Autor: Por Ignacio Vera
La apuesta de la Unión Europea por reducir su dependencia de EE.UU.
La apuesta de la Unión Europea por reducir su dependencia de EE.UU. a Unión Europea (UE) está empezando un proceso gradual para reducir su dependencia estructural de Estados Unidos en áreas estratégicas. Aunque se trata de un proceso incipiente, las tensiones con la administración de Donald Trump provocaron el deterioro de las relaciones transatlánticas, gatillando un debate antes impensado. Durante más de medio siglo, Bruselas confió en las garantías de seguridad de la OTAN y el liderazgo estadounidense para sostener su crecimiento económico y su estabilidad política. Pero la confianza ciega ya no es sostenible. "Tenemos que aprender el lenguaje de la política de poder", afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz, en un discurso frente al Parlamento germano. En cualquier caso, estos avances por la "independencia" europea se tratarían de pasos a un distanciamiento estratégico. Así, el objetivo es limitar vulnerabilidades y diversificar aliados, sin cortar los lazos económicos y estratégicos con EE.UU. Made in Europe La defensa europea reposa sobre la OTAN, organización de la cual el 16% del presupuesto proviene de Estados Unidos. Pero los líderes europeos han comenzado a cuestionar si Washington acudiría efectivamente en defensa del continente ante una crisis mayor. Por ejemplo, la premier danesa, Mette Frederiksen, sostuvo a principios de enero que un ataque de Estados Unidos a Groenlandia sería el fin de la alianza. Según Politico, en una reunión en Croacia, líderes europeos sostuvieron que es necesario robustecer sus acuerdos de defensa mutua europea. La discusión refleja la necesidad de que Europa sea capaz de sostener su defensa con mayor autonomía.
Y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó frente al Parlamento europeo que cualquiera que crea que Europa puede defenderse sin el apoyo de EE.UU. debería "seguir soñando". Aunque la dependencia militar respecto a Estados Unidos es profunda, algunos sectores políticos consideran que el costo de reducir esa dependencia es necesario. En cuanto a competitividad económica, la presidenta de la comisión, Ursula von der Leyen, instó ante el Parlamento europeo a la consideración de opciones made in Europe. La medida busca priorizar a firmas europeas en las licitaciones públicas para determinados sectores. Esto se repite en la tecnología. Por ejemplo, Francia anunció planes para prohibir a los funcionarios públicos el uso de herramientas de videoconferencia con sede en Estados Unidos, sustituyendolas por soluciones locales como la francesa Visio. Respecto a la energía, la UE enfrenta un conflicto producto de la fuerte dependencia con Washington. El país norteamericano suministra más del 25% del gas consumido por el bloque continental. Como respuesta, Bruselas ha intensificado los esfuerzos para diversificar proveedores de otros continentes. Sobre el sistema financiero, legisladores europeos alertan sobre la excesiva dependencia de sistemas de pago estadounidenses como Visa y Mastercard.
Una de = las principales respuestas es el Lidiar con China euro digital. "Con el euro digital, los europeos seguirían teniendo control de su dinero, sus decisiones y su futuro", afirmó el año pasado la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. En paralelo, en Alemania se ha reabierto el debate sobre sus reservas de oro, de las cuales 1.236 toneladas se encuentran almacenadas en Nueva York. La legisladora alemana Marie-Agnes Strack-Zimmermann sostuvo que es inaceptable que se confíe en EE.UU. para guardar tanto oro en tiempos de incertidumbre política. Pero, en el discurso inaugural de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el canciller alemán reconoció una "reconfiguración" del orden mundial y abogó por el diseño de una agenda europea sin romper relaciones con Washington. Así, la separación se detiene cuando aparece un actor mayor a quien contener. Según la agencia Bloomberg, se espera que en los próximos meses la UE proponga a Estados Unidos una alianza de minerales críticos. El objetivo del acuerdo es tomar control de un área actualmente dominada por China. Y es que tanto Estados Unidos como la UE se han visto atados a recurrir a los asequibles minerales chinos, lo que le da poder de mercado a Beijing. Sobre esto, el analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), Alberto Rizzi, comentó a La Tercera que "los europeos están cada vez más preocupados por la dependencia de EE.UU.
Incluso, el gas estadounidense, antes considerado 'seguro', se percibe ahora cada vez más como una dependencia potencialmente peligrosa". "Europa busca la reducción de riesgos más que la contención (de Beijing). A la vez, los europeos también están preocupados por la postura errática del propio Trump sobre China", afirmó.
Por su parte, Etienne Soula, investigador del German Marshall Fund (GMF), explicó que, aun cuando las relaciones están cambiando desde la fuerte alianza basada en valores comunes a una relación más estratégica, Washington y la UE se beneficiarán de responder a China de forma conjunta. "Esta nueva alianza sugiere que la actual administración estadounidense está percibiendo el valor que los europeos pueden aportar al tratar con China", explicó.
En la misma línea, la directora del Istituto Affari Internazionali (IAI) de Italia, Nathalie Tocci, dijo que si bien hay áreas clave en las que Bruselas debe reducir su dependencia de EE.UU., "Europa debe mantener a raya los riesgos relacionados con las acciones de China". Cambio irreversible El giro de volante de Europa es evidente y Tocci atribuyó estas decisiones del bloque al comportamiento de Trump. "Nunca antes los europeos pensaron que EE.UU. pudiera, aunque fuera temporalmente, actuar como adversario", aseguró. "En las últimas décadas, toda la arquitectura de seguridad de la UE se basó en asegurar sus flancos sur y este. El episodio de Groenlandia planteó la posibilidad de que ahora también deba considerar su flanco occidental", dijo Soula. Pero después, agregó que habrá que esperar a ver cómo actúa la UE.
A su parecer, Bruselas tiende a "caer en la complacencia una vez superadas las crisis agudas". En esa línea, el analista del ECFR, Rizzi, dijo que Bruselas "lentamente está dándose cuenta de que su seguridad no puede depender del voto estadounidense cada cuatro años, y esta tendencia probablemente sea irreversible", afirmó Rizzi. Matizando esto último, Tocci sostuvo: "Quizás este momento de crisis pase, pero significa que puede volver a ocurrir en el futuro.
Esto significa que la UE seguirá considerando a EE.UU. como una relación que debe promoverse y, al mismo tiempo, protegerse a sí misma". "En este sentido, sería de una manera similar a la de América Latina y su doble relación (con Estados Unidos y China)", comparó la directora del IAI. ® Autor: Por Ignacio Vera. Tras el episodio de Groenlandia, Europa ya no confía a ciegas en su histórico aliado transatlántico y está dando sus primeros pasos hacia la autosuficiencia en industrias estratégicas. Analistas explican el cambio de dirección y cómo afectará en la relación del Viejo Continente con China.