Autor: POR JUAN CRISTÓBAL VILLALOBOS U.
MARÍA VICTORIA LAYMUNS, VIUDA DEL EXJUGADOR: “Quieren lucrar con la imagen DE EDUARDO BONVALLET”
MARÍA VICTORIA LAYMUNS, VIUDA DEL EXJUGADOR: “Quieren lucrar con la imagen DE EDUARDO BONVALLET” ZEPÓLOSNOFLAOIGRE Más de una década después de la muerte de Eduardo Bonvallet quien en septiembre de 2015 se ahorcó en la pieza de un hotel en Providencia, el otrora seleccionado nacional sigue generando polémica, y los “bombadictos” continúan aumentando. Pero hoy el fenómeno no explota en la radio o en la televisión, sino que en TikTok.
Ahí, los videos en los que se ríe del “hablar en chiquitito de los chilenos”, ataca a los jugadores, entrenadores y dirigentes del fútbol de la época o hace unas apasionadas arengas antes de un partido de “la Roja”, son los que generan miles de visualizaciones y comentarios. “Hace unos días, mi hijo Eduardo me mostró riendo uno en el que su papá salía burlándose de alguien”, confiesa la periodista y tercera señora de Bonvallet, María Victoria Laymuns. Aprovechando el interés por la polémica carrera del autodenominado “Gurú”, el 15 de abril la productora Ojos Negros lanzó “Bonvallet: genio y sombra”, que en cuatro capítulos cuenta su mediática trayectoria.
A pocos días de su estreno, el pódcast se posicionó como el más escuchado de Spotify en Chile. ¿Cuán fidedigno es el retrato que se hace de Eduardo? No dice nada nuevo ni tiene ningún rigor periodístico. En la promoción decían que habría “revelaciones”. ¡Mentira! Lo que cuentan es muy superficial y se saltan partes importantes de su vida. Es un “recocido” de información que está en internet, más algunas entrevistas a gente que ya había hablado. Si, como dicen, realmente hubieran querido hacerle un homenaje, habrían investigado mejor. De los que hablan, pese a que algunos se portaron muy bien con Eduardo como Rodrigo Sepúlveda y Felipe Bianchi, ninguno era de sus más amigos. En los 12 años que estuve casada con él, nunca vinieron mi a casa ni eran invitados a sus cumpleaños. Tampoco estuvieron en los momentos difíciles, como cuando quedó sin trabajo o estuvo enfermo. Pero sí participan su hijo (Jean Pierre) y su hermana. de 18. Más que las personas que hablan, es la forma en que tratan su vida: muy superficial. Repiten los mismos lugares comunes de siempre. Él era mucho más que el “genio controversial e incomprendido”. ¿Jean Pierre tiene una posición distinta al resto de la familia? ¿ Le pagaron por participar? No sé si recibió plata. Ni yo ni mis hijos tenemos comunicación con él, pero me imagino que lo hizo de buena fe. Mi relación es con Daniela, la otra hija de Eduardo.
A ella la considero parte de mi familia. ¿Por qué no la entrevistaron a usted? Me imagino que como este pódcast tiene un fin puramente económico, aunque aseguren lo contrario, sabían que en mí y en Daniela quien tampoco aparece se hubieran encontrado con una barrera. Yo nunca me he negado a colaborar con quienes buscan recordarlo; al contrario, me gusta, pero ellos se aprovechan de la marca Bonvallet. El propio guionista reconoció que quieren hacer más cosas en torno a Eduardo. Eso fue lo que me generó sospechas. ¿Como qué? No sé, otro pódcast, una serie, etc.
