Autor: Daniel Rozas
"El movimiento estudiantil está hoy en la peor crisis de sus 120 años de historia"
"El movimiento estudiantil está hoy en la peor crisis de sus 120 años de historia" Cristóbal Karle: E l cientista político y sociólogo Cristóbal Karle, académico de la Universidad de los Andes y autor del libro «Historia de la FEUC» (Ediciones UC, 2025), ha estudiado los movimientos estudiantiles durante años. Hoy los observa como un actor fragmentado, con baja capacidad de organización y escasa proyección. Las demandas, dice, suelen quedarse en lo performativo, sin traducirse en resultados.
Conversamos con él a propósito de la agresión a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, en la Universidad Austral (UACh), ocurrida el 8 de abril pasado, hecho por el cual tres estudiantes fueron formalizados, entre ellos una militante de las JJ.CC.
Karle plantea que el episodio refleja una crisis profunda: "Nunca antes una proporción tan pequeña de estudiantes había participado en organizaciones representativas". -¿ Cómo interpretas la agresión a la ministra Lincolao? -Creo que, más que responder a una política definida del movimiento estudiantil, refleja el ánimo de ciertas bases de la izquierda, ya que la participación de la federación de estudiantes (de la UACh) fue menor. Todo indica que la agresión fue realizada por personas que se descolgaron de esa manifestación, no por los dirigentes en funciones, que condenaron la agresión.
Por eso la veo como una expresión que da cuenta de un estado de ánimo poco saludable respecto del Gobierno, en un contexto de polarización, pero también de la inexistencia de organizaciones representativas fuertes que canalicen ese malestar.
Ese desborde se expresó en agresiones como esta, que son una señal de desorganización, de desarticulación y de falta de conciencia estratégica de quienes participan. -¿ Esa falta de mediación revela a un sector de la izquierda que tiende a pensar que toda oposición es fascista? -Exactamente. Creo que hay sectores que le atribuyen a este Gobierno determinadas categorías, como fascismo o ultraderecha, que tienden a exacerbar esta polarización. Ha pasado un mes de Gobierno, y a excepción de algunos anuncios, todavía no se ha llevado a cabo ningún tipo de transformación importante en las condiciones estructurales de la sociedad y la política. Lo que sí se ha producido es un cierto estado de ánimo que propicia este tipo de cosas. Y como ese tipo de malestar no tiene canales institucionales adecuadamente legitimados para expresarse, se termina desbordando en incidentes como los ocurridos en Valdivia. en la peor crisis de sus 120 años de historia. Nunca antes -desde que existe como actor político y bajo condiciones democráticasuna proporción tan pequeña de estudiantes había participado en organizaciones representativas como federaciones o centros de alumnos. Está en un estado de debilidad extrema. Su capacidad de movilización, de organización de base y credibilidad ante la ciudadanía están muy deterioradas. Y en esas condiciones, hoy es muy difícil que el movimiento estudiantil pueda replicar algo como lo de 2011. No están dadas las condiciones para que ocurra algo así.
El movimiento estudiantil de 2011 se dio bajo condiciones específicas: era un movimiento que se había autonomizado -en partede los partidos políticos y que actuaba por fuera de un sistema de partidos que en ese momento era poderoso.
Además, respondía a una problemática muy concreta, que era el financiamiento de la educación superior. -Si el 2011 tuvo esas condiciones específicas, ¿qué cambió en el escenario para que hoy las movilizaciones no puedan replicarse? -Fue una problemática nueva en el sistema educacional chileno, porque an"No han sido capaces de proponer una alternativa" -Desde una perspectiva histórica, ¿en qué está hoy el movimiento estudiantil y cuáles son sus banderas? -El movimiento estudiantil está hoy Autor: Daniel Rozas. "Su capacidad de movilización, de organización de base y credibilidad ante la ciudadanía están muy deterioradas", dice el sociólogo y autor del libro «Historia de la FEUC». "No han sido capaces de proponer una alternativa" -Desde una perspectiva histórica, ¿en qué está hoy el movimiento estudiantil y cuáles son sus banderas? -El movimiento estudiantil está hoy Hoy no existen las condiciones para que el movimiento estudiantil lidere un proceso de movilización como el del 2011. Pero eso no significa que en uno o dos años más no pueda hacerlo". Desde la derecha hay un ánimo más bien represivo, que observa la movilización estudiantil como algo que hay que evitar.
