Avance del cobro eléctronico en el transporte público
Avance del cobro eléctronico en el transporte público El Gran Concepción está ad portas de concretar una de las transformaciones más significativas de su transporte público en los últimos años, como es la implementación del recaudo electrónico en los microbuses del perímetro de exclusión, así como en los servicios de Tomé y Santa Juana.
La reciente visita del subsecretario de Transportes, Jorge Gaza, permitió despejar dudas y confirmar que la marcha blanca del sistema comenzará durante el último trimestre de este año, tras un retraso que, aunque generó inquietud, también evidenció la complejidad de un cambio que no es menor. No se trata simplemente de reemplazar monedas por tarjetas. Estamos ante una modificación estructural en la forma en que se administra, fiscaliza y utiliza el transporte público en una de las zonas más densamente pobladas del sur de Chile.
El sistema, cuya adjudicación fue tomada en razón por Contraloría el pasado 28 de enero a la empresa española Busmatick, del Consorcio Buspay, permitirá pagar el pasaje mediante tarjetas de débito y crédito, la Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE), códigos QR y, especialmente, a través de una tarjeta electrónica prepago que será el eje del modelo. Incluso se podrá utilizar la tarjeta del Biotrén, aunque sin integración tarifaria por ahora.
El alcance de la iniciativa es amplio, ya que 35 líneas de microbuses del Gran Concepción se incorporarán al sistema, junto con Tomé y Santa Juana, esta última comuna rural que se convertirá en pionera a nivel país en la adopción de este mecanismo.
La infraestructura asociada también es relevante y contará con cerca de 500 puntos de recarga distribuidos en la provincia, validadores instalados en las máquinas y cinco centros de información ciudadana en Tomé, Lota, Concepción, Talcahuano y San Pedro de la Paz. Todo ello, según lo anunciado, acompañado de campañas de difusión y un proceso de adaptación cultural que las propias autoridades reconocen como necesario. El retraso de la marcha blanca puede ser leído de dos maneras. Una desde la ansiedad ciudadana, como una postergación de una medida largamente esperada, y otra desde la responsabilidad técnica, como una señal de que la implementación debe hacerse bien. La experiencia comparada demuestra que estos sistemas requieren no solo tecnología, sino también pedagogía. En ese sentido, el foco en estudiantes y adultos mayores resulta pertinente.
Se entregarán 14.500 tarjetas gratuitas para adultos y la misma cifra para personas mayores, manteniéndose automáticamente los beneficios tarifarios: 33,3% de rebaja para estudiantes y 50% para la tercera edad, eliminando la discrecionalidad del conductor en la aplicación de descuentos. Es importante destacar que las ventajas del nuevo sistema son evidentes. Para los usuarios será mayor comodidad, menos tiempo al abordar, reducción del uso de efectivo y más transparencia en el cobro. Para los trabajadores es una disminución del riesgo asociado al manejo de dinero en efectivo y una separación más clara entre la labor de conducir y la gestión financiera. En un contexto donde la seguridad y las condiciones laborales son temas sensibles, este cambio también apunta a dignificar el trabajo en el transporte público. Sin embargo, más allá de los beneficios inmediatos, lo que está en juego es la modernización de un sistema que mueve diariamente a miles de personas en una intercomuna dinámica, universitaria e industrial.
El volumen de pasajeros del Gran Concepción exige estándares acordes a su realidad y no es razonable que una zona con alto uso de comercio electrónico y medios digitales siga dependiendo casi exclusivamente del efectivo para un servicio tan esencial. El recaudo electrónico no resolverá todos los desafíos pendientes, como lo son las frecuencias o la calidad del servicio, pero constituye un paso firme en la dirección correcta.
Más allá de los beneficios inmediatos, lo que está en juego es la modernización de un sistema que mueve diariamente a miles de personas en una intercomuna dinámica, universitaria e industrial.. Editorial Más allá de los beneficios inmediatos, lo que está en juego es la modernización de un sistema que mueve diariamente a miles de personas en una intercomuna dinámica, universitaria e industrial.