El nuevo comienzo de Consuelo Saavedra
El nuevo comienzo de Consuelo Saavedra El nuevo comienzo de Consuelo Saavedra. El nuevo comienzo de Consuelo Saavedra LUEGO DE VIVIR EN LONDRES Y DE SIETE AÑOS ALEJADA DE LAS PANTALLAS, LA PERIODISTA SE INCORPORA A CANAL 13. DURANTE ESOS AÑOS LEJOS DE CHILE, CONSUELO SAAVEDRA ENFRENTÓ LA MUERTE DE SUS PADRES, TUVO TIEMPO PARA VER CRECER A SUS HIJOS Y ACOMPAÑÓ A SU MARIDO DURANTE SU TRATAMIENTO CONTRA EL CÁNCER. “NO LE DEJAMOS ESPACIO AL MIEDO”. POR Juan Luis Salinas T. FOTOGRAFÍAS: Sergio Alfonso López. AGRADECIMIENTOS L. e Rve Boutique Hotel. Hace Hace una semana Consuelo Saavedra, luego de un poco más de siete años alejada de un set de televisión, retornó a las pantallas. La periodista asumió la conducción de “Teletrece Tarde” en Canal 13, junto con Iván Valenzuela.
En sus primeros días en el noticiario, Saavedra abordó una semana informativa ajetreada: desde el asesinato de un bincha tras el “Superclásico”, “Superclásico”, la ruptura de relaciones en el traspaso de gobierno entre Boric y Kast y la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Consuelo Saavedra se alejó de los focos y de las salas de prensa televisivas a finales de diciembre de 2018. Entonces conducía “24 Horas central” en TVN. La razón: dejaba Chile para instalarse con su familia en Londres, donde su marido, el economista Andrés Velasco, asumía como decano del Instituto de Políticas Públicas de The London London School of Economics. Pasaron muchas cosas en la vida mientras estuvimos allá. La pandemia, duelos, enfermedades, recuperaciones, volví a estudiar, seguí en el periodismo a distancia y momentos familiares que nos unieron mucho. Siete años es un montón de tiempo. Es una vida, mis hijos crecieron allá... Londres terminó siendo mucho más de lo que nunca imaginé. Tenía mi rutina, mi vida. Y la voy a echar mucho de menos. Pero tengo una pata allá y vamos a estar yendo y viniendo, porque parte de mi familia queda allá. Es un nuevo comienzo dice Consuelo Saavedra mientras camina por el canal. Ella, su marido y Gaspar, su hijo menor, hoy reacomodan el hogar que armaron en Banes, un barrio residencial al suroeste de Londres, en su antigua casa en Santiago.
Sus dos hijas se quedaron estudiando fuera de Chile: Rosa estudia en Saint Andrews, una de las universidades universidades más antiguas de Escocia, y Ema este año se instalé en Nueva York, donde se matriculó en el Bamard College, que pertenece a la liga de Seven Sisters, las facultades femeninas de élite de la costa este de los Estados Unidos. óExtrañaba la televisión? Cuando se despidió en 2018 se fue llorando... Sí, porque además había trabajado en el mismo lugar casi toda mi vida. Era un cambio grande, me iba del país, me iba de mi hábitat... hábitat... Pero no, sabes que no la eché de menos. Porque desde allá seguí trabajando para la radio Duna, pero echaba de menos el trabajo en equipo.
Trabajar a distancia te da mucha libertad, pero echaba de menos estar con gente, enterarte de cosas en el pasillo, ser parte de un equipo y la tele es así, implica mucha gente para salir al aire, para hacer un reportaje. Cuando llegué acá, a la sala de prensa y a un estudio formalmente con las luces, fue muy energizante... Ha sido emocionante volver.. 1 1.
