Autor: Daniel Rozas
"Boric no se va con la cola entre las piernas ni con el pecho inflado"
"Boric no se va con la cola entre las piernas ni con el pecho inflado" esponde desde Longaví, donde pasa las vacaciones, con señal intermitente y tiempo para mirar la contingencia a distancia.
R Daniel Grimaldi, doctor en Estudios Políticos, director ejecutivo de Chile 21 y académico de la Universidad de Chile, dice que a partir del 11 de marzo el panorama político dependerá más de lo que haga el futuro Gobierno que la nueva oposición.
A su juicio, Chile sigue siendo menos violento que buena parte de la región, pero asegura que la sensación de crisis e incertidumbre articuló el voto de la población, permitiendo que el discurso de Kast conectara con el electorado.
Sostiene que el desafío del nuevo Gobierno será ejercer el poder sin quedar prisionero de un clima de catástrofe permanente y que la experiencia indica que la evaluación pública gira en torno a la capacidad de ofrecer certezas y estabilidad cotidiana antes que al cumplimiento de un programa. Más que los datos, dice, pesa el clima emocional.
También aborda el momento de la izquierda tras su derrota electoral y sostiene que quedan asuntos por resolver, ya que la unidad durante los últimos cuatro años fue más estratégica que política. "El diagnóstico de Kast tiene un error evidente" -¿ Por qué tenemos tanto miedo los chilenos? -La violencia es un fenómeno multivariable donde las causas y efectos se cruzan. Pueden influir factores como la psiquis nacional o ciertos imaginarios sociales. En Chile hay un temor a la inestabilidad institucional y a la incerteza cuando las normas no están claras. Algo parecido pasa en el sistema internacional, como decía el primer ministro de Canadá (Mark) Carney en Davos: aceptamos ciertas reglas porque traen paz, estabilidad y prosperidad hasta que la ficción deja de servir.
Con la democracia y las instituciones pasa algo similar. -¿ Cuánto influyen la cultura legalista chilena y el respeto a la autoridad en el efecto que ha tenido el voto obligatorio en el escenario político actual? -Puede ser un factor, aunque creo que para el voto obligatorio debería haber más incentivos que castigos. Soy partidario del voto obligatorio en condiciones justas. Como está ahora, termina siendo un abuso porque te obligan a elegir entre candidatos definidos por estructuras partidarias poco transparentes y sin garantías de calidad.
Por eso me parece clave que exista la opción "ninguno" o que los votos blancos se consideren válidos y, si superan el 50%, que se obligue a repetir la elección con candidatos distintos. -Escribiste hace poco en «La Tercera» que el proyecto de Kast podría no ser sostenible. ¿ Eso depende de su diseño institucional, de la dificultad de la sociedad para aceptar un Gobierno de deDaniel Grimaldi: recha? -Kast en campaña compitió en dureza con Kaiser, luego concentró sus ataques en el Gobierno y tras ganar adoptó un tono dialogante; pero después volvió a enviar señales ambiguas al vincularse con la derecha radical europea.
Ahí veo una tensión entre la responsabilidad de gobernar dentro de la institucionalidad chilena y el impulso refundacional que su sector quiere impulsar. -¿ Dónde ves ese rasgo, porque el vínculo con Orbán podría entenderse como una preocupación lógica por solu-Si uno trata de comprender por qué Orbán gobierna en Hungría, ve cómo sus discursos xenófobos lograron radicalizar a ese electorado, recuperando símbolos antiguos, con un nacionalismo fuerte, construyendo el tema migratorio como amenaza a la civilización europea. Eso es algo difícil de trasladar a Chile. Por eso me genera dudas esa referencia.
Mi sospecha es que funciona como estrategia comunicacional para mostrar aliados internacionales, pero abre una tensión que deberá resolver, porque gobernar implica equilibrar convicción y cionar la inmigración irregular? Autor: Daniel Rozas. "Salir con cerca de un 30% de apoyo, en un escenario como el latinoamericano, no es menor, no es un fracaso rotundo", dice el politólogo y director ejecutivo de Chile 21. cionar la inmigración irregular? Pensar que el PC o el Frente Amplio podrían armar un estallido es darles una relevancia que no tienen". Kast tomó nota de las lecciones del Gobierno de Boric y de cómo se gobierna más allá de los deseos propios". "En la izquierda hay conversaciones pendientes" -Johannes Kaiser dijo que "Chile no se derechizó, fue la izquierda la que se volvió loca". ¿ Crees que la izquierda ha entendido por qué perdió la presidencial? "Boric no se va con la cola entre las piernas ni con el pecho inflado" responsabilidad.
