La filantropía porteña (1ra parte)
La filantropía porteña (1ra parte) I crecimiento de Valparaíso en diversos ámbitos, estuvo vinculado al aporE te generoso de la filantropía. Desde Juana Ross, viuda de Agustín Edwards, hasta Federico Santa María, son personas que entregaron aportes importantes, que fortalecieron la fundación de instituciones, la educación y el desarrollo de la ciudad y del país. Juana Ross (1830-1913) se casó en 1851 con su tío Agustín Edwards Ossandón. Fundador del Banco de A. Edwards, adquirió El Mercurio de Valparaíso y le dio auge a los negocios portuarios en nuestra región. Su esposa, dio a luz siete hijos. Pero la desgracia acompañó la madurez de su vida. Enviudó en 1878 y perdió a su descendencia prematuramente. La viuda salía de su casa, ubicada entre calles Edwards y Plaza Victoria, con riguroso luto negro. Aportó recursos al Asilo de la Providencia, la Maternidad de San Felipe, los hospitales de Copiapó, La Serena y Coquimbo, y para el Hospital San Agustín, después Hospital Enrique Deformes de Valparaíso. Acogió la llegada de los primeros salesianos y donó los terrenos a la iglesia porteña, para el funcionamiento del diario La Unión y la construcción de la catedral de la ciudad. Carlos van Buren (18681929) tuvo una exitosa vida como empresario y banquero. Después del trágico terremoto que destruyó gran parte de Valparaíso en agosto de 1906, al año siguiente asumió la dirección y la tarea de reconstruir el Hospital San Juan de Dios. Entregó significativos aportes a los bomberos, huérfanos, hospicios, escuelas. Asumió la gerencia del banco de A. Edwards y fue uno de los albaceas del testamento de Federico Santa María. Un mes después de su muerte, la Junta de Beneficencia del Hospital que él reconstruyó y modernizó, decidió rendirle homenaje constituyendo el Hospital Carlos van Buren. Santiago Severín (1868-1920) tuvo actividades en el Banco Nacional y en la Compañía Salitrera Antofagasta.
Conoció las carencias que existían en Valparaíso para que funcionara su precaria biblioteca pública, por lo que legó en su testamento aportes fundamentales para la construcción del edificio que acoge su funcionamiento, además de apoyar a la Sociedad Protectora de la Infancia. En justicia, la biblioteca frente a la plaza Simón Bolívar y el bandejón de Avenida Brasil lleva su nombre. Pascual Baburizza (18751941) llegó a Chile en 1892. Nació en territorios balcánicos gobernados por el imperio austrohúngaro, específicamente Yugoslavia (actual Croacia). Formó empresas en el norte, gozando y sufriendo los avatares del salitre. Su pasión fue la agricultura, por lo que apoyó la apertura de escuelas agrícolas en Aconcagua, y realizó inversiones agrarias y ganaderas entre Huasco y Llanquihue, mostrando su decisión y visión empresarial. Entre sus inversiones, apoyó al desarrollo de la Sociedad Matadero Modelo, en el sector vecino a Caleta Portales, en Valparaíso. Su testamento dejó un valioso legado, entre el que destacan varias de las pinturas del Museo de Bellas Artes porteño, que inmortaliza al empresario con su nombre. Don Pascual, también legó el Parque El Salitre, hoy Jardín Botánico, de Viña del Mar. El legado de estas personas, permitió que Valparaíso tuviera un auge notable y pudiera superar la tragedia de la viruela, los temporales, los derrumbes, los incendios y el terremoto de 1906. Visionarios, comprometidos, entregaron su amor y parte de su fortuna al destino de la ciudad. Sin ver los resultados de su aporte, confiaron en mejorar la vida porteña, con importantes beneficios en la espiritualidad, la educación, la cultura, la vida pública y política de los ciudadanos.
Doña Juana, ferviente religiosa; Don Carlos, banquero y bombero laico; Don Ignacio, ilusionado vecino nacido y muerto en Valparaíso; Don Pascual, generoso inmigrante extranjero. .. todos unidos por la pasión que generó Valparaíso en sus propósitos y en su herencia.
En la segunda parte de esta tribuna, podremos destacar el aporte generoso de personas y familias, que permitieron fortalecer el campo educativo y forjaron instituciones relevantes, como la Universidad Católica de Valparaíso -hoy Pontificiay la Universidad Técnica Federico Santa María. 03. POR JORGE SALOMÓ FLORES, HISTORIADOR TOMÁS FERNÁNDEZ