Autor: JEAN PALOU EGOAGUIRRE
Las medidas de los países de América Latina para enfrentar el shock global del petróleo
Las medidas de los países de América Latina para enfrentar el shock global del petróleo El impacto de la crisis energética en la región: A unque en principio América Latina está menos expuesta que Asia o Europa, los principales receptores del petróleo proveniente del golfo Pérsico y cuyo flujo ha sido golpeado por el bloqueo del estrecho de Ormuz, la región también siente con fuerza el shock por el aumento global del precio del crudo en medio de la guerra de Irán.
Pero la realidad es muy heterogénea: mientras las naciones productoras y exportadoras ven una oportunidad de mejorar sus ingresos fiscales, los países que necesitan importar su combustible o tienen un régimen mixto han sentido el golpe y se han visto obligados a adoptar medidas para mitigar el aumento de las tarifas de la energía y controlar la presión inflacionaria.
“Dado el reducido espacio fiscal con que cuentan los países latinoamericanos, ahora enfrascados en reducir su vulnerabilidad fiscal generada por persistentes déficits y alta deuda, tienen poco margen para implementar medidas para contrarrestar el impacto del choque de precios, a menos que decidan incurrir en mayores desequilibrios en aras de reducir parcialmente el deterioro del poder adquisitivo de la población”, comentó Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moodys Analytics.
“Dentro de las principales medidas a implementar están los subsidios al precio de los combustibles, ya sea mediante la reducción de los impuestos aplicados a dichos precios, o bien mediante recursos acumulados en fondos de estabilización. Asimismo, los gobiernos pueden optar por la deuda para subsidiar los precios internos”, añadió.
Un caso especial es Bolivia, al que la crisis golpea solo meses después de que el nuevo gobierno eliminara en diciembre la mayor parte de los millonarios subsidios al combustible que estuvieron vigentes por décadas, lo que ha disparado en 160% la tarifa del diésel y en 80% la de la gasolina, y ahora tiene un margen de acción muy reducido. “Para estos países latinoamericanos va a ser políticamente costoso por la velocidad de la subida de precios.
Va a depender de cuánto dure el conflicto, pero esto ya ha sido histórico, no ha habido Operativos y bandas de precios Los países más afectados son los que importan casi todo el combustible que consumen, como Perú, Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay y la mayoría de las naciones centroamericanas.
En Perú, por ejemplo, donde el precio de la gasolina y el diésel ha subido cerca de 50% desde el inicio de la guerra, el gobierno ha anunciado operativos en las bombas surtidoras para evitar las especulaciones de precios, mientras evalúa bonos para los transportistas y taxistas y la posible activación de forma temporal de un Fondo de Estabilización.
En Uruguay, en tanto, que tiene el combustible más caro de toda la región, se ha aplicado un sistema de bandas de precios, con reajustes bimestrales que no pueden ser mayores a 7% y que por ahora han contenido el impacto inmediato de las alzas del petróleo. La escalada de precios del petróleo a nivel global por la guerra de Irán ha provocado una serie de medidas en todo el mundo para amortiguar las alzas.
La más importante ha sido la decisión de la Agencia Internacional de la Energía de ordenar a sus 32 países miembros la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas, la mayor cantidad en la historia, para inyectar liquidez. EE.UU. contribuye con 172 millones de barriles, la mayor parte, seguido de Japón, con 80 millones. En Europa, algunos países han optado por incentivos fisdel combustible en un contexto de tanta “volatilidad y movimientos históricos” a nivel mundial.
“Estos fondos son estructuras de largo plazo, y cualquier movimiento los revienta”, dijo. fuerte, porque mientras más subsidien, más la gente no recibe la señal de precios y sigue consumiendo bastante, y eso les permite exportar menos”, añadió.
En el caso de Colombia, que produce cerca del 60% de la gasolina que consume e importa el 40% restante, si bien se ha mantenido hasta ahora el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles que arrastra un déficit, el gobierno ha señalado en los últimos días que el aumento global del precio del petróleo lo obligará a reducir los subsidios a la gasolina, y mantendría solamente los del diésel para el transporte de carga. “La verdad, estos fondos de estabilización no sirven para nada.
En mi opinión, es una herramienta más política que económica, porque siempre van a crear un déficit”, opinó Daniel Osorio, analista de Hedgepoint Global Markets, quien señala que es muy poco lo que los gobiernos de la región pueden hacer para manipular los precios Las acciones de Brasil y México Otros países productores también están haciendo movimientos para equilibrar las cuentas. En Brasil, la estatal Petrobras ya ha modificado su política de precios para no trasladar inmediatamente la volatilidad internacional al mercado interno, absorbiendo parte de las pérdidas a corto plazo. El gobierno, en tanto, anunció recientemente un paquete fiscal drástico, reduciendo los impuestos sobre las importaciones y ventas de combustible, e introdujo un gravamen sobre las exportaciones de crudo para compensar la pérdida de ingresos.
