Autor: Gustavo Alex Tapia Araya
XF-58
XF-58 escribió Eusebio Lillo al inicio de nuestro himno nacional, homenaje al firmamento que, en la novela Norte Grande, Andrés Sabella describió como “la única pureza que flota allá.
Por las noches, las estrellas se hinchan de luz y se quedan bajitas, co'mo para cuchichearles a los hombres los misteriosos acontecimientos desu patria”. Entre los sucesos novedosos que el cielo nos ha bajado atierra desde mitades del siglo pasado se encuentra que, desde 1958, nuestro firmamento ha ganado dimensiones trascendentales inesperadas.
Hace 63 años ocurrió un hecho que reviví en un micolección de cuentos “Antofagasta Blues”. Se trata de “XF 58”, historia de nuestra realidad asociadaa un experimento espacial chileno que culminó en Mantos Blancos el ro. demarzo de1962. X por experimento y F porque allí se acababa la teoría y comenzaba la práctica. Para contexto señalar que un año antesla Unión Soviética haprimer hombre bíamandadoal al espacio: Yuri Gagarin. Aquella madrugada nortina, según reportó este medio y deconmociónnacional, se disparó el primer y único cohete chileno en nuestra historia.
El lugar fue la mina de Mantos Blancos y la nave de 2,5 kilos ascendió unos 600 metros antes de caer en las cercanías denuestrorudimentario Cañave-docenty e escritor uro, Chile, estu en representación de la Orgacielo azulado” nización de Investigaciones Espaciales de Chile. Sorprendía De la Vega porque más se le conocía como hijo del poeta Daniel de la Veqgue a com o unfísico. Por esas coincidencias de la vida, detrás de don Rodrigo estaba Nicanor Parra, poeta reconocido por ser el creador dela antipoesía. Pero Parra también era profesor de física y matemática en la Universidad de Chile.
Su currículum detalla que fue un científico con estudios en física y matemáticas, incluyendo especialización en mecánica avanzada en la Universidad de Brown, institución privada perteneciente ala liga de entidades con alto pedigrí enlos Estados Unidos, específicamente en Providence, Rhode Island. Entre 1949 y 1951, Nicanor Parra había seguido estudios en la Universidad de Oxford. Cosmología Física, gracias a una beca del Consejo Británico, entre1949 y 1951. Hay más antecedentes. Uno de los colaboradores, y quien proveyó de ciertas resPuestas, fue el mismo Wernher von Braun. El equipo chileno estuvoa cargo de 20 científicos, en su mayoría estudiantes de la Universidad de Chile, y sus pasos fueron seguidos de cerca por Estados Unidos. Cerrar esta nota con la última carta que Von Braun envió al equipo chileno: “Siel cohete sale desu base, yaeléxito de ustedeses grande. Ahora, sisurca elespacio, esuna hazaña”. Ese humilde cohete chileno surcó el espacio. Hoy, seis satélites nuestros orbitan el planeta. 63ral, por los mismos díasen que Von Brown intentaba ganarle el quién vive a los rusos. Los detalles del lanzamiento fueron informados en la Universidad Católica por el académico Rodrigo dela Vega, Linterna de Pape.