Y la tentación de caer en la batalla cultural puede jugarle en contra a Kast. -En tu columna haces hincapié en la herencia pinochetista del gobierno de JAK. ¿ De verdad piensas que el pinochetismo le hace sentido al votante que votó primero por Parisi y luego por Kast? -Recurrir a Pinochet puede tener un uso estratégico y representar una batalla cultural que sigue presente en parte de la derecha. Algunas encuestas muestran que los chilenos podrían apoyar un Gobierno autoritario si logra controlar la delincuencia, y ahí aparece una grieta donde esa pulsión autoritaria puede intentar legitimarse reforzando un discurso pinochetista.
Por eso creo que mantener figuras ligadas a esa herencia podría cumplir ese rol. -¿ A qué figuras te refieres? -Al ministro de Justicia (Fernando Rabat) y al ministro de Defensa (Fernando Barros), ligados a la herencia de Pinochet.
Aunque en política la gente a veces cambia cuando está en el poder, cuando se da cuenta de que las personas valoran certezas y resultados tienden a actuar de forma más moderada si quieren ser exitosos. Algo parecido le pasó a Boric, que tuvo que cambiar prioridades, discurso y gabinete después de sus primeros fracasos, funcionando como un "gobierno de emergencia" orientado a normalizar la situación.
No fue un Gobierno para sacar laureles, pero tampoco para salir con la cabeza gacha. -¿ La contingencia podría llevar a Kast a gobernar distinto de lo que se propone, como le ocurrió a Piñera o a Boric? -Si él quiere que le vaya bien tiene que asumir que va a ser así. En esta primera etapa parece haberlo entendido. Aunque creo que tiene ambivalencia en su percepción de la unidad, porque la unidad se hace con sectores que tienen poder para alinearse en el Parlamento y no con partidos irrelevantes o individuos sin colectividad.
Pero el discurso está y eso era impensado hace meses, lo que indica que tomó nota de las lecciones del Gobierno de Boric y de cómo se gobierna más allá de los deseos propios, entendiendo que hay una estructura institucional que hay que proteger y continuar. Si toma nota de eso puede ser un buen Gobierno.
Nosotros publicamos un paper donde mostramos el cambio de agenda en Boric, y cuando uno revisa estos temas, la gente valora más la capacidad de conducir la incertidumbre que cumplir a rajatabla el programa, porque si cumples el programa y los resultados son malos no te aprueban. -¿ Kast parte de un diagnóstico social correcto pero de una premisa equivocada: que el país está en un estado de emergencia? -El diagnóstico que plantea tiene un error evidente: insistir en un "gobierno de emergencia" para un país que no está en emergencia. Los índices económicos no muestran un país que se cae a pedazos. Si te consideras en el suelo, alguien va a intentar levantarte, cuando en realidad ya estás de pie y lo que necesitas es sacudirte la ropa y empezar a correr para crecer. Insistir en la "emergencia" tiene un riesgo. Puede ser una estrategia retórica, pero cuando repites algo constantemente terminas creyéndolo. Y lo mismo ocurre con tu entorno.
La administración empieza a actuar en función de ese relato y acabas comportándote como un profeta. -Tiene cierto asidero y no es una crítica que venga solo de Kaiser, es algo que gente dentro de la izquierda ha planteado, como Susan Neiman y (Slavoj) iek. La idea de que cierta nueva izquierda terminó siendo más conservadora y más moralista que muchas derechas está ahí. Tampoco podemos asumir que el sujeto histórico de la izquierda, trabajadores y obreros, siga siendo el mismo. Ha cambiado con el tiempo, por lo que volver a la lucha de clases no me parece el camino. Grimaldi sostiene que, si la izquierda quiere recuperar la senda del socialismo, debe pensarlo menos como aparato estatal y más como comunidad y vida en común. Propone volver a una tradición anterior al marxismo, una vertiente que dialogaba con el liberalismo y que se fue perdiendo con la hegemonía del socialismo real.
