Autor: José M. Rojo Lobos Fundación Club Ciencias Chile
Columnas de Opinión: El despertar científico que nace en las aulas
Columnas de Opinión: El despertar científico que nace en las aulas esde hace más de medio siglo, Chile cultiva una traD dición silenciosa pero profunda: la investigación escolar. Lo que comenzó como una iniciativa de las Juventudes Científicas de Chile, acogida por el Museo Nacional de Historia Natural, se transformó con el tiempo en un movimiento educativo que ha trascendido generaciones. Estudiantes y docentes de todo el país han desarrollado proyectos que han dado identidad, sentido y orgullo a la ciencia escolar chilena. Las academias de ciencias o científicas en los establecimientos educacionales no son simples talleres, sino espacios donde la curiosidad encuentra guía y propósito. Son el punto de encuentro entre la inquietud, la creatividad y la necesidad de comprender el mundo. En ellas, los y las estudiantes aprenden a observar, formular preguntas y construir respuestas, ejercitando no solo la mente, sino también la empatía, la colaboración y la perseverancia. Lo esencial no es formar científicos, sino ciudadanos con pensamiento crítico y espíritu explorador. Participar en encuentros y ferias científicas escolares es mucho más que buscar un lugar en el podio. Es la oportunidad de mostrar que el talento juvenil chileno piensa, imagina y crea. Eventos como la Expociencia Nacional Chile, impulsada por la Fundación Club Ciencias Chile, permiten que los proyectos nacidos en las academias escolares se compartan, se comparen y se enriquezcan con otras miradas. En cada exposición, detrás de cada póster y experimento, hay historias de perseverancia, trabajo en equipo y sueños que se abren al mundo. En estos espacios, estudiantes de distintas regiones descubren que la ciencia también se escribe desde la emoción, y que aprender a investigar es aprender a mirar la realidad con otros ojos. La fundación ha convertido estos encuentros en verdaderas comunidades de aprendizaje, donde la mentoría docente y la exploración infantil se combinan para construir conocimiento desde la experiencia y la pasión. Fortalecer las academias científicas en las escuelas no es solo una tarea educativa: es una apuesta social. En tiempos donde la inmediatez y la información superficial dominan, enseñar a buscar evidencia, a reflexionar y a experimentar es enseñar a pensar. Y en ese acto, quizás más que en cualquier otro, se encuentra el verdadero sentido de educar. En cada estudiante que se atreve a preguntar "¿ por qué?", comienza el futuro de un país que necesita más mentes curiosas, más voces críticas y más corazones dispuestos a descubrir.
La ciencia escolar, guiada con compromiso y mirada humana, sigue siendo una de las semillas más valiosas para construir un Chile que piense, cuestione y se atreva a transformar. "Fortalecer las academias científicas en las escuelas no es solo una tarea educativa: es una apuesta social". Autor: José M. Rojo Lobos Fundación Club Ciencias Chile. C Columna "Fortalecer las academias científicas en las escuelas no es solo una tarea educativa: es una apuesta social".