Por algo están tratando de inscribir la marca “Bonvallet: genio y sombra”. Yo tengo a un abogado para impedir eso, ya que como familia tenemos inscrito “Bonvallet”. Lo de ponerle “genio y sombra” es una trampa. ¿Nunca se contactaron con usted? Al contrario, yo los busqué. Me enteré de esto dos semanas antes de que saliera el primer capítulo, por la promoción que estaban haciendo. Me sorprendí mucho. De inmediato, llamé y le escribí a la productora Ojos Negros, pero nunca dieron la cara. Quería saber a quién habían entrevistado, cuál era la línea editorial, etc. Finalmente, un abogado me respondió por e-mail. Fue súper prepotente y agresivo: me dijo que la libertad de expresión les permitía hacer lo que quisieran y que no necesitaban la autorización de la familia. Y que como Eduardo era una persona pública, su intimidad era reducida. También me aseguró que esto no era con fines de lucro. Yo soy periodista y defiendo la libertad de expresión, pero ¿ hasta dónde? ¿ Se puede lucrar con la imagen de una persona? La libertad de expresión debería tener límites éticos. Si bien la parte profesional de Eduardo puede ser pública, la intimidad de un diagnóstico médico no lo es.
Especialmente si él quería que se mantuviera en privado. ¿Por qué un desconocido tiene el poder de decidir qué se puede contar y qué no? Ya que me cerraron la puerta, mi única opción fue llevar esto a la justicia.
Como ves, mi animadversión no es antojadiza ni gratuita. ¿Ve similitudes entre este caso y lo que critica la familia de Jorge Matute Johns por la serie sobre ese crimen? En ciertos aspectos sí, porque no se respeta a la familia, como si no valiera lo que sufrimos. No tenemos ningún resguardo, ya que cualquiera tiene el derecho de instalar sus “verdades”. Se lanzan mentiras y no se nos da el derecho a réplica. Además, se provocan daños colaterales, que incluso pueden ser peores que el propio pódcast. Por ejemplo, en la entrevista que le hizo Cristián Arcos al guionista en ADN, el periodista dice tres veces que Eduardo tenía muchas adicciones. Eduardo era un fumador empedernido, pero no un adicto a las drogas como insinúa maliciosamente él. Yo tuve acceso a la autopsia y no había ningún rastro de ese tipo de sustancias. Por eso, me voy a querellar contra Cristián Arcos. “Eduardo gritaba de dolor” En 2004, María Victoria Laymuns estaba en un bar con unas amigas, cuando Eduardo Bonvallet, entonces en el peak de su fama, se sentó en su mesa. “Fue muy canchero y entretenido, pero no me causó mucha gracia que se instalará con nosotras. Yo sabía quién era, pero no tenía nada que ver conmigo”. Ella tenía 26 años y él, 48. Pese a que la joven periodista no le había dado su teléfono ni su apellido, el “Gurú” la buscó. Solo sabía su nombre y que trabajaba en el Ministerio de Educación. Bonvalett le pidió al periodista Felipe Bianchi, su compañero en la radio, que llamara al ministerio y que tratara de encontrarla. Y lo logró. “Le dije que no me interesaba conocerlo. Además, Eduardo era 22 años mayor. Me daba vergüenza que fuera famoso”, cuenta María Victoria. Pese al rechazo, durante tres meses le mandó cartas y chocolates. Finalmente, María Victoria accedió. “Me fue ganando con el humor”, reconoce. En 2011, se casaron y tuvieron tres hijos: Amalia, hoy de 20 años; Eduardo, de 18, y Noelle, de 15. “Todo esto yo lo hago por mis hijos: tengo que resguardar el nombre de su padre y sus derechos. Es mi obligación como madre fiscalizar lo que se hace con el apellido. No quiero que en el futuro mis hijos me digan: Mira, todo lo que dijeron de mi papá y tú no hiciste nada. Voy a dar la pelea donde tenga que darla”. ¿Y se acuerdan de su padre? Eran muy chicos cuando él murió. Sí, viven de esos recuerdos y de lo que ahora ven en internet. Mis hijos están entrando al mundo y todavía no