Quillota enfrenta las lluvias con foco en la prevención ante limitaciones estructurales
Quillota enfrenta las lluvias con foco en la prevención ante limitaciones estructurales Cada invierno, Quillota enfrenta un escenario complejo en materia de evacuación de aguas lluvia, marcado por una limitación estructural: la ausencia de colectores subterráneos.
Esta condición obliga a la comuna a depender principalmente de sistemas de escurrimiento superficial y de su red natural de drenaje, lo que explica la gran cantidad de agua que circula por calles y sectores urbanos durante episodios de precipitaciones intensas. "Quillota, como muchas ciudades de la zona central, no mantiene colectores de aguas lluvia subterránea, por lo que es complejo muchas veces y la gente ve grandes cantidades de agua circulando", explicó a "El Observador" Claudio Figueroa, encargado de Gestión de Riesgo de Desastres del municipio. En esa línea, detalló que la ciudad mantiene una lógica heredada de su origen colonial, donde el agua era conducida por acequias que hoy ya no existen.
Actualmente, el flujo de aguas lluvia se desplaza desde el sector norte hacia el sur de la comuna de manera superficial, hasta encontrar puntos de evacuación que la conducen hacia canales de regadío y esteros, los que finalmente desembocan en el río Aconcagua. Sin embargo, este sistema presenta limitaciones, especialmente cuando las precipitaciones superan la capacidad de drenaje existente.
En sectores urbanos, el problema se manifiesta en puntos críticos que históricamente presentan acumulación de agua, como Pedro Aguirre Cerda, paradero 4 de Avenida 21 de Mayo, intersecciones como Freire con Merced o La Concepción con Bulnes, además del sector de San Isidro y pasos bajo nivel. A esto se suman dificultades en poblaciones y condominios, cuyos sistemas de drenaje suelen saturarse ante lluvias intensas. El escenario es aún más complejo en áreas rurales, donde esteros y quebradas cumplen un doble rol: son vías naturales de evacuación, pero también focos de riesgo. Cauces como el estero San Pedro o el estero Pocochay pueden activarse con gran fuerza en cortos periodos de tiempo, incrementando el peligro de desbordes. Este riesgo se ve agravado por la intervención humana en el territorio. Parcelaciones, modificaciones de cauces y la reducción del bosque nativo han disminuido la capacidad del suelo para absorber agua, acelerando los escurrimientos.
Un ejemplo claro ocurrió en el invierno de 2024, cuando precipitaciones cercanas a los 600 milímetros provocaron el desborde del estero San Pedro, afectando especialmente el sector del badén. "En 2024 tuvimos 14 personas albergadas, aproximadamente 25 damnificadas y afectación de seis viviendas en San Pedro", recordó Figueroa, quien precisó que esta situación estuvo vinculada a problemas estructurales en ese punto. TRABAJO PREVENTIVO Frente a este panorama, el municipio ha fortalecido su estrategia preventiva. Desde el 2 de febrero de 2026 se implementa el Plan Otoño-Invierno, que presenta un avance cercano al 80% e incluye limpieza de esteros, uso de maquinaria y trabajos con camiones hidrojet en sectores críticos. Esta planificación contempla una inversión aproximada de 60 millones de pesos. El trabajo, sin embargo, no es reciente. "Nuestro trabajo preventivo viene de hace aproYUNORI ST K5-10 ximadamente 14 años. Lo que buscamos es no tener damnificados", sostuvo Figueroa, destacando que en los años 2023,2024 y 2025 no se registraron personas afectadas en el área urbana, pese a eventos de alta intensidad.
Según explicó, las soluciones estructurales definitivas -como la construcción de colectores-requieren estudios de mayor escala y financiamiento a nivel regional o nacional. "La única solución hoy es realizar trabajos de mitigación y prevención, porque estas son obras mayores que requieren planificación", indicó.
En ese contexto, la comuna continúa apostando por la limpieza de cauces, la instalación de defensas fluviales y el monitoreo constante de sectores críticos, entendiendo que la geografía y el desarrollo urbanocondicionan el comportamiento de las lluvias.
Por lo mismo, Quillota enfrenta cada temporada invernal combinando intervención técnica, planificación y coordinación, en un escenario donde la prevención y el trabajo comunitario resultan claves para reducir riesgos y evitar emergencias mayores.. La ausencia de colectores subterráneos obliga a depender del drenaje superficial y de los cauces naturales, especialmente en sectores rurales, donde el riesgo de desbordes persiste Desde el 2 de febrero de 2026 se implementa el Plan Otoño-Invierno, que presenta un avance cercano al 80%. Claudio Figueroa, encargado de Gestión de Riesgo de Desastres del municipio.