Del relajo de febrero a la intensidad de marzo: última milla frente a la congestión urbana
Del relajo de febrero a la intensidad de marzo: última milla frente a la congestión urbana El El regreso a la rutina tras las vacaciones de verano trae consigo uno de los hitos más comentados comentados del año en las grandes ciudades: el denominado “Súper Lunes”, momento en que el flujo habitual de personas y vehículos vuelve a las calles con el inicio del año escolar y laboral. Este aumento de la movilidad tiene un impacto directo en la congestión urbana y, con ello, en la eficiencia de la logística de última milla.
Según el TomTom Traffic Index, los conductores en Santiago perdieron 125 horas en congestión congestión durante 2025, lo que equivale a más de cinco días al año y representa casi nueve horas más que en 2024. “La congestión vehicular no solo afecta la movilidad urbana, sino también la eficiencia logística y la experiencia de los clientes en el comercio electrónico”, explica Carlos Díaz Ojeda, General Manager de Dispatchtrack Latinoamérica. En este escenario, los retrasos en las entregas, el aumento de costos operacionales y el uso menos eficiente de las flotas se convierten en desafíos relevantes para las empresas. “La movilidad inteligente es clave. Si la congestión aumenta, las compañías deben anticiparse mediante tecnología y planificación para evitar que los retrasos impacten la calidad del servicio”, agrega.
El uso de herramientas como optimización dinámica de rutas, monitoreo en tiempo real de flotas y planificación inteligente de despachos despachos permite reaccionar ante incidentes viales, reducir tiempos de traslado y mantener la confiabilidad en las entregas, incluso en entornos urbanos cada vez más complejos.. -