Autor: Adolfo Alvial, consultor internacional en acuicultura
Columnas de Opinión: El Niño: lecciones de hace 44 años
Columnas de Opinión: El Niño: lecciones de hace 44 años n 1982 me encontraba en Iquique cuando comenzó a desarrollarse uno de los eventos de El Niño más intensos del siglo pasado.
Mucho antes de que existieran las alertas actuaE les, observé las señales: fuertes mareas rojas, invasiones de medusas, presencia de fauna tropical, aumento de la temperatura del mar y una brusca disminución de peces en las cercanías de la costa que terminó provocando la muerte de numerosos lobos marinos. Aquello ocurría antes de que se informara el impacto del fenómeno en la zona ecuatorial.
La explicación ampliamente aceptada indica que ondas Kelvin viajan desde el Pacífico occidental hacia Ecuador, trayendo masas de agua de mayor temperatura, que chocan con Sudamérica y luego avanzan "atrapadas a la costa" hacia el norte y el sur. Sin embargo, mis observaciones indicaban que los cambios se habían manifestado antes en el norte, lo cual podía explicarse por la emisión de ondas secundarias, que arribaban antes que las ondas Kelvin principales. Eventos posteriores han mostrado una situación similar, y este año no parece ser la excepción. En Iquique, la magnitud del fenómeno me motivó a conformar un equipo interdisciplinario para estudiar la manifestación en el norte y sus consecuencias económicas, ambientales y sociales, en un esfuerzo poco habitual para la época. Muchas de las lecciones obtenidas entonces siguen siendo válidas.
Organismos internacionales estiman una alta probabilidad de que durante los próximos meses se configure un nuevo evento de El Niño (NOAA, 2026). Aunque aún no es posible anticipar su intensidad, ya se observan anomalías térmicas marinas, aumento de la temperatura del aire y precipitaciones menos frecuentes, pero más intensas. En elsur austral también se han registrado episodios recurrentes de bajas de oxígeno y eventos dispersos de marea roja. Los avances en observación satelital, sensores oceánicos, big data e IA permiten hoy una capacidad predictiva muy superior a la de hace cuatro décadas. Sin embargo, la ciencia sigue enfrentando una dificultad fundamental: no existen dos eventos de El Niño idénticos. Por ello, calificar anticipadamente el fenómeno que viene como un "Súper El Niño" o un "Niño Godzilla" responde más al sensacionalismo que al conocimiento científico.
Lo prudente es prepararnos para escenarios probables: aumento de temperaturas del mar y del aire, lluvias intensas concentradas en cortos períodos, mayor riesgo de hipoxia marina, mareas rojas más extensas y efectos sobre la acuicultura, la pesca, la agricultura y la infraestructura pública. El Niño continúa siendo un fenómeno complejo. Cuesta entender que Chile no haya perseverado en programas interdisciplinarios permanentes para estudiarlo. Los desafios que vienen exigen una mirada integral. La naturaleza no distingue entre disciplinas y nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Autor: Adolfo Alvial, consultor internacional en acuicultura. C Columna