También se otorgaron nuevos poderes a la Agencia Nacional del Petróleo para fiscalizar y desde la II Guerra Mundial una disrupción de esta magnitud”, señaló Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Instituto Baker, quien destaca que existe “una realidad muy mixta” en la región, ya que mientras algunos países sufren el golpe, otros proyectan mayores ingresos fiscales, como Guyana, Venezuela y Ecuador, aunque también los afecta la importación de derivados más caros.
“Los países que son exportadores netos pueden darse el lujo de subsidiar un poco más, pero hasta para ellos es fiscalmente N Liberación de reservas, rebajas de impuestos y teletrabajo cales, como España, que aprobó un paquete de 5.000 millones de euros con 80 medidas, que incluyen la reducción del IVA del 21% al 10% a los carburantes, la reducción de impuestos a la producción de energía eléctrica, la reactivación de descuentos directos a los transportistas y ayudas a hogares vulnerables.
El gobierno italiano también anunció un decreto que rebaja el impuesto especial a los combustibles y reduce su precio en 25 céntimos por cada litro, así como la creación de un “mecanismo antiespeculación” para fiscalizar los precios en el mercado local. sancionar aumentos de precios que se consideren abusivos o retenciones especulativas. México, que debe importar casi la mitad de su demanda nacional de combustible, ha enfrentado la crisis con una combinación de acuerdos y estímulos.
El gobierno ha anunciado un convenio semestral con las estaciones de servicio para mantener un tope en los precios de la gasolina regular, mientras que reactivó en marzo los subsidios al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, que afectan las tarifas de la gasolina y el diésel. “La región está mucho mejor preparada que en el pasado para enfrentar este tipo de eventos”, consideró Martin Castellano, director de investigaciones sobre América Latina del Institute of International Finance. “Casi todos los países emergentes cuentan con distintos mecanismos para mitigar, demorar o amortiguar el impacto de la subida en el precio de materias primas en la inflación. Si bien el espacio para hacer política fiscal expansiva ha disminuido, los países de la región en general han hecho esfuerzos por mantener cierta disciplina y cuentan con herramientas que ya están utilizando”, añadió. Pero hay diferencias. “México, a diferencia de los exportadores de petróleo de América del Sur y contrariamente a la percepción general, resulta un perdedor neto ante el aumento de los precios del petróleo.
El país ha avanzado en dirección opuesta a la de Brasil, pasando de ser un exportador neto de líquidos a un importador neto de energía desde 2015”, explicó Castellano, quien puso en la vereda contraria a Argentina, donde si bien el precio del combustible se ha desregulado y se ha posicionado como uno de los más altos de la región con efectos perjudiciales en la inflación, ha quedado bien posicionado como país productor: “Argentina ha transformado el sector energético que solía ser un lastre en un pilar tanto para el crecimiento económico como para las cuentas externas, dada la producción récord de petróleo y gas en Vaca Muerta (). Hace unos años, un choque de esta magnitud habría debilitado la posición externa del país; hoy, en cambio, la fortalece”. E S S E R P E C N A R En Asia, donde el impacto del cierre de Ormuz es más crítico, muchas medidas han ido enfocadas en el ahorro.
En Pakistán, por ejemplo, se ordenó el cierre de las escuelas durante dos semanas para reducir el consumo de energía, en Filipinas se estableció una semana laboral de cuatro días para el sector público y en Vietnam se recomendó que las empresas privilegien el teletrabajo. Otros países están modificando rápidamente su matriz energética, como Corea del Sur, India y Tailandia, entre otros, que han levantado los límites a la generación de electricidad a partir de carbón.
Mientras las naciones productoras ven la oportunidad de mejorar sus ingresos fiscales, los países importadores de combustible o con un régimen mixto han recurrido a mecanismos de estabilización, la eliminación de impuestos específicos y subsidios sectoriales.
Autor: JEAN PALOU EGOAGUIRRE. ‘‘Las crisis del pasado han demostrado que los choques petroleros que producen un alza de los precios internacionales del petróleo han sido acompañados por un impacto inflacionario en América Latina, sin importar si un país es exportador neto o importador de productos petrolíferos”.. ....................................................................................................................................... ALFREDO COUTIÑO DIRECTOR PARA AMÉRICA LATINA DE MOODY’S ANALYTICS.
El impacto de la crisis energética en la región: Mientras las naciones productoras ven la oportunidad de mejorar sus ingresos fiscales, los países importadores de combustible o con un régimen mixto han recurrido a mecanismos de estabilización, la eliminación de impuestos específicos y subsidios sectoriales. F DESDE EL INICIO de la guerra, el precio del crudo ha subido 50%, con máximos de US$ 120 por barril. En la foto, un ataque a una instalación en los Emiratos.