El nuevo comienzo de Consuelo Saavedra El lunes de la semana pasada, luego de debutar en la conducción de "Teletrece Tarde", Consuelo Saavedra se fue rápido a su casa para esperar a su hijo Gaspar, quien tiene 15 años y comenzó su segundo medio en Chile. --Para él debió haber sido más difícil el regreso. --Sí, yo supongo que sí, porque es cambiar a tus amigos, cambiar tu colegio, cambiar tu ambiente. Pero nosotros somos una familia que siempre ha tenido Chile en la cabeza. En la casa se hablaba en castellano, siempre estábamos atentos a lo que pasaba en Chile y rodeados de chilenos en la casa. Pero ahora todos estamos partiendo cosas nuevas. La periodista llegó a Chile un par de días antes de comenzar a trabajar. Dice que tuvo sentimientos encontrados: quería regresar a Chile, pero también estaba apesadumbrada de dejar su barrio en Londres. --Nunca había tenido un vínculo ni un interés particular por Londres. Entonces tampoco sabía cómo iba a ser vivir allá, ni tenía una expectativa creada, ni nada. Y me fui llorando completamente, sacándole fotos a cada cosa que estuve haciendo el último mes. Incluso tomé fotos a mis caseros en la feria... Al casero del café, al casero de los tomates, al casero de la carne --comenta entre risas y con la mano en la frente. Pero casi de inmediato agrega: --Pero es rico volver a casa, aunque no con las cosas todavía, porque no hay nada. Es como un peladero. Pero trajimos hasta al Orégano de vuelta. No pensé que iba a volver con nuestra mascota.
Orégano es el terrier chileno que la familia Velasco Saavedra llevó a Londres. --Pasaron muchas cosas en términos personales durante estos años. --Se murieron mi padre, mi madre y mi suegra. --¿ Cómo enfrentó esos duelos desde la distancia? --Pésimo, porque tú sabes que es algo que probablemente va a pasar.
Cuando me fui no solo lloraba por el noticiario, lloraba porque también me iba y mis papás eran viejos... Hay veces que tú tienes que hacer cosas porque es bueno para tu familia, para ti, para tu grupo, para tus hijos, pero las decisiones tienen costos. Nunca todo es una ganancia, sería una lata que la vida fuera solo eso. De los dolores uno aprende. Yo sabía cuando me despedí de mis papás; aunque uno vuelve y tenía la suerte de venir para la Pascua, que probablemente no los iba a ver nunca más. El año en que partió a Londres murió su madre, Eugenia Flórez. --Fue justo después del estallido.
Vivía en el centro... a veces pienso que mejor, porque con la pandemia habría sido una locura para ella, pero mi papá ya estaba un poco más enfermo, un poco más perdido, pero mi mamá no.
Tres años después murió su padre, Sergio Saavedra Viollier, ingeniero, exintendente, exdiputado democratacristiano y uno de los militantes de ese partido que firmaron un documento en rechazo al golpe de Estado, que fue conocido como el "Grupo de los Trece". --Cuando sonaba el WhatsApp siempre sabía que podía ser algo, una mala noticia. A esta edad uno vive en eso. Hasta que un día por un llamado por teléfono me enteré de mi mamá. Se murió muy rápido. Con mi papá alcancé a llegar, porque se fue apagando de a poquitito. --¿ Su padre fue muy influyente para usted? --Los dos, de diferentes maneras. He sido toda la vida como mi papá y ahora me reconozco en mi mamá. Mi papá nos influyó mucho en la familia. Él era súper recto, cariñoso, serio, metódico, trabajador. Fue una persona que se reinventó muchas veces en la vida. Fue político, trabajó como ingeniero, después cuando no había pega en la dictadura se convirtió en agricultor. Entonces tuvo muchas encarnaciones y eso fue algo que yo siempre admiré. La capacidad de partir de nuevo.