Y por parte de cierta izquierda, existe una exaltación de la movilización". "El movimiento estudiantil está hoy en la peor crisis de sus 120 años de historia" tes de los años 80 el financiamiento no era un problema para los estudiantes universitarios, y desde ahí en adelante comenzó a serlo. Y como era una cuestión apremiante, permitía que las dirigencias del movimiento estudiantil tuvieran conexión con la base, un anclaje real en sus preocupaciones. Eso hacía que las convocatorias fueran muy masivas.
Con la implementación de la gratuidad para los deciles de menor ingreso, muchas de las personas que tenían mayor necesidad económica dejaron de tener ese problema como eje principal de sus preocupaciones. -¿ Qué pasa cuando esas demandas se cumplen, y los estudiantes pierden ese motor de lucha? -Antes los estudiantes estaban más sometidos a la problemática del financiamiento. Todos tenían que pagar su educación superior. En cambio, hoy eso se volvió menos relevante para una parte importante de la población. Y por tanto, ese segmento tiene menos motivos para movilizarse.
Creo que las vanguardias políticas, que siempre han existido, y que probablemente siempre van a existir dentro del movimiento estudiantil, no han sido capaces de proponer una alternativa temática que permita generar movilización, interés y participación al margen del problema del financiamiento, que fue el gran motor de las movilizaciones en 2011. -¿ Crees que hay frustración y pesimismo en las nuevas generaciones de estudiantes, que crecieron con las promesas del 2011 de "educación pública, gratuita y de calidad" y que no han visto avances? -Creo que las condiciones actuales son distintas. Las nuevas generaciones también viven en un mundo y han tenido una experiencia vital que hace menos probable construir el tipo de organizaciones que hicieron posible las marchas del 2011.
No solamente son generaciones más pesimistas, porque vivieron el fracaso de la Convención Constitucional y de grandes proyectos de transformación que en algún momento se idearon, sino que también vivieron la pandemia y están mucho más sometidas a las redes sociales y a la lógica de la digitalización. Y es una generación para la cual la organización y el encuentro copresencial es algo mucho más escaso.
El investigador asegura que esta tarea de recomponer lazos es uno de los principales desafíos para las organizaciones estudiantiles. "Hoy la pregunta no es si el movimiento estudiantil se va a movilizar o no, la pregunta es si el movimiento estudiantil va a ser capaz de construir las condiciones para que en el futuro pueda volver a ser un actor relevante por su masividad y por su capacidad de interpelar a la opinión pública". -¿ El hecho de que la generación del 2011 haya llegado al poder y gobernado el país generó distancia con los estudiantes actuales? -Hay dos respuestas a eso.
Primero, hay un segmento de los estudiantes que ha caído en una suerte de conformismo y ha vuelto a la militancia en los partidos políticos, algo que durante el ciclo de protestas del 2011 era escaso. Hoy, por ejemplo, hay muchos dirigentes estudiantiles que militan en el Frente Amplio, por lo que reconocen a los cabecillas del 2011 como líderes, y parecen no tener demasiados problemas con eso. Por otra parte, aquellos estudiantes que no se sienten identificados con eso están carentes de referencias culturales. Creo que ese es el problema. Lo que hizo la generación del 2011, y también algunas generaciones previas, fue construir organización política y un discurso político al margen de los partidos. La pregunta es si la generación actual, o las generaciones que están ingresando ahora a la universidad, van a ser capaces de hacer algo similar.
Yo creo que es posible, pero requiere un proceso. "Existe una suerte de carencia de proyectos" -¿ La generación actual está en una suerte de orfandad política y cultural? -Sí, y es algo que también se observa en la sociedad. Existe una suerte de carencia de proyectos. Creo que la década del 2010 fue una de mucha creatividad, de proyectos nuevos, de ideas nuevas y rupturistas, tanto en la derecha como en la izquierda. Ahora estamos en un momento donde los distintos sectores políticos proponen más la unidad, que proyectos novedosos. Eso induce mucha confusión en el movimiento estudiantil, que tradicionalmente ha sido un motor de ideas nuevas. Creo que el movimiento tiene un rol importante en ser capaz de otorgar dinamismo a la discusión.
