Autor: OLIVER RODRÍGUEZ
Alza de suicidios en Gendarmería se suma a crisis y evidencia falta de “política permanente de salud mental”
Alza de suicidios en Gendarmería se suma a crisis y evidencia falta de “política permanente de salud mental” En menos de una semana, Gendarmería sufrió dos pérdidas que revelarían otra dimensión de la crisis que atraviesa, marcada por casos de corrupción y liberaciones erróneas de reclusos, que se han traducido en un proceso de reforma actualmente en trámite.
Se trata de las muertes de dos funcionarios, en Iquique el 10 de febrero, y en Santiago el 16, que aparentemente corresponderían a heridas de bala autoinfligidas, aunque ambos hechos siguen siendo investigados por el Ministerio Público.
Cifras oficiales a las que tuvo acceso “El Mercurio” dan cuenta de una preocupante alza en hechos de este tipo desde 2022 en adelante, pero con un marcado aumento el año pasado, en el que los casos, respecto de 2024, crecieron a más del triple, llegando a siete decesos atribuibles a suicidio (ver cifras). Desde Gendarmería, además de lamentar las recientes muertes, señalan a este medio que “la salud mental de nuestro personal es de la mayor relevancia, ya que enfrenta exigencias complejas que hacen indispensable fortalecer el autocuidado, la prevención y el acompañamiento”. Y, en esa línea, apuntan que “hemos desarrollado programas de apoyo y materiales psicoeducativos, una plataforma de orientación sicológica 24/7, y campañas en esa línea, si bien estamos conscientes del déficit de atenciones psiquiátricas a nivel país, y Gendarmería no está ajena a esa realidad”. n “Exposición prolongada a contextos de alta conflictividad” Sin embargo, tanto expertos como autoridades remarcan la falta de una política permanente en esta materia, lo que, sumado a las condiciones laborales a partir del “estrés” en el que se encuentra el sistema penitenciario, con niveles de sobrepoblación récord y un perfil de internos más peligrosos, configuran un escenario de riesgo. Así, por ejemplo, el exdirector de Gendarmería Christian Alveal dice que la mayoría de este tipo de casos “han ocurrido durante el ejercicio de funciones”, al igual que en las muertes más recientes.
Y si bien señala que podría deberse a motivos de índole personal de los funcionarios, apunta que “ello no implica desconocer que las condiciones estructurales de trabajo en el sistema penitenciario constituyen un factor de riesgo permanente para la salud mental del personal, dada la exposición prolongada a contextos de alta conflictividad, violencia y estrés operativo”. En este sentido, identifica que la principal “brecha estructural”, es la “inexistencia de una política institucional integral y permanente de salud mental para el personal penitenciario, cuya implementación se ha visto limitada por restricciones presupuestarias y de capacidad instalada, pese a su carácter crítico”. Por su parte, la ex directora ejecutiva de la Fiscalía Nacional Francisca Werth advierte que “el trabajo de un gendarme es altamente demandante en términos del estrés, no solo por los turnos, encierro, turnos largos, etc.
A ello se debe sumar el trato directo con personas que pueden ser peligrosas y la demanda permanente de estar alerta y preparado para reaccionar”. A estas observaciones también se suman integrantes de las filas del organismo penitenciario. n “Jornadas de autocuidado” financiadas “en parte” por los funcionarios Según Ayleen Amaro, presidenta de la Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería, la institución es “uno de los servicios que posee los niveles de riesgo suicida y suicidios más altos a nivel país”. Agrega que “si el Gobierno y las autoridades no consideran un plan psicosocial de intervención constante para el personal, las extensas jornadas laborales, el desarraigo familiar sin las condiciones óptimas (... ), así como la incertidumbre que vivimos hoy con la nueva reforma que se encuentra siendo evaluada (... ), generan en el personal un manto de incertidumbre que convive con elementos de la vida privada de cada funcionario, lo que potencia una estado crítico de salud mental en el servicio”. Y sobre las herramientas con las que la institución busca hacer frente a esto, Amaro menciona que existen duplas psicosociales que “abordan las problemáticas de toda una región, siendo insuficientes para el personal.
Los presupuestos en esta materia son escasos e incluso cuando existen jornadas de autocuidado orientadas a reducir estos índices, son los mismos funcionarios quienes en parte las financian”. Coincide con lo anterior Mario Benítez, presidente de la Asociación Nacional de Oficiales Penitenciarios, quien sostiene que “la función penitenciaria en sí es altamente nociva para la salud mental de nuestro personal; otros factores, como la extrema violencia en la cárceles, condiciones laborales muy deterioradas, turnos muy extensos que implican muchos días de encierro, una carrera funcionaria estancada, sin duda alguna generan una gran desmotivación y falta de proyección, que influyen en la psicología de nuestros funcionarios”. Por eso, cree que se deben implementar medidas como “generar una carrera funcionaria motivante, con incentivos para proyectarse profesionalmente y en especial, mejorar las condiciones de vida, que les permita compatibilidad de la vida laboral y familiar como factor protector, es urgente el desarrollo de un plan habitacional y de salud mental”. n Ante lo “urgente”, “dejan lo importante para después” Sobre esto, Alveal sostiene que se requiere robustecer los programas de “formación continua y perfeccionamiento, con dispositivos sistemáticos de acompañamiento, supervisión y detección temprana de factores de riesgo, que permitan activar oportunamente mecanismos de derivación a atención especializada en el marco de una política de salud mental institucionalizada y con cobertura efectiva”. Coincide con esto Werth, aunque advierte que se trata de algo complejo para la institución, que ya está “recargada no solo de trabajo sino de riesgos frente a la corrupción, que afecta a los gendarmes. Deberían ser implementadas políticas preventivas, así como de pesquisa de situaciones que permitan alertar de funcionarios que puedan necesitar ayuda.
Pero debe reconocerse que es difícil para una institución tan estresada y que enfrenta tantos problemas más urgentes, que dejan lo importante para después”. 1 caso de suicidio se registró en 2020 y otro en 2021.4 de este tipo de muertes hubo en 2022, al igual que en 2023.2 fueron los casos de suicidio en 2024.7 decesos por acción propia tuvieron lugar en 2025, siendo la cifra más alta desde 2020.2 casos suman en los menos de dos meses transcurridos de 2026. Autor: OLIVER RODRÍGUEZ. Expertos e integrantes del organismo apuntan que la naturaleza de sus funciones y las “condiciones estructurales” del sistema penitenciario constituyen un factor de riesgo constante.
En 2025, los casos se triplicaron respecto de 2024 y este año ya se registran dos: 1 caso de suicidio se registró en 2020 y otro en 2021.4 de este tipo de muertes hubo en 2022, al igual que en 2023.2 fueron los casos de suicidio en 2024.7 decesos por acción propia tuvieron lugar en 2025, siendo la cifra más alta desde 2020.2 casos suman en los menos de dos meses transcurridos de 2026.
FACTORES. — Además del contacto con un ambiente violento, otros factores que afectarían la salud mental de los gendarmes serían las extensas jornadas e incluso la soledad en horas de guardia o “centinela”. ID 46059855 FACTORES. — Además del contacto con un ambiente violento, otros factores que afectarían la salud mental de los gendarmes serían las extensas jornadas e incluso la soledad en horas de guardia o “centinela”. ID 46059855