La tarea, piensa, no es refundar el proyecto, sino retomar esa raíz. "El socialismo es una continuación natural del pensamiento liberal, algo que se truncó y que habría que reactivar, no refundar". -¿ Existe hoy una fractura entre una izquierda reformista y otra más refundacional? -No diría que hay una fractura, pero sí diría que hay conversaciones pendientes, porque hablar de fractura supone que antes hubo unidad y en realidad la unidad era estratégica, nunca fue de proyecto. Ahí hubo una falla del Gobierno de Boric al intentar gobernar con dos coaliciones sin resolver esa tensión, algo que se arrastra hasta hoy.
Quienes gobernaron juntos tienen que hacerse cargo de lo hecho y no pueden desentenderse. -¿ La izquierda está discutiendo sobre la unidad sin haber entendido todavía qué le pasó? -El Frente Amplio debe discutir qué significó el cambio de agenda tras el primer año y el paso a un Gobierno más pragmático junto al Socialismo Democrático; entender por qué el Boric de hoy es distinto al del inicio. El PC tiene que analizar que expresa la candidatura de Jeannette Jara y la tensión entre un comunismo más tradicional y uno de renovación. Y el Socialismo Democrático con la DC deben revisar lo ocurrido con la herencia de la Concertación y el antiguo debate entre autocomplacientes y autoflagelantes que quedó suspendido.
Recién después de esas discusiones separadas puede abrirse una conversación común sobre el futuro. -Genaro Arriagada dijo que la ciudadanía busca entre dos salidas: una izquierda en bancarrota pero con opción de recomponerse, y una derecha nueva que desafía a la derecha tradicional. ¿ El problema de la izquierda actual es su incapacidad para traducir la teoría en decisiones políticas? -También (José Joaquín) Brunner habló sobre la bancarrota de la izquierda, pero yo diría que pocos sectores han sido tan prolíficos en ideas como el progresismo.
El problema es que ese exceso de interpretaciones a veces ahoga la claridad para decidir en el corto plazo, privilegiando la brillantez de las ideas por sobre los resultados y ahí aparece la tensión entre convicción y responsabilidad. -Cuando se dice que el Gobierno de Boric fracasó, ¿qué opinas? -¿ Fracasó en qué?, ¿en cumplir las promesas iniciales? Yo diría que sí, porque tuvo que cambiarlas. Pero bajo la idea de que la gente aprecia más a un Gobierno que sabe gobernar y sabe corregir, ahí este Gobierno tuvo éxito. Salir con cerca de un 30% de apoyo, en un escenario como el latinoamericano, no es menor, no es un fracaso rotundo. Boric no se va con la cola entre las piernas ni con el pecho inflado. Hizo una cosa que se llama gobernar.
Y si el Frente Amplio aprende esa lección puede haber un camino bastante prolífico por delante. -Si el Gobierno de Kast funciona bien, ¿ves probable el fin de la alternancia política? -El Gobierno de Kast parte con un escenario económico favorable, con un buen precio del cobre y una mayor inversión, por lo que en el corto plazo puede mostrar resultados e incluso generar empleo.
El problema es que tendrá límites para transformar la estructura productiva y salir de la trampa del ingreso medio, porque eso exige un rol más activo del Estado y su equipo es de un neoliberalismo old school, útil para réditos rápidos pero con un techo bajo después.
También puede ganar apoyo inicial por el tema de la seguridad, pero si en dos o tres años no hay resultados, la cuenta le va a llegar. -Existe temor en la gente a que se levante la calle durante el próximo Gobierno. ¿ Compartes esa preocupación? -No, porque me pregunto qué capacidad real tienen hoy los partidos para movilizar con menos del 1% de aprobación. Pensar que el PC o el Frente Amplio podrían armar un estallido es darles una relevancia que no tienen. Basta recordar que en 2019, cuando aparecía una bandera partidaria, la respuesta era de rechazo, que a Jadue lo echaron y a Boric lo funaron. Quien cree que la izquierda tiene esa capacidad ve a su adversario demasiado grande.
Pensar que el PC o el Frente Amplio podrían armar un estallido es darles una relevancia que no tienen". Kast tomó nota de las lecciones del Gobierno de Boric y de cómo se gobierna más allá de los deseos propios". "En la izquierda hay conversaciones pendientes" -Johannes Kaiser dijo que "Chile no se derechizó, fue la izquierda la que se volvió loca". ¿ Crees que la izquierda ha entendido por qué perdió la presidencial? Autor: Daniel Rozas.