Autor: MARGHERITA CORDANO
U. de Harvard limita las notas máximas para enfrentar la “inflación” de calificaciones
U. de Harvard limita las notas máximas para enfrentar la “inflación” de calificaciones Si en el año 2005 el 24% de las calificaciones en la U. de Harvard correspondían a una A nota sobresaliente, según los estándares de la prestigiosa universidad estadounidense, una década después ese mismo porcentaje era el 35% del total de evaluaciones en el caso de los cursos de pregrado.
En 2025, la cifra llegó a 60%. Así lo revela un informe publicado a fines del año pasado por Amanda Claybaugh, decana de Educación de Pregrado en Harvard, quien advirtió que la inflación de notas estaba “dañando” la cultura académica de la casa de estudios: cuando la mayoría de los alumnos obtiene una A, las calificaciones pierden utilidad para oficinas de admisión de pregrado, empleadores y los mismos estudiantes, volviendo difícil la distinción de excelencia académica, argumentó.
Fue ante este panorama que, hace unos días, los profesores de la universidad votaron para restringir la c a n t i d a d d e notas máximas q u e p o d r á n dar a sus estudiantes, limitándola al 20% de las calificaciones. La votación terminó con 458 votos a favor versus 201 en contra, y se acordó que la medida comenzará a regir en 2027. No habrá límites para notas inferiores.
Modelo para otras “Harvard es líder mundial en educación superior, así que otras instituciones podrían seguir su ejemplo”, señala a “El Mercurio” Ray Fair, profesor de la U. de Yale y académico que ha estudiado el fenómeno de la inflación de notas.
“Si, por ejemplo, Yale otorga un 60% de calificaciones sobresalientes y Harvard un 20%, se sabrá que una nota sobresaliente en Harvard es mucho mejor que una en Yale, y la reputación de esta última podría verse afectada, lo que podría impulsarla a cambiar. Lo mismo ocurriría con otras universidades similares a Harvard, lo que a su vez podría influir en muchas otras más”, cree.
Stuart Rojstaczer, profesor retirado de la U. de Duke y uno de los principales investigadores sobre inflación de notas en universidades estadounidenses, comenta que “aunque Harvard no lo admita abiertamente, en realidad está creando un nuevo sistema de calificaciones.
Habrá una nota para indicar un desempeño que supere las expectativas (A), otra para indicar que se cumple con estas (A-) y otra para indicar que no se cumple (B+). Aunque raramente, además se van a utilizar calificaciones inferiores a B+ para indicar un desempeño que es totalmente inaceptable”. La decisión de Harvard “es sumamente significativa, porque, en efecto, la inflación de calificaciones había llegado a un punto en el que estaba socavando el valor de la evaluación académica”, agrega Steven Pinker, profesor de Psicología de la institución y un fuerte crítico de la inflación de notas.
En conversación con este diario, celebra que, al ser su universidad una “de las más prestigiosas del mundo”, las personas “prestan atención a lo que sucede allí, y esto podría servir de modelo para otras universidades y países que buscan solucionar este problema”. Expectativas en tensión “En Chile es importante distinguir entre distintos tipos de inflación de notas, porque no todos los fenómenos son comparables”, responde Susana Claro, profesora de la Escuela de Gobierno de la U. Católica, al ser consultada al respecto.
“En el sistema escolar, sí es posible identificar inflación de manera relativamente clara, porque existen mediciones externas comparables entre escuelas y años, como el Simce, que nos permiten tener una referencia de lo que sería un cierto nivel de aprendizaje (ver relacionado). Cuando estudiantes con niveles de aprendizaje similares reciben notas distintas según el colegio, estamos frente a un problema donde, ante igual habilidad, algunos estudiantes obtienen sistemáticamente calificaciones más altas o más bajas”. Esto plantea es particularmente relevante, porque la nota cumple una función de retroalimentación: es el mensaje que reciben estudiantes y familias sobre si el aprendizaje va en una dirección correcta.
“Cuando esa señal está desalineada (por ejemplo, cuando un 6,0 no es equivalente a un buen nivel de aprendizaje esperado para el curso según el currículum nacional) se generan expectativas equivocadas que luego entran en tensión con el resto de la trayectoria educacional”, dice. En la educación superior, en cambio, el problema afecta otra área, indica la académica. “Aquí las notas tienen menos peso como mecanismo de comparación externa y más como señal de estándares dentro del proceso formativo.
Cuando se tiende a regalar notas, lo que ocurre es que el estudiante recibe la señal de que su nivel de desempeño es adecuado, aunque todavía esté lejos de lo esperado, lo que puede afectar sus procesos de aprendizaje”. De esta forma, se tiende a distorsionar lo que significa un trabajo de excelencia. “El estudiante, aunque haga un trabajo regular, al tener una buena nota cree que no necesita más dedicación que la que ya invirtió. Esto trae problemas para el país, ya que sus futuros profesionales se estarían formando con un estándar bajo”, explica Claro. PFA La inflación de notas había llegado a un punto en el que estaba socavando el valor de la evaluación académica”.. ............................................................... STEVEN PINKER, ACADÉMICO DE LAU.
