Autor: Luis Fernando González V.
Editorial: VACACIONES: DESCANSO SÍ, PERO CON RESPONSABILIDAD
Editorial: VACACIONES: DESCANSO SÍ, PERO CON RESPONSABILIDAD F ebrero asoma y, con el, ese ritmo particular en que el país parece funcionar a media máquina. Es el mes de las vacaciones, del descanso esperado durante todo el año, del viaje en familia y del anhelado cambio de aire. También es, conviene recordarlo, una época en que la prevención debe ir de la mano con la alegría.
Uno de los grandes logros de la clase media chilena ha sido acceder al automóvil propio -aunque muchas veces todavía "se esté pagando"-, lo que se refleja en miles de vehículos circulando a toda hora por carreteras y rutas del país. Ese mayor movimiento trae consigo un riesgo evidente: aumentan las probabilidades de accidentes. Nadie quiere que este verano quede marcado por tragedias que pudieron evitarse. La conducción responsable es clave. Respetar las normas, evitar el cansancio al volante, revisar el estado mecánico del vehículo y planificar adecuadamente el viaje no son detalles menores: pueden marcar la diferencia entre un trayecto seguro y un desenlace lamentable. También el rol de los acompañantes es importante, ayudando al conductor a mantenerse atento y descansado. Pero la seguridad del verano no se limita al camino. Muchas viviendas quedan solas durante días o semanas, lo que obliga a tomar resguardos básicos. Informar a vecinos de confianza, coordinar apoyos comunitarios y dar aviso a Carabineros son medidas simples que entregan tranquilidad. Iniciativas de organización barrial, apoyadas hoy por la tecnología y la comunicación directa entre vecinos, resultan especialmente valiosas en esta época. El descanso también suele ir acompañado de cambios en la alimentación. Probar nuevos platos, especialmente pescados y mariscos, es parte de la experiencia veraniega, pero siempre con el debido cuidado en su manipulación y conservación. La idea es disfrutar, no sumar una intoxicación a los recuerdos de las vacaciones. A ello se suma un factor que muchas veces se subestima: la radiación ultravioleta alcanza niveles muy altos en esta temporada. Incluso en días nublados, el uso de bloqueador solar y otras medidas de protección no debieran descuidarse, especialmente en niños y adultos mayores. Y, por cierto, vivimos en un país donde los temblores y terremotos forman parte de la realidad, y donde los incendios forestales se han convertido en una amenaza cada vez más frecuente durante el verano. Conocer las zonas de seguridad en los lugares de descanso, conversar estos temas con los niños y tener elementos básicos como linternas a mano son precauciones sencillas, pero necesarias. Descansar es fundamental. Pero un veraneo seguro es, finalmente, un veraneo feliz. Y unas vacaciones tranquilas ayudan a enfrentar el resto del año con mayor ánimo y serenidad. Autor: Luis Fernando González V..