Autor: Marcelo Somarriva Q.
Columnas de Opinión: Nueva maldición o la última utopía
Columnas de Opinión: Nueva maldición o la última utopía U n par de semanas atrás compré en la calle por apenas 2 mil pesos el libro "Lo que supo un auditor de guerra", escrito por Leónidas Bravo y publicado por la editorial del Pacífico en 1955. Allí encontré una observación que me hizo pensar de inmediato que tenía entre las manos a un pequeño clásico de la literatura nacional: "El pueblo chileno es rebelde por naturaleza. Para el chileno el gobierno y quien lo represente, ya sea ministro de Estado o simple carabinero, es un enemigo.
El que llega al poder, por muy popular que sea, empieza de inmediato a perder su prestigio, y al cabo de breve tiempo es objeto de toda clase de críticas". El actual gobierno solo está confirmando que esta es una verdad con mayúsculas y debería grabarse en la entrada de la casa de gobierno, hoy también residencia presidencial.
El gobierno parece además estar acuñando una nueva maldición política que vendría a sumarse al acervo de nuestra nación vengativa y rencorosa por la cual se condenaría al presidente entrante a repetir cada uno de los errores que él mismo denunció de su antecesor mientras era un candidato en campaña. Todas las críticas, objeciones y reparos que hizo tan poco tiempo atrás volverán a caer sobre él, doblándose y multiplicándose de manera alternada, sucesiva e incluso contradictoria.
Que el gobierno no tiene agenda, que la copa, que no la controla, que no tiene alma, que tiene dos, que no comunica bien, que es desprolijo, desordenado, devorado por las llamas del fuego amigo, que se enreda y tropieza solo y que con amistades como esas no necesita adversarios, que el presidente habla poco o demasiado, que es imprudente, que no hay relato, guion o que es puro cuento o poesía. Y podría seguir.
También me pregunto si acaso es que nunca más volverá a ser de otra manera y si no será un signo de los tiempos anormales en los que vivimos que todos los gobiernos que vengan en el futuro, cualquiera que sea su signo político, estarán obligados a pasar por lo mismo, sin importar si lo hagan bien o mal, e incluso si no hacen absolutamente nada. Con un rápido vistazo alrededor del mundo uno podrá constatar que en todas partes los gobiernos pasan por aprietos similares o muchísimo peores.
Pienso que la única utopía que podría quedar en pie y a la que estoy dispuesto a aferrarme con toda mi fuerza es la de soñar con un gobierno que haga bien su trabajo de manera discreta y eficaz y pase desapercibido, ofreciéndole a la ciudadanía libertad, justicia, paz, seguridad y prosperidad, sin que esta tenga que estar enterándose a cada momento de cada cosa que hacen.
Que la política no lo sature todo y se repliegue en su lugar, nos deje tranquilos y ya no sea el tema de todas las conversaciones, del comentario del comentario, de los chistes y rumores. "La única utopía a la que estoy dispuesto a aferrarme es un gobierno que haga su trabajo de manera discreta y eficaz". Autor: Marcelo Somarriva Q.. "La única utopía a la que estoy dispuesto a aferrarme es un gobierno que haga su trabajo de manera discreta y eficaz".