Autor: ALICIA FROHMANN
Columnas de Opinión: El sueldo de Chile
Columnas de Opinión: El sueldo de Chile PLAZA de IDEAS Desde que la compañía de Thomas Edison colocó en 1882 más de 24.000 metros de cables subterráneos de cobre para electrificar la iluminación de las calles de Manhattan, el crecimiento de la producción y demanda de cobre no ha cesado.
Pero, según un reciente estudio de S&P Global, el déficit de la oferta mundial del mineral alcanzaría una brecha del 50% hacia el año 2040, presionado por la demanda de electrificación de nuevas tecnologías (sobre todo la inteligencia artificial) y de la industria de la defensa. La producción de cobre crecería hasta alcanzar un tope en 2030, para luego caer mientras sigue aumentando la demanda. El 60% de este incremento provendría de Asia. El actual aumento del precio del cobre a más de 6 dólares la libra no es un aumento circunstancial, sino una tendencia de largo plazo.
Es un gran desafío para Chile, actualmente el principal país productor y exportador de cobre del mundo, con aproximadamente la cuarta parte de la oferta global de este mineral. ¿Cómo enfrentará Chile esta situación que afectará su desarrollo futuro? Es una buena noticia, pero también tiene sus riesgos. El cobre ha representado del 10-15% del PIB, hasta el 50% de las exportaciones y un 20% de los ingresos fiscales. El alto precio del cobre es una muy buena noticia para las autoridades que asumirán en marzo. “Dios nos quiere”, manifestó el Presidente electo ante los empresarios en Icare. Se calcula que los ingresos fiscales podrían aumentar unos 5.000 millones de dólares en 2026, vía impuestos a la minería y mayores utilidades de Codelco.
Esto significa un mayor margen de maniobra para el gobierno, que puede financiar políticas públicas sin aumentar al mismo ritmo la deuda. ¿Qué tipo de políticas priorizará? Sin embargo, en este contexto seguirá cayendo el valor del dólar, reduciendo los ingresos de los exportadores no cobre, ya afectados por la incertidumbre arancelaria de las políticas de Trump. Estas exportaciones son las más diversificadas y que crean mayor empleo.
Esta situación contribuiría a consolidar las previsiones del Banco Central de un crecimiento tendencial del PIB del sector no minero en alrededor del 2%. No está claro tampoco si el actualmente exuberante optimismo del mercado financiero continuará o acusará recibo de lo que ocurre en la economía real. El principal desafío a largo plazo es el aprovechamiento de esta bonanza para promover un desarrollo productivo sostenible, que incluya crecimiento económico, pero no se agota en él. El riesgo es fortalecer un modelo extractivista. Es necesario aumentar la productividad y diversificar la economía, pero ello no se logrará sin mejor educación, mayor innovación e inclusión social. Autor: ALICIA FROHMANN.