Autor: Vittorio Corbo
Columnas de Opinión: Chile: entre el shock de la guerra y la urgencia de volver a crecer
Columnas de Opinión: Chile: entre el shock de la guerra y la urgencia de volver a crecer LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE CONSTITUYE UN SHOCK DE GRAN MAGNITUD, con efectos inmediatos sobre la oferta de combustibles y sus precios internacionales y consecuencias directas sobre el crecimiento global. Chile enfrenta este nuevo shock externo en un momento especialmente delicado. Aunque llega con una macroeconomía más ordenada que en años previos, su bajo crecimiento tendencial, el deterioro fiscal y la debilidad del mercado laboral reducen su capacidad de respuesta para implementar políticas mitigadoras. Por eso, la guerra en Medio Oriente no solo encarece la energía y eleva la incertidumbre global: también vuelve más urgente una agenda capaz de reactivar la inversión, el empleo y el crecimiento. La obstrucción del estrecho de Ormuz por donde transita cerca de un 20% del consumo mundial de petróleo y GNL constituye el principal “cuello de botella energético” del mundo.
El impacto se transmite rápidamente a los precios del petróleo, el GNL y otros bienes intensivos en energía, como los productos petroquímicos, y también afecta a insumos clave, desde fertilizantes hasta helio, utilizado en la industria de semiconductores y la inteligencia artificial.
Considerando los 1000 millones de barriles de petróleo que ya se han perdido y los que se seguirán perdiendo y el tiempo que tomará restablecer la producción, es razonable anticipar precios altos del petróleo y de los productos relacionados por un período prolongado.
Este shock ocurre en un momento en que la economía global controlaba la inflación y mostraba resiliencia frente al aumento del proteccionismo, la incertidumbre asociada a las numerosas intervenciones del Presidente Trump y los riesgos geopolíticos preANÁLISIS sentes. Un aumento persistente del precio del petróleo cambia ese cuadro: eleva la inflación, aumenta la aversión al riesgo y reduce el margen de los bancos centrales para recortar tasas.
Las estimaciones sugieren que un aumento de 10% en el precio del petróleo, sostenido por un año, elevaría la inflación global entre 0,35 y 0,40 puntos porcentuales y reduciría el crecimiento entre 0,10 y 0,20 puntos.
Como referencia el precio del petróleo ha aumentado cerca de 40%. En este contexto, a diferencia del shock tras la invasión de Ucrania cuando varios países recurrieron a subsidios generalizados que terminaron alimentando la inflación y deteriorando las cuentas fiscales, hoy los gobiernos enfrentan este tipo de episodios con mucho menos espacio fiscal. Por eso, la respuesta tiende a combinar traspasos de precios internacionales con apoyos más focalizados. Ese cambio es especialmente relevante para economías como la chilena, donde el margen para amortiguar los efectos de este shock vía subsidios es hoy bastante más estrecho. Ahí aparece el problema de fondo para Chile.
Este evento encuentra al país con debilidades estructurales relevantes: bajo crecimiento tendencial (cercano al 2%), deterioro de la sostenibilidad fiscal y un mercado laboral débil, con una tasa de desempleo del 8,5%, que supera con creces el promedio de 6,9% del período 2000-2019.
El año había comenzado con señales positivas menores tasas de interés, mejores términos de intercambio y expectativas más favorables, pero el encarecimiento de los combustibles, su traspaso a precios internos, el reducido espacio para mitigadores fiscales, y el deterioro reciente de los términos de intercambio y las condiciones financieras internacionales han vuelto A diferencia del shock tras la invasión de Ucrania cuando varios países recurrieron a subsidios generalizados que terminaron alimentando la inflación y deteriorando las cuentas fiscales, hoy los gobiernos enfrentan este tipo de episodios con mucho menos espacio fiscal”. Autor: Vittorio Corbo.
A diferencia del shock tras la invasión de Ucrania —cuando varios países recurrieron a subsidios generalizados que terminaron alimentando la inflación y deteriorando las cuentas fiscales—, hoy los gobiernos enfrentan este tipo de episodios con mucho menos espacio fiscal”. Columnas de Opinión: Chile: entre el shock de la guerra y la urgencia de volver a crecer a golpear el ánimo. Por eso, la respuesta no puede limitarse a administrar el impacto coyuntural del shock. También debe hacerse cargo de la vulnerabilidad estructural que este episodio vuelve a dejar en evidencia.
El país necesita avanzar en una agenda decidida de medidas para promover la inversión, el empleo y la productividad para impulsar el crecimiento tendencial: agilizar y simplificar los permisos de inversión, fortalecer la certeza jurídica, mejorar la competitividad tributaria, promover la innovación y la formación de capital humano y volver a situar el crecimiento y el empleo en el centro de la discusión económica y de las políticas públicas. En definitiva, transformar un shock adverso en un catalizador para retomar una senda de crecimiento más sólida y sostenida que permita avanzar en satisfacer las demandas de progreso y bienestar de la población.
En un contexto en que el capital global busca destinos estables, alejados de conflictos y ricos en recursos clave para la transición energética y la revolución tecnológica, Chile tiene una oportunidad real de ser un país atractivo para estos flujos de inversión. En ese contexto, el proyecto de Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social abre una oportunidad para reordenar prioridades y volver a poner el foco en estos temas. Autor: Vittorio Corbo.