Más allá de que hoy esté en una crisis profunda, todavía existen ciertas condiciones que permitirían pensar en una renovación. -¿ Ves una mirada complaciente de la academia frente al movimiento estudiantil? Muchos han señalado que el rector de la U. Austral, Egon Montecinos fue condescendiente con el ataque a la ministra Lincolao. -Las realidades son diversas. No conozco en profundidad el caso de la Universidad Austral, y el rector está ahí porque fue elegido por la comunidad académica, por lo que sus decisiones tienen que ser vistas en ese contexto. Cada comunidad académica tiene su propia autonomía.
Ahora bien, sí creo que tanto en la derecha como en la izquierda existe una incomprensión. -¿ A qué te refieres? -Desde la derecha hay un ánimo más bien represivo, que observa la movilización estudiantil como algo que hay que evitar. Y por parte de cierta izquierda, existe una exaltación de la movilización estudiantil, como si esa fuera la llave que nos va a sacar de un entrampamiento histórico. Creo que ninguna de las dos lecturas es correcta. Una mirada más ponderada exige comprender el movimiento estudiantil en su dimensión histórica y en las condiciones en que hoy se desarrolla, que son bastante precarias. Al mismo tiempo, para que una sociedad y una democracia funcionen, necesitamos una sociedad civil organizada, dispuesta a movilizarse, con organizaciones fuertes y con canales institucionales para su expresión.
Ninguno de los dos sectores políticos ha logrado dar con una lectura que abarque el problema completo, que es la desorganización existente y la patologización de las formas de participación estudiantil. -¿ Qué tipo de relación debería tener el Gobierno con el mundo universitario? -El Gobierno cometería un error muy grave si aplica una política represiva sobre el movimiento estudiantil, considerando que hoy está en una situación de debilidad.
Creo que hay sectores del Gobierno que ven al movimiento estudiantil como un actor que se puede movilizar y generar desorden en las calles en oposición a ciertas políticas; la respuesta a eso sería la vía represiva. Esa es una mala aproximación. Lo sano para una democracia es intentar establecer un diálogo con aquellos actores a los cuales se les puede atribuir cierta representatividad dentro del movimiento estudiantil. Por ejemplo, la FEUC es una federación en la cual votaron más de 16 mil estudiantes en la última elección. Es un actor con representatividad y con algo que decir. Cualquier Gobierno tiene el deber de establecer canales de diálogo con todos los actores sociales que representen a segmentos de la sociedad organizada.
Y el Gobierno de Kast no debería restarse de eso. -¿ Ves posibilidades para que comience un nuevo ciclo de movilizaciones estudiantiles en el corto plazo? -Hoy no existen las condiciones para que el movimiento estudiantil lidere un proceso de movilización como el de 2011. Pero eso no significa que en uno o dos años más no pueda hacerlo. De hecho, si el Gobierno de Kast comienza a agraviar al movimiento estudiantil con determinadas políticas, eso podría convertirse en un catalizador para la reconstrucción de esas organizaciones. Eso ha ocurrido antes, hay antecedentes. Pero en el momento actual, la llegada al poder de Kast encuentra al movimiento estudiantil en una situación de mucha debilidad. Por esa debilidad se producen episodios como el de Valdivia, que son expresiones de desarticulación, más que una herramienta con alguna posibilidad de ser eficaz en su oposición al Gobierno. La reciente detención de tres estudiantes de la UACh no cambia el fondo del diagnóstico que plantea Karle: "Creo que son descolgados en el sentido de que no son dirigentes de la federación.
Según parece, no es que se haya organizado desde la federación una agresión directa contra la ministra, sino que, en un contexto de movilización, algunas personas decidieron adoptar este comportamiento, totalmente censurable y respecto del cual la justicia tendrá que actuar. Pero la mayoría no lo hizo, y los dirigentes tampoco. De hecho, la federación condenó la agresión". Hoy no existen las condiciones para que el movimiento estudiantil lidere un proceso de movilización como el del 2011. Pero eso no significa que en uno o dos años más no pueda hacerlo". Desde la derecha hay un ánimo más bien represivo, que observa la movilización estudiantil como algo que hay que evitar. Y por parte de cierta izquierda, existe una exaltación de la movilización". Autor: Daniel Rozas.