tienen las herramientas para protegerse, por eso los voy a defender como una leona. Ellos también llevan el apellido Bonvallet. Los tres están muy orgullosos de su papá, pero han sufrido mucho. ZEPÓLOSNOFLAOIGRES En el pódcast se habla de su personalidad bipolar y depresiva. Se ha hecho mucha caricatura de eso. En la intimidad familiar no era así. Si bien tenía bajones, era bastante estable. Le cuelgan el cartel de “depresivo”, aunque lo cierto es que tuvo depresión en momentos muy puntuales de su vida, no era algo permanente. Sí tenía una personalidad especial: era complejo, intenso e impulsivo, pero eso de que no pudiera levantarse de la cama, es un invento. Yo fui la persona que más lo conoció. Muchas veces nos quedábamos hasta la madrugada conversando. ACRABAODRACIR ¿ Cómo fueron sus últimos meses? El cáncer lo destruyó física y anímicamente. A pesar de que él decía que había “vencido al tigre”, la enfermedad fue un antes y un después en su vida. Era un cáncer muy agresivo, curable, pero no operable. Se tuvo que someter a quimioterapias y durante muchos meses tomó unos antibióticos fuertísimos. ¿Descarta que se hubiera suicidado porque sabía que se iba a morir de cáncer? Totalmente. En el pódcast se insinúa eso, pero es mentira. Es súper fácil decir cualquier cosa cuando la persona ya no está. Me violenta que se instalen esas ideas. Además, Eduardo ya había superado el cáncer, sabía que de eso no se moriría. ¿Por qué cree que se suicidó entonces? Estaba abatido y muy, muy cansado. Tenía las encías destruidas y se le caían los dientes; además, fumaba dos cajetillas diarias, pese a tener un enfisema pulmonar. Tenía muchos dolores en el cuerpo, incluso gritaba de dolor por un herpes zóster que le vino cuando se empezaba a recuperar del cáncer. Era una cosa tras otra. Estaba muy débil. A Eduardo no le gustaba la vida que llevaba. Le asustaba saber que su vejez sería muy mala y no quería llegar a eso.
Sin embargo, no estaba en el ocaso de su carrera y ni había quebrado económicamente como también se comenta en el pódcast; al contrario, las charlas que hacía eran muy exitosas y tenía dos programas en la radio. Al momento de su muerte, ¿ustedes se habían distanciado? Sí, los meses finales estábamos peleados y no hablábamos, a él le molestaba que yo hubiera empezado a salir, pese a que llevábamos separados diez meses. Habíamos terminado y vuelto varias veces, el matrimonio ya no tenía arreglo. Obviamente que me sentí culpable, pero yo nunca pensé que se podía suicidar. Jamás. ¿Estuvo muy solo? Probablemente. “Si bien la parte profesional de Eduardo puede ser pública, la intimidad de un diagnóstico médico no lo es.
Especialmente si él quería que se mantuviera en privado”. Autor: POR JUAN CRISTÓBAL VILLALOBOS U.. La periodista María Victoria Laymuns, quien estuvo 12 años casada con el controvertido comentarista deportivo con el que tuvo tres hijos, emprendió una batalla judicial contra los creadores del pódcast “Bonvallet: genio y sombra”, que relata los altos y bajos de la vida del futbolista. “Voy a defender a mis hijos como una leona. Ellos también llevan el apellido”, advierte en esta entrevista donde repasa la historia que vivieron juntos. “Si bien la parte profesional de Eduardo puede ser pública, la intimidad de un diagnóstico médico no lo es. Especialmente si él quería que se mantuviera en privado”. María Victoria y Eduardo Bonvallet se casaron en 2011 y tuvieron tres hijos. En la foto, Amalia, de 20 años, y Eduardo, Bonvallet y María Victoria en 2010, con sus hijos. “Yo fui la persona que más lo conoció. Muchas veces nos quedábamos hasta la madrugada conversando”, cuenta ella. “Habíamos terminado y vuelto varias veces, el matrimonio ya no tenía arreglo. Obviamente que me sentí culpable, pero nunca pensé que se podía suicidar. Jamás”, dice.