Editorial: Chile y su oportunidad forestal en el escenario global
Editorial: Chile y su oportunidad forestal en el escenario global La reciente participación de la Corporación Chilena de la Madera (Corma) en la feria internacional Eurobois, en Lyon, Francia, vuelve a situar al sector forestal chileno en una conversación global que trasciende la producción y el comercio.
Más allá de la promoción sectorial, la instancia permitió posicionar a Chile como un actor relevante en la transición hacia materiales y soluciones productivas más sostenibles, en un contexto marcado por el cambio climático y la necesidad de impulsar economías bajas en carbono. En ese escenario, el mensaje fue claro: Chile busca consolidarse como una puerta de entrada al desarrollo forestal en Sudamérica y como socio estratégico para la industria internacional. Para ello, nuestro país cuenta con una trayectoria productiva y tecnológica que respalda esa posición. Actualmente, el sector forestal representa más del 6% de las exportaciones nacionales, con envíos que superan los 6.300 millones de dólares al año, lo que confirma su peso en la economía chilena. La relevancia de esta actividad también se explica por su estructura productiva.
Chile dispone de cerca de 14,7 millones de hectáreas de bosque nativo y 2,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, principalmente de pino radiata y eucalipto, recursos que han permitido desarrollar una industria integrada que abarca desde la producción de celulosa hasta la elaboración de productos de madera con valor agregado. A ello se suma un elemento cada vez más determinante en los mercados internacionales: la sostenibilidad. Alrededor del 70% de los bosques productivos del país cuentan con certificaciones internacionales, lo que fortalece la credibilidad de la industria frente a exigencias ambientales cada vez más estrictas. Este aspecto resulta clave en una época en que los recursos naturales deben ser gestionados bajo criterios de responsabilidad climática y desarrollo sustentable. Sin embargo, el posicionamiento internacional también abre una reflexión interna. El propio sector reconoce que enfrenta años complejos, marcados por incendios forestales, menor dinamismo en la inversión y desafíos vinculados a la percepción pública de la actividad. En ese contexto, la internacionalización y la cooperación tecnológica aparecen como caminos para revitalizar la industria y proyectarla hacia nuevos mercados y aplicaciones. Uno de los espacios con mayor potencial es el uso de la madera en la construcción.
Mientras en países como Suecia, Estados Unidos o Canadá este material supera el 90% de las edificaciones, en Chile apenas alcanza el 13%. Reducir esa brecha no solo implicaría ampliar el mercado interno, sino también avanzar hacia ciudades más sostenibles y resilientes, donde la madera pueda desempeñar un rol estratégico como material renovable y de menor huella de carbono. En definitiva, la presencia de Chile en una de las principales ferias forestales de Europa refleja algo más que una vitrina comercial. Representa la oportunidad de reafirmar el lugar del país en una industria global que está redefiniendo su futuro en torno a la bioeconomía y a las soluciones basadas en la naturaleza.
El desafío ahora es aprovechar ese posicionamiento para fortalecer el desarrollo interno del sector, impulsar la innovación y consolidar un modelo forestal capaz de aportar crecimiento económico, sostenibilidad y nuevas oportunidades para las regiones, como Biobío, donde esta actividad tiene su mayor presencia..