Autor: ADRIANA TERÁN, presidenta Consejo Social CChC Maule
Columnas de Opinión: Construir bienestar: el desafío que no podemos postergar
Columnas de Opinión: Construir bienestar: el desafío que no podemos postergar En sus 75 años de historia, la Cámara Chilena de la Construcción ha sido protagonista del desarrollo del país. Sin embargo, hoy enfrentamos un desafío igual de importante que levantar infraestructura: mejorar la calidad de vida de quienes hacen posible cada obra. El trabajador de la construcción en Chile gana, en promedio, cerca de 723 mil pesos líquidos, pero la mayoría se ubica bajo ese nivel. Además, el 65% no tiene capacidad de ahorro y muchos, pese a construir viviendas, no pueden acceder a una propia y viven arrendando o como allegados. Esta realidad, levantada por el gremio a partir de más de 6 mil trabajadores a lo largo del país, evidencia brechas profundas que no podemos ignorar.
A ello se suman otras dificultades: largas esperas en materia de salud -que pueden superar los 200 días para una atención de especialidad-, bajo acceso a capacitación y contextos familiares muchas veces marcados por la vulnerabilidad. Este escenario no solo afecta a las personas, sino que también impacta directamente en el funcionamiento de las empresas y en la productividad del sector. Frente a este diagnóstico, paralizarnos no es opción. A través de sus empresas socias y de la Fundación CChC, el gremio ha desarrollado un conjunto de soluciones concretas que buscan responder a estas necesidades de manera directa y efectiva. La clave está en terreno, en las propias obras, donde es posible llevar beneficios que marcan una diferencia real. Los operativos de salud son un buen ejemplo. Hoy, un trabajador puede acceder a atención dental u oftalmológica en pocos días, sin costo y sin listas de espera. Asimismo, existen programas de apoyo para acceder a la vivienda, instancias de capacitación y acompañamiento social para enfrentar problemáticas familiares y económicas. Son herramientas concretas, disponibles, que muchas veces aún no se utilizan en todo su potencial. Es importante subrayar que este esfuerzo no es solo una expresión de compromiso social, es también una decisión estratégica. Cuando un trabajador enfrenta problemas de salud o incertidumbre en su entorno familiar, su desempeño se resiente, aumenta el ausentismo y disminuye la productividad. Por el contrario, cuando se invierte en bienestar, los resultados son evidentes: mayor compromiso, menor rotación y mejores ambientes laborales. Por eso debemos ser claros: invertir en las personas no es un gasto, es una inversión.
En este camino, la Fundación CChC cumple un rol fundamental como articulador del bienestar, integrando distintos programas en una sola plataforma que facilita su acceso y permite a las empresas construir soluciones a la medida de sus trabajadores. Esto cobra especial relevancia en regiones como el Maule, donde acercar estas herramientas puede generar un impacto significativo en miles de familias. Mirando hacia adelante, el desafío es ampliar este esfuerzo. Existe el compromiso de aumentar la cobertura y fortalecer estos programas, llegando a más trabajadores en más obras a lo largo de Chile. Pero para lograrlo, es clave que tanto las empresas como los trabajadores conozcan y aprovechen estas oportunidades. Autor: ADRIANA TERÁN, presidenta Consejo Social CChC Maule.