CARTAS: “Distinción máxima”
CARTAS: “Distinción máxima” Señor Director: El reciente informe de la OCDE sobre el empleo público en Chile pone el dedo en una llaga que la ciudadanía sufre a diario: la desconexión total entre la evaluación interna del Estado y la realidad de sus servicios. Mientras el sistema califica a un 98% de sus funcionarios, los chilenos percibimos un Estado que llega tarde, o que simplemente no llega. Esta cultura de la complacencia ha transformado la evaluación de desempeño en un trámite arcaico y carente de rigor. Calificar a todo el mundo como sobresaliente no solo es una ficción estadística, sino una falta de respeto para aquellos funcionarios que sí actúan por convicción y entrega real. La verdadera "distinción" no debería emanar de un formulario administrativo, sino de la tranquilidad de conciencia de saber que el servicio fue oportuno y eficiente. Un Estado que se aplaude a sí mismo mientras el ciudadano espera, es un Estado que ha perdido su norte. Es urgente transitar desde una burocracia de papel hacia una gestión de resultados e integridad comprobable.
Juan de Dios Videla Caro Estado fallido Señor Director: La muerte de Alí Jameneí y de miembros de la cúpula de la república islámica de Irán, un régimen que ha reprimido duramente a su población, no es necesariamente una mala noticia, como tampoco lo es la disminución de las capacidades militares del país con una política exterior marcadamente militarista. Sin embargo, como también se observó con la captura de Maduro a inicios de este año, la eliminación de una cúpula no equivale necesariamente al fin de un régimen.
La República Islámica no depende de una sola persona, sino de un entramado institucional y de múltiples líderes que continúan operando, como lo demuestra la continuidad de la respuesta del Estado frente a la ofensiva extranjera. El resultado de esta ofensiva sigue siendo incierto, pero sus consecuencias marcarán a Irán y al Medio Oriente por décadas. Aunque muchos iraníes podrían preferir una república democrática, es difícil alcanzar ese resultado mediante bombardeos. Un vacío institucional, acompañado de destrucción de infraestructura, requeriría un apoyo significativo desde el extranjero.
Aunque a algunos les gustaría ver la restauración de la monarquía mediante el regreso del hijo del último shah, Reza Pahlavi, su falta de una base política y militar sólida dentro de Irán implicaría una prolongada protección por fuerzas. - - - - -