Autor: PADRE RAÚL HASBUN
Columnas de Opinión: Reconstruir
Columnas de Opinión: Reconstruir econstruir, lo que está totalmente destruido o Raumado, es difícil. Por eso, el Plan de Reconstrucción Nacional, impulsado por el Presidente Kast como proyecto de Ley, está tropezando con tantas dificultades, y despertando mucha polémica. Especialmente en los economistas; pero además en los expertos de otras disciplinas.
Los temas que generan mayor incertidumbre, son los referidos al empleo formal; a la certeza jurídica de los proyectos necesitados de aprobación de diversas reparticiones públicas; a la competitividad tributaria; y a la restricción del gasto público. La seguridad de un buen resultado de tal votación, no existe aún, dentro de ambas Cámaras del Congreso. De ahí la premura del Ejecutivo, en obtener los votos que necesita, para aprobar su Proyecto de reconstruir la Nación, en estas cinco esferas de tan prioritaria urgencia. La doctrina y enseñanza de Jesús, es totalmente acorde con esta extrema dificultad de reconstruir lo derrumbado o aniquilado.
En verdad, el Universo entero debió extinguirse: no sólo por el pecado de Eva y Adán; ni por los pecados de Sodoma y Gomorra; ni por el diluvio, que condenó a muerte a todos los hombres y animales; salvo los introducidos en el Arca construida por Noé.
Si esta devastación total no sucedió, si esta reducción a la nada no tuvo lugar, si tanta incredulidad, indolencia, indecencia, ignominia e indiferencia; si tanta injusticia de quienes crucificaron y asesinaron a Jesús, Redentor y Salvador del Universo; si tanta traición y temor de sus discípulos, receptores de la educación e instrucción de su Maestro durante tres años, concluyó vendiendo a Jesús por treinta monedas de plata, ambicionadas por un Judas ladrón; si Pedro, piedra angular de la Iglesia fundada por Jesús, juró tres veces ni siquiera conocer a su Maestro; y si los demás discípulos, abandonando a Jesús, se escondieron, por miedo a la plebe del Israel bíblico: toda esta conducta aberrante, mereció exclusivamente el admirable perdón de Jesús. Él, mientras agonizaba en el dolor de estar crucificado, sólo atinó a rezar esta preciosa oración: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Argumento digno del mejor Abogado. Que es Él.
Así quedó, hasta hoy, nuestra naturaleza humana: elevada a participar en la naturaleza divina, gracias a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, derramada en la Cruz, que Él soportó para redimirnos de todo pecado, por flagrante o delito que sea.
Y también somos invitados a gozar de la resurrección de nuestros cuerpos mortales (nuestra alma, carente de materia, es por naturaleza inmortal). Y por si fuera poco, Jesús nos llevará a su Trono Celestial, juzgándonos, y llevándonos a su Eterna Alegría, si hemos obrado con divina Misericordia. Esta es la forma divina de reconstruir nuestra vida pecaminosa. Quiera nuestro buen Dios que la copiemos, para reconstruir nuestra economía, seguridad, certeza y empleo. Autor: PADRE RAÚL HASBUN. OPINIÓN