Autor: Luis Santibáñez Bastidas Core del Biobío
Columnas de Opinión: Crónica de una muerte anunciada
Columnas de Opinión: Crónica de una muerte anunciada Los datos del Banco Central no mienten: el Biobío creció apenas un 0,8% en 2025, mientras el país avanzó al 2,5%. Somos la tercera región con peor desempeño económico. La cifra no es una sorpresa, es la confirmación de lo que muchos advertimos desde el principio: el Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, impulsado por el ministro Nicolás Grau, nació con pies de barro.
El diagnóstico del gobernador Sergio Giacaman en el EREDE 2025 fue lapidario, y lo dijo con el propio Grau sentado en primera fila: "El plan fracasó. " El desempleo regional supera e10%, somos la segunda región con más cesantes del país, y los gremios productivos -CPC, CORMA, CChC, Pescadores Industrialesllegaron a suspender su participación en el plan, hastiados de una gobernanza unilateral que excluyó a parlamentarios, ignoró el financiamiento real en la Ley de Presupuestos y privilegió el relato político por sobre la gestión territorial, colgándose de indicadores de otros servicios. El modelo Grau apostó por la urgencia de la coyuntura -el cierre de Huachipatosin arD quitectura de largo plazo. Treinta y dos medidas dispersas, sin hoja de ruta clara, sin indicadores vinculantes, sin articulación con los instrumentos de planificación estratégica que la región ya posee. El resultado: Exportaciones cayeron un 6,2%, arrastradas por madera y celulosa. La vieja matriz productiva se desangra y la nueva aún no tiene forma. La pregunta no es si el plan fracasó. Es qué hacemos ahora. La respuesta está más cerca de lo que parece: el Plan Biobío 2050 impulsado desde el Gobierno Regional, es el instrumento que debe ordenar el futuro. No como utopía, sino como arquitectura real. Sus ejes estratégicos -competitividad, innovación, cohesión social, sustentabilidad e infraestructuradeben ser el índice sobre el cual se midan, prioricen y financien todas las iniciativas que vengan. Ningún plan sectorial debería poder existir sin rendir cuenta a esa hoja de ruta. Y en esa hoja de ruta hay espacios que aún no se han explotado con la fuerza que merecen. El Biobío tiene vocación portuaria: Talcahuano y San Vicente pueden y deben convertirse en destino de cruceros, generando una economía de servicios turísticos de alto valor. La industria naval, con tradición centenaria en la región, es una palanca de desarrollo tecnológico e innovación social que requiere política pública activa y asociatividad con la academia. El deporte de alta visualización es otro vector que no puede seguir siendo subutilizado.
El Rally Mundial -WRCy campeonatos de disciplinas con masa crítica de audiencia global posicionan territorios, movilizan turismo, y construyen identidad de marca regional con un costo de inversión comparativamente bajo frente al retorno mediático y económico. La región tiene el territorio, la geografía y la infraestructura base. La innovación social y las nuevas tecnologías completan el cuadro. No hay transformación productiva sostenible sin capital humano renovado, sin ecosistemas de emprendimiento e I+D vinculados a los desafíos reales del territorio. El Biobío no necesita más planes de emergencia gestionados desde Santiago. Necesita que su propio instrumento estratégico el Plan 2050tenga rango vinculante, financiamiento asegurado y una gobernanza verdaderamente descentralizada. Autor: Luis Santibáñez Bastidas Core del Biobío.