Editorial: Incógnita peruana
Editorial: Incógnita peruana Sigue la incógnita sobre la segunda vuelta de las elecciones peruanas.
Se sabe que competirá Keiko Fujimori, pero no contra quién se medirá, aunque ya muchos piensan que será el izquierdista Roberto Sánchez, amigo de Antauro Humala, el exmilitar que protagonizó una rebelión contra Alejandro Toledo, en 2005, y que ha expresado su aspiración de “recuperar Arica y Tarapacá, por la vía diplomática o por la vía militar”. Declaraciones irresponsables como esta no debieran en principio tensionar las relaciones entre Chile y Perú, pero inquieta que el tema haya emergido en plena campaña electoral.
Sánchez ha intentado desmarcarse de los dichos de Antauro hermano del hoy encarcelado e x p r e s i d e n t e Ollanta Humal a, p e r o s u s vínculos con el exoficial parecen más profundos de lo que quiere reconocer.
El candidato de Juntos por Perú, que enarbola una ideología de extrema izquierda y fue ministro de Pedro Castillo, invitó a Humala a sus mitines de campaña, expresando su cercanía con la postura nacionalista del exoficial, que cumplió una condena de 19 años por el llamado Andahuaylazo, el que Sánchez hace poco más de un año calificó como parte de una “revolución democrática”. La intención del candidato era entonces atraer a los seguidores del “etnocacerista”, pero ahora este lo incomoda y, de cara a la segunda vuelta, trata de alejarse de las propuestas de Humala, las que, bajo todo concepto, son más extremas que las suyas, aunque coinciden en plantear la necesidad de una Asamblea Constituyente.
Pero en cuanto a la revisión de los tratados con Chile, Sánchez fue categórico en que “tras el fallo de La Haya sobre delimitación marítima no existe ningún problema territorial” con nuestro país y se deben priorizar “las relaciones de amistad, cooperación y entendimiento mutuo”. En lo propiamente electoral, y cuando falta un mes para el balotaje, la incertidumbre es inquietante.
En el fragmentado paisaje político peruano, Keiko Fujimori ganó con claridad la primera vuelta, pero con un reducido porcentaje de votos (en torno al 27%), de modo que el resultado de junio no está para nada seguro. Ella ya ha perdido tres veces en segunda vuelta, como efecto de un fuerte antifujimorismo existente en la sociedad.
Su imagen personal ha mejorado, pero le pesa el papel de su partido, Fuerza Popular, que en estos años ha contribuido a la inestabilidad política y la polarización que tienen entrampado al país en una larga crisis, con elementos de corrupción, intereses particulares por sobre el interés nacional y políticos más preocupados de su propio futuro que el de sus votantes.
Los partidos de derecha y centroderecha, que en su conjunto obtuvieron la mayoría en el Congreso bicameral, no se han unido para la segunda vuelta, a la espera, quizás, de que el ente electoral determine finalmente quiénes serán los competidores.
Si pasara al balotaje Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima, de Renovación Popular, los peruanos tendrían que dirimir una carrera entre dos políticos que comparten su preferencia por el libre mercado, sistema que ha impulsado el desarrollo del país.
Si es Sánchez el rival, se enfrentarán a la disyuntiva de repetir la aventura de elegir a un político extremista, como ya lo hicieron con Castillo, solo para volver a impedir que Keiko Fujimori asuma el poder. Apostando al balotaje, Sánchez se aleja de Humala.. Apostando al balotaje, Sánchez se aleja de Humala.