Autor: Claudio Alvarado R. Instituto de Estudios de la Sociedad (IES)
Columnas de Opinión: El legado
Columnas de Opinión: El legado E n menos de un mes Gabriel Boric le entregará la banda presidencial a José Antonio Kast; y más temprano o más tarde, tanto Boric como las izquierdas deberán hacer el inventario de lo ocurrido en su período. En rigor, desde 1990 ningún mandatario padeció una desproporción tan notoria entre sus ambiciones originales y sus escuálidos logros. Baste recordar los inicios del Gobierno que ahora concluye.
Eran los días de la "Boricmanía" y en los que la Convención Constituyente, respaldada con frenesí por el nuevo oficialismo, aún prometía refundarlo todo. ¿ Cómo diablos finalizaron así las cosas? Naturalmente, una parte relevante de la explicación reside en el propósito mismo de refundar, y la ausencia de preguntas elementales respecto de las condiciones e implicancias que un experimento así suponía. Para decirlo en términos históricos, la izquierda pagó muy caro el olvido de las lecciones de la renovación socialista. Pero eso no es todo. Otra parte de la explicación remite a la precaria gestión gubernamental del Presidente Boric y su equipo, en distintos planos. Sin ir más atrás, la semana pasada resume e ilustra varios de sus problemas.
En lo que parece una anécdota, pero que de modo inevitable se presta para especulaciones poco felices, Boric llegó después de almuerzo a La Moneda el día de su cumpleaños número 40 (¿ qué trabajador chileno puede hacer eso?). En seguida anunció una ayuda monetaria a Cuba, confirmando su excesiva deferencia hacia la agenda del Partido Comunista (nadie más pedía esto). Y luego, ratificando cuán infundada resulta la narrativa de la "normalización", se conoció un inédito déficit fiscal. Qué semana. El punto es que ninguno de estos hechos es aislado ni trivial. La administración Boric no ha perfilado un esfuerzo creíble en materia de gestión.
Tampoco cuenta con grandes cifras que mostrar (pese a los artilugios retóricos que desplegaba el exministro Mario Marcel, quien debe más de una explicación). Y sus énfasis en política exterior han sido de nicho y ajenos a los intereses superiores de Chile. Si acaso es verdad que estamos en presencia de un Gobierno "exitoso" -así lo calificaba Fernando Atria ayer en «El Mercurio»-, se trata de un éxito muy curioso. Otra peculiaridad: en el cuadrienio de Boric se ha insistido en su fiel 30% de aprobación. Menos se ha reparado en el alrededor de 60% de rechazo ciudadano que despierta hace más de tres años, de forma persistente. Si goza de un piso alto, su techo merece un calificativo opuesto. Al menos por ahora -y con la complicidad activa o pasiva de muchos exconcertacionistas-, el mandatario saliente básicamente achicó a la izquierda. A la luz del reciente balotaje presidencial, ese pareciera ser su principal legado. "La administración Boric no ha perfilado un esfuerzo creíble en materia de gestión. Tampoco cuenta con grandes cifras que mostrar". Autor: Claudio Alvarado R. Instituto de Estudios de la Sociedad (IES). "La administración Boric no ha perfilado un esfuerzo creíble en materia de gestión. Tampoco cuenta con grandes cifras que mostrar".