Cartas: Criar sin tribu
Criar sin tribu e En Chile, criar se ha transformado progresivamente en una experiencia solitaria. Lo que antes se sostenía en redes familiares y comunitarias, la llamada “tribu”, hoy recae casi por completo en hogares nucleares, familias conformadas por padres e hijos, muchas veces precarizados y sobreexigidos.
La evidencia nacional refuerza este escenario, elaño 2022, la medición más reciente realizada por la Encuesta CASEN, reflejó que el porcentaje de hogares monoparentales y que son sostenidos por una jefa de hogar mujer era de un 47,7 %, prácticamente la mitad de los hogares del país.
A ello se suma que las mujeres destinan, en promedio, más del doble de tiempo quelos hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Este fenómeno no responde únicamente a un cambio cultural, sino que expresa profundas transformacionessociales, con consecuencias directasen el desarrollo infantil, la salud mental de quienes cuidan y el ejercicioreal de los derechos. En este escenario la crianza se vive con frecuencia desde el cansancio, la culpa y el aislamiento, afectando en mayor medida a mujeres y familias con menores des de apoyo. Lacrianza no puede comprendercomo una vivencia individual, estambién el reflejo de un modelo social que ha tendido a privatizar el cuidado, desplazándolo del espacio comunitario.
En el contexto chileno, las prácticas de apoyo intergeneracional, dondela “crianza en tribu”, involucraba a madres, abuelas, tías, vecinas, etc., y en donde se compartían espacios, saberes, consejos y tradiciones, se han visto debilitadas por jornadas laborales extensas y una creciente percepción de falta de apoyo social. Macarena Guzmán Hernández, académica U. Central