Autor: Magdalena Merbilháa
-0 Historiadora
Columnas de Opinión: Usando causas, torciendo la verdad
Columnas de Opinión: Usando causas, torciendo la verdad L a realidad sobre el caso Julia Chuñil dejó en evidencia no sólo una tragedia familiar en la que una madre fue muerta por sus hijos, sino también la mentira e instrumentalización de la causa desde la izquierda. Julia desapareció en noviembre de 2024 desde el fundo la Fritz, donde supuestamente vivía y custodiaba bosque nativo. Fue presentada como una activista ecologista, algo que hoy no tenemos muy claro que haya sido así.
Se decía que durante años había liderado la recuperación de las tierras ancestrales y la protección del medio ambiente, lo que hizo que inicialmente tras su desaparición se sospechara de los latifundistas y las empresas forestales. Era un relato perfecto y la extrema izquierda, marxista leninista, partido comunista y frente amplio "hicieron gárgaras" con el caso. Se usó y manoseó la causa y muchos activistas se sacaron fotos con los hijos, "víctimas de los terratenientes" con poleras con el rostro de Julia al más estilo Che Guevara.
La minuta de la izquierda era: ¿ a dónde está Julia? Diversos sectores y medios de izquierda como "la Izquierda Diario" y el "Movimiento de Izquierda Revolucionaria", MIR, adoptaron a Julia Chuñil como ícono de la resistencia mapuche, símbolo de la defensa ambiental frente al "extractivismo" y el latifundio. Se usó activamente su desaparición por parte se sectores de izquierda. En muchos programas los dirigentes de extrema izquierda iniciaban con el "¿ A dónde está Julia?", como inicio de toda minuta. Algunos fueron más allá, criticaron al gobierno por la militarización del llamado "Wallmapu" y por la inacción judicial ante supuestas amenazas de empresarios. De hecho, en 2024 el propio presidente, Gabriel Boric, aludió al tema como algo prioritario validando la tesis que su desaparición estaba ligada a su rol de defensora ambiental. Para él, este caso era un hito de derechos humanos, ya que daba por sentado que había sido muerta por ser una activista medio ambiental.
Por su parte, la vocera de gobierno y miembro del partido comunista, Camila Vallejos calificó la desaparición de la supuesta activista como algo de " extrema gravedad" y estableció que el Estado debía dar respuestas a las comunidades. Hoy sabemos que todo fue muy distinto. El juicio sufrió un vuelco completo. Nada de lo afirmado por la izquierda radical era verdad. Los tres hijos y ex yerno de Julia Chuñil, esos que desfilaban junto a los activistas de izquierda, fueron detenidos por la presunta participación en el asesinato de la dirigente. Julia habría sido muerta por sus hijos. La acusación de parricidio calificado estaría fundada en los testimonios presentados en la audiencia. Todo sería, simplemente, un caso dramático de violencia intrafamiliar, sin activismo ambiental, ni complot de los empresarios. Julia habría sido estrangulada por uno de sus hijos en presencia de los otros. Esos ayudaron a ocultar el cuerpo, lo que los haría cómplices. Con esta evidencia, queda más que clara la utilización política del caso. Diversos sectores de izquierda, que incluyen periódicos y pasquines, usaron la causa y torcieron los hechos para "llevar agua sus molinos". Desde esta causa validaron sus agendas ideológicas manipulando la verdad. Queda claro que nunca les interesó esclarecer los hechos, tampoco les interesó Julia, sólo les interesaba cuanto de este drama podían sacar en limpio para sus propias agendas. La idea de una pobladora mapuche, luchadora medioambiental les gustaba y calzaba con lo que siempre han buscado. Culpar al empresariado y al hombre blanco hetero parental de todo. Convertían este caso en la muerte de una mártir, Julia. Eso tenía fuerza emocional para activar y lo usaron. Hicieron minuta sobre eso, ya que todos hablaban al mismo tiempo y con la misma intensidad del tema. Se persiguió al empresario Carlos Marstadt desde acusaciones públicas. A esto se agregó la presión internacional desde organizaciones como Amnistía Internacional y CIDH quienes acusaron a la justicia chilena de "justicia racista". Todo era un montaje que hoy se cae a pedazos.
A pesar de la evidencia, la "Izquierda Diario" hoy, junto a círculos cercanos a la familia han denunciado que todo lo ocurrido este enero no es más que un montaje judicial para cerrar el caso y así proteger los intereses de los grandes empresarios. Son contumaces. Y claramente no respetan los fallos judiciales. Saque las conclusiones usted. Autor: Magdalena Merbilháa -0 Historiadora.