Y mi mamá era como la alegría, el baile, la casa... Chistosa, medio excéntrica, simpática. --¿ Y en eso se está pareciendo a su mamá? --Así encuentro yo (risas). No, pero es que cuando uno se pone más viejo te relajas ahí un poco. Me he dado cuenta en la crianza de mis hijos... Mi padre era cariñoso, pero mi mamá era una mujer divertida que le encantaba la naturaleza. Buena para los paseos, buena para cocinar, buena para reírse, para bailar... Todo eso lo encuentro en mí y lo veo con mis hijos. --Quizás pudo desarrollarlo más en Inglaterra, ¿no? --Sí. Allá pude estar con mis hijos de una manera que en Chile me habría sido muy difícil, porque estaba en una máquina. No digo que no me gustara, pero creo que hubiese sido difícil parar. Porque estás en un ambiente donde aparece un proyecto, otro proyecto, y te entusiasmas... Entonces yo estaba poco en mi casa, solo los fines de semana. Eso cambió en Londres. Yo trabajaba desde mi casa. En la mañana por el cambio de horario y después a la hora de almuerzo quedaba libre. La pandemia también ayudó, en fin, pero fue una vida muy hogareña. *** Consuelo Saavedra Flórez (55) estudió Periodismo en la Universidad Católica y se inició profesionalmente a comienzos de los 90. Partió en el Canal 2 Rock & Pop, donde condujo el noticiero "El pulso" y "Mira quién habla"; después llegó a TVN a conducir "Medianoche", la edición nocturna del noticiario central.
Ahora, además de Canal 13, también integra el equipo de Tele13 Radio. --¿ Y qué formato le gusta más? --Creo que la tele ha cambiado mucho, ahora también es mucho más conversada... Los estilos han evolucionado en estos siete años, en.
El nuevo comienzo de Consuelo Saavedra que yo no he estado en la televisión; se ha hecho mucho más radial, más de contexto, más conectada con la persona, más consciente de que la credibilidad y la confianza están en los contenidos, pero también también en la manera en que los entregas, en la onda que se desarrolla con tus compafieros de trabajo... Durante mucho tiempo los noticiarios noticiarios televisivos, por lo menos las noticias centrales, seguían un espacio espacio súper formal. Consuelo Saavedra también reflexiona sobre su profesión: Cuando eres periodista, no solo en la tele, tienes un pase para entrar en la vida de la gente, en sus historias. La gente confía en ti, te cuenta sus cosas, te muestra su casa aclara Saavedra. Pero también exige. Cada vez más. Porque antes quizás te exigía menos y ahora la relación es mucho más horizontal, por el mismo celular y por las redes sociales. Hoy la comunicación es de ida y vuelta... Por suerte. Pero por muchos años era muy jerárquico, entonces la exigencia de la persona que te puede escribir por redes sociales para quejarse, interpelarte, interpelarte, es buena, te pone alerta de otra manera. También por cualquier error o problema, pueden cancelarte. Bueno, pero es parte de las reglas del juego de hoy en día y hay que tomárselo como es. A veces sale bien, a veces sale mal. Uno comete errores todo el tiempo. Y hay que corregirlo abiertamente también. A mí me gusta esa relación horizontal. Y las redes sociales también uno tiene que leerlas como lo que son. Hay veces en que se crean maremotos gigantescos que pueden venir de bots. Pero otras veces son relaciones genuinas con personas que se comunican contigo. contigo. Es algo que nos hace bien a la prensa; el construir esa relación más horizontal y basada en la confianza. Hoy pareciera haber más tolerancia a la longevidad en la televisión. Antes los rostros caducaban más rápido en los noticiarios. Sí, puede ser. He pensado en eso, no creas que no me alegra, por razones obvias. Lo que pasa es que antes eran muy pocos espacios y el tiraje en la chimenea estaba súper bloqueado, porque existían tres canales o cuatro canales, un par de noticiarios. El tiraje en la chimenea es fundamental. fundamental. Yo empecé en los noticiarios siendo chica, pero después me fui a “Medianoche” cuando tenía 28 años, en TVN. Y después empecé a hacer el Central a los treinta y tantos. Pero ahora tienes los canales de noticias, tienes los streaming, tienes tienes un montón de plataformas digitales donde se entrega el noticiario. Entonces hay mucha más gente en pantalla de diferentes maneras en los medios. También la sociedad cambió; al parecer, no se impone el culto a la juventud. A mí me encanta, porque me permite a mí volver a los medios. Pero también hay que tener la energía, las ganas, la experiencia y tener la flexibilidad... Yo creo que también es el aprendizaje, las ganas de transformarte y buscar nuevas formas de hacer las cosas. Evolucionar, Evolucionar, también, en la forma en que haces tu pega... Es fundamental tener un seteo mental. No te puedes dormir en los laureles.