DE HARVARD Fenómeno estructural Carlos Rodríguez, académico del Departamento de Ciencias Sociales de la U. del Bío-Bío, lideró en 2025 una investigación que analizó la evolución de las notas de los estudiantes de enseñanza media a nivel nacional en los últimos 15 años.
“Sostenemos que el incremento en efecto, preferimos llamarle incremento y no simplemente inflación se ha registrado de forma transversal en todo el sistema escolar y se acentúa a lo largo de la trayectoria educativa, lo que sugiere la presencia de un fenómeno estructural, más que un comportamiento aislado”, resume.
“Por ejemplo, quienes están sobre 6,0 hoy bordean el 60%, mientras en 2010 apenas rozaban el 25%”. En el caso de la nota 6,5, la diferencia pasó de 6% a 25%. A pesar de esta diferencia, Rodríguez advierte que “se observa que junto con crecer la proporción de estudiantes sobre 6,5, aumentan sus dificultades para alcanzar un desempeño adecuado en el estándar Simce.
Si bien esto es transversal, se observa con mayor preocupación en los establecimientos en que se educa a la población estudiantil de menores ingresos”. El académico señala que en estas instituciones, solo 1 de cada 5 alumnos catalogados como de “excepcional rendimiento escolar” logra alcanzar el estándar de aprendizaje adecuado del Simce para el caso de 2 medio. “Las proporciones son igual de preocupantemente deficientes si consideramos la PAES”, lamenta. Respecto al contexto universitario local, el profesor señala que es un tema que buscan estudiar desde el Centro de Investigación Educativa Cidcie de la UBB. Y advierte que la exploración previa de datos reporta una “significativa reducción de la reprobación, existiendo una cantidad importante de asignaturas de una misma malla con 100% de aprobación.
La retención es mayor y mayores son las calificaciones”. “Calificar sin muchas exigencias también significa que los estudiantes no tienen que esforzarse tanto para obtener la nota máxima, lo que puede distorsionar la percepción del esfuerzo”, comenta sobre la decisión Ray Fair, profesor de la U. de Yale que investiga el tema. En la foto, pancartas de Harvard frente a una de las bibliotecas de la institución. Autor: MARGHERITA CORDANO. N La medida busca recuperar el valor de los promedios como indicador de desempeño académico. Aunque en contextos distintos, especialistas plantean que Chile también enfrenta cuestionamientos sobre la relación entre notas y aprendizaje.
Decisión se aprobó tras la votación favorable de cerca del 70% de los profesores: ‘‘La inflación de notas había llegado a un punto en el que estaba socavando el valor de la evaluación académica”.. ............................................................... STEVEN PINKER, ACADÉMICO DE LAU.
DE HARVARD Fenómeno estructural Carlos Rodríguez, académico del Departamento de Ciencias Sociales de la U. del Bío-Bío, lideró en 2025 una investigación que analizó la evolución de las notas de los estudiantes de enseñanza media a nivel nacional en los últimos 15 años.
“Sostenemos que el incremento —en efecto, preferimos llamarle incremento y no simplemente inflación— se ha registrado de forma transversal en todo el sistema escolar y se acentúa a lo largo de la trayectoria educativa, lo que sugiere la presencia de un fenómeno estructural, más que un comportamiento aislado”, resume.
“Por ejemplo, quienes están sobre 6,0 hoy bordean el 60%, mientras en 2010 apenas rozaban el 25%”. En el caso de la nota 6,5, la diferencia pasó de 6% a 25%. A pesar de esta diferencia, Rodríguez advierte que “se observa que junto con crecer la proporción de estudiantes sobre 6,5, aumentan sus dificultades para alcanzar un desempeño adecuado en el estándar Simce.
Si bien esto es transversal, se observa con mayor preocupación en los establecimientos en que se educa a la población estudiantil de menores ingresos”. El académico señala que en estas instituciones, solo 1 de cada 5 alumnos catalogados como de “excepcional rendimiento escolar” logra alcanzar el estándar de aprendizaje adecuado del Simce para el caso de 2° medio. “Las proporciones son igual de preocupantemente deficientes si consideramos la PAES”, lamenta. Respecto al contexto universitario local, el profesor señala que es un tema que buscan estudiar desde el Centro de Investigación Educativa Cidcie de la UBB. Y advierte que la exploración previa de datos reporta una “significativa reducción de la reprobación, existiendo una cantidad importante de asignaturas de una misma malla con 100% de aprobación.
La retención es mayor y mayores son las calificaciones”. “Calificar sin muchas exigencias también significa que los estudiantes no tienen que esforzarse tanto para obtener la nota máxima, lo que puede distorsionar la percepción del esfuerzo”, comenta sobre la decisión Ray Fair, profesor de la U. de Yale que investiga el tema. En la foto, pancartas de Harvard frente a una de las bibliotecas de la institución.