabinete varios hicieron una salvedad. Si por alguna razón la vocera no rendía cómo se esperaba, sería un buen momento para probar la fusión de Interior y Segegob. Se trata de un modelo que desde ahora está siendo evaluado. Y si funciona, lo más probable es que se trabaje en un proyecto de ley para transformar ambas reparticiones en una.
Más allá de esto, la nueva fórmula tendrá a las comunicaciones y la coordinación política bajo el mando de una misma persona, lo que se considera una ventaja, sobre todo a la hora de difundir las ideas del Gobierno, como las que se buscan discutir en el Congreso. Alvarado, asimismo, tendrá la ventaja de no tener que consultar todas sus decisiones con el Segundo Piso o el Presidente, pues cuenta con toda la confianza de este último. Es algo que, para muchos, ubica al ministro en una posición paralela, de similar influencia, a la del asesor Cristián Valenzuela. Algo que no ocurría en el caso de Sedini, quien debía responder ante el abogado. “Será una conversación estratégica entre Valenzuela y Alvarado”, cuentan. Desde el Gobierno explican, no obstante, que no se espera que Alvarado tenga permanentes vocerías sobre todos los temas. Quien estará a cargo de esto será el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, quien, por ejemplo, será la punta de lanza a la hora de enfrentar críticas en temas puntuales. Esto es porque se quiere evitar que el ministro arriesgue su capital político y rol negociador enfrentándose directamente con el Congreso. Asimismo, el diseño contempla que los equipos de comunicación de los ministerios sectoriales tengan mucha más autonomía y proactividad a la hora de difundir o defender sus políticas y medidas. Para algunos esto implica un giro importante al esquema original, que ponía todo el peso de las decisiones estratégicas y de comunicaciones en los asesores y el Segundo Piso, quienes dictaban los lineamientos a seguir. “El Gobierno diseñó pensando en concentrar todo el poder estratégico en el Segundo Piso. Pero con este cambio se está pensando más en la gestión política. Les pone un poco de contrapeso a los asesores”, dice el jefe de bancada RN, Diego Schalper. Mientras, en Palacio creen que las medidas tendrán el efecto de descongestionar la agenda y centrarla en lo que viene: la Cuenta Pública, que, sin ruido alrededor, tendría toda la atención deseada. Sin embargo, las ministras que salieron no son las únicas cuestionadas. Otra es la titular de Ciencia, Ximena Lincolao, cuya gestión se ha visto en entredicho por la renuncia del subsecretario de la cartera y una polémica declaración de patrimonios. Además, esta semana provocó la molestia de la oposición al no asistir a una sesión de la Cámara a la que estaba citada. Son dificultades que el Ejecutivo reconoce. Al respecto, creen que la ha traicionado su estilo de liderazgo, propio de la cultura de Estados Unidos país donde vive y ha hecho su carrera y su desconocimiento del aparataje estatal chileno. Por ello, está en monitoreo constante. n. BZEÁBEPILEF “El nuevo ministro debe dar a conocer y formalizar a la brevedad el plan maestro de seguridad, en no más allá de 30 días”, dice el exsubsecretario Neftalí Carabantes. EL RETORNO DE LA SEGURIDAD A LOS REPUBLICANOS “El Gobierno diseñó pensando en concentrar todo el poder estratégico en el Segundo Piso. Pero con este cambio se está pensando más en la gestión política”, afirma el diputado Diego Schalper.
Autor: MATÍAS BAKIT R.. Mientras la llegada de Martín Arrau a Seguridad pretende recuperar el tono, y la urgencia, que se tenía en campaña, el empoderamiento de Claudio Alvarado como biministro pone a la política y la estrategia —representada por el Segundo Piso— en un nivel mayor de coordinación.
Es además el primer paso para el desarrollo de una idea muy anhelada por el Presidente: la fusión de ministerios. | “El nuevo ministro debe dar a conocer y formalizar a la brevedad el plan maestro de seguridad, en no más allá de 30 días”, dice el exsubsecretario Neftalí Carabantes. EL RETORNO DE LA SEGURIDAD A LOS REPUBLICANOS “El Gobierno diseñó pensando en concentrar todo el poder estratégico en el Segundo Piso. Pero con este cambio se está pensando más en la gestión política”, afirma el diputado Diego Schalper. Los “nuevos” ministros: Martín Arrau y Claudio Alvarado.