Editorial: Maule bajo fuego: el rugido de una emergencia permanente
Editorial: Maule bajo fuego: el rugido de una emergencia permanente La Región del Maule se enfrenta, una vez más, a su enemigo más implacable y recurrente: los incendios forestales.
Lo que antaño se consideraba una "temporada de riesgo" limitada a los meses de enero y febrero, se ha transformado en una amenaza estructural que desgarra nuestro ecosistema, amenaza la vida humana y golpea el corazón productivo de la zona central. La peligrosidad de estos siniestros ya no es una advertencia teórica; es una realidad devastadora que exige una reflexión profunda sobre nuestra relación con el territorio. Durante el presente verano 2026, las cifras son alarmantes. Según los últimos reportes técnicos, el Maule ha registrado un incremento del 18% en la simultaneidad de siniestros en comparación al año anterior. La combinación del fenómeno climático y el estrés hídrico prolongado ha creado un "polvorín" perfecto.
Solo en el último mes, grandes focos en comunas como Cauquenes, Molina y San Clemente han consumido más de 12.500 hectáreas, afectando no solo plantaciones forestales, sino también bosque nativo irreemplazable y zonas de interfaz urbana donde familias lo perdieron todo en cuestión de minutos.
La peligrosidad actual se define por tres ejes críticos: la velocidad de propagación, ya que los incendios actuales alcanzan velocidades de avance que superan cualquier capacidad de respuesta inicial, impulsados por vientos de "puelche" y temperaturas que rompen récords históricos; también la intencionalidad y negligencia, ya que se estima que el 99% de los focos tienen origen humano, ya sea por descuidos en faenas agrícolas o, de manera más alarmante, por focos intencionales que buscan el caos y la vulnerabilidad del paisaje, por la continuidad del combustible vegetal facilita que un pequeño fuego se transforme en un megaincendio en menos de una hora. No podemos seguir reaccionando solo cuando el humo ya oscurece nuestras ciudades. El combate contra el fuego no se gana únicamente con aviones y brigadistas heroicos, sino con prevención real, ordenamiento territorial y sanciones ejemplares. El Maule es el pulmón y el corazón agrícola de Chile; permitir que se convierta en cenizas verano tras verano es un fracaso colectivo que no podemos normalizar..