Autor: Valentín Volta Valencia, Ex Intendente Regional
Columnas de Opinión: Riqueza minera y brecha territorial
Columnas de Opinión: Riqueza minera y brecha territorial nsu reciente columna en El Mercurio de Antofagasta, Cristian Rodríguez invita a la región a pasar "del aniversario a la épica del desarrollo". La propuesta es sugerente y necesaria. Sin embargo, toda épica exige enfrentar con claridad las causas profundas de los problemas que se buscan superar. Y en el caso de Antofagasta, esa causa está estrechamente vinculada a la relación entre la riqueza minera y el desarrollo territorial. La región ha sido, durante más de un siglo, uno de los principales motores económicos de Chile. Desde el salitre hasta el cobre, Antofagasta ha contribuido decisivamente al progreso del país. No obstante, esa centralidad productiva no se ha traducido siempreen niveles equivalentes de bienestar urbano, diversificación económica o calidad de vida para nosotros como habitantes. La ironía es evidente: territorios que producen abundancia económica conviven con brechas persistentes de desarrollo. Esta realidad no puede explicarse únicamente por problemas de gestión local, planificación urbana o coordinación institucional. Existe un componente estructural que suele quedar fuera del debate público: la distancia entre el valor económico que la minería genera en el territorio y el desarrollo que retorna a él. Durante el siglo XX, Chile tomó decisiones históricas sobre el cobre. La Chilenización, en 1966, hace sesenta años, incorporó al Estado en la propiedad del recurso. La Nacionalización, en 1971, consolidó su soberanía nacional. Ambas decisiones permitieron que el cobre financiara buena parte del desarrollo del país. Pero hoy enfrentamos un desafío distinto, menos visible y más incómodo: cómo ese valor se traduce en desarrollo para las regiones mineras como la nuestra. Hablar de una "épica del desarrollo" sin abordar esta pregunta corre el riesgo de convertir el futuroen un relato inspirador, pero totalmente insuficiente. El problema es cómo se gobierna la riqueza que hace posible ese significativo desarrollo para el país, pero escaso para las regiones que la proveen. Y parte de la respuesta es que los territorios con riqueza como el nuestro, dispongan más de la renta minera de las compañías y de las grandes proveedoras de tales compañías.
La Regionalización del Valor del Cobre surge precisamente desde esa inquietud, como una propuesta para avanzar hacia una relación más equilibrada entre desarrollo nacional y desarrollo regional; así como entre ganancias para las compañías y ganancias para las regiones mineras. Antofagasta puede convertirse en el laboratorio de desarrollo territorial que propone la columna de Rodríguez. Pero ese laboratorio difícilmente funcionará si no se enfrenta el debate sobre la gobernanza del valor minero.
La historia económica y social de la región demuestra que ni el Estado ni las compañías mineras han podido terminar con la ironía de la riqueza a que hemos estado expuestos por más de un siglo y eso sucede porque el modelo centralista de distribución del erario nacional no genera justicia con las regiones que mas ingresos generan al propio Estado y; porque las compañías mineras y sus grandes proveedoras se hacen de utilidades exorbitantes, mientras dejan marginales y transitorios beneficios para los territorios. Territorios que producen abundancia económica conviven con brechas persistentes de desarrollo. Autor: Valentín Volta Valencia, Ex Intendente Regional. C Columna Territorios que producen abundancia económica conviven con brechas persistentes de desarrollo.