Pero hay algo que es clave en mi generación, de los cincuenta y tantos años, que es bien flexible y que hace cosas de diferentes maneras, que se adapta, que hace redes sociales, que hace radio y que hace pódcast. Además, es importante la diversidad en los equipos: de edad, de género, de dónde te criaste, qué es lo que estudiaste, qué experiencias de vida has tenido. Saavedra agrega: Hace harto rato que las mujeres nos ganamos el espacio y cada vez más hay mujeres haciéndose cargo solas de sus noticiarios o de sus programas radiales. No me imagino que pudiese ser de otra manera. Los medios de comunicación representamos la sociedad también también y queremos hablar a una sociedad diversa. *** Hace dos años Consuelo Saavedra experimentó un momento especialmente complejo. Su marido, Andrés Velasco, enfrentó un cáncer. El economista se había sometido a una pequeña intervención en Londres antes de viajar a Chile para Navidad, pero detectó un ganglio inflamado que le pareció sospechoso. Se lo comentó a su médico británico, pero solo le recetó un antibiótico y le dijo que volviera en un mes. Pensó que no era grave; quizás una muela hinchada. hinchada. Pero no era eso. Consuelo Saavedra lo recuerda: En Chile me dijo: “Voy a ir a un doctor”. Entonces ahí se operó, todo súper rápido. Esa Navidad la pasamos en la clínica. Pero fue como en modo de acción o reacción... Fue una locura. He pensado mucho en eso. Es como que entramos en un modo de resolución. No fue un piloto automático, porque era una cuestión muy consciente, no le dejamos espacio al miedo. óQue tipo de cáncer era? No era un cáncer a los ganglios. Pero eso convérsalo con él. No sé, bueno, pues reportéalo... Dice que entró en un modo de acción rápido... Sí, creo que es una manera de protegerte. Enfrentó algo similar con el accidente de su h&a, quizás ya tenía ese aprendizqje. Ah, no lo había pensado.
No, yo creo que la experiencia de cuando cuando un hijo está enfermo o tiene un accidente o a un hijo le pasa algo malo, uno lo siente como antinatural en el sentido de que no es lo que corresponde. Digo, que a un adulto le dé un cáncer es terrible o que te dé una enfermedad o que te pase algo. Pero es mucho más devastador cómo vives la enfermedad de un hijo... Uno como padre dice: “Es mi hijo. No le puede pasar algo a alguien más joven que tú”. Entonces cuando aparece el susto de que te pase algo como adulto, porque hasta tus hijos dependen de ti.. . el miedo es otro. La periodista agrega: Yo no he tenido ninguna enfermedad grave. No me ha tocado cáncer, sí tengo muchas amigas que han tenido cáncer de mama, muchas que están en tratamiento ahora, gente cercana, y el tratamiento es devastador. Pero interpreté lo de mi marido como un tratamiento.
Cuando tienes un niño con un accidente, no depende de ti, estás como a la espera de la gracia y del talento de los doctores... Cuando ocurre una enfermedad como padre o como madre, les quieres quieres dar seguridad a tus hijos. Es decir, vamos a salir de esto y le vamos vamos a echar para adelante. Estamos haciendo lo que hay que hacer, somos resiientes y no nos vamos a echar a morir, O sea, no andar llorando. Se conversa, se comparte, pero se hace lo que hay que hacer. Y después, claro, los tratamientos son duros y afectan... Todos nos convertimos en cuidadores y después cuando ya sales adelante te viene el bajón. CYhubo ese momento? Sí, pero me vino como rabia. No me vino pena ni depresión. Estaba enojada. Estaba como cansada mentahnente. No sé muy bien con qué... yo creo que uno tiene que escucharse y reconocer lo que te pasa. Y ser gentil con uno mismo.
No obligarte a que las cosas pasen de una cierta manera o sentir esto o sentir lo otro, sino que decir: “Okey, esto es lo que me está pasando y no es tan loco conversar con otra gente que ha pasado por experiencias parecidas”. Cuando ocurre una enfermedad, como padre o como madre, les quieres dar seguridad a tus hijos. (... ) Somos resilientes y no nos vamos a echar a morir”..