Autor: SOCIEDAD AGRICOLA DEL NORTE AG
Sin nieve en la cordillera no hay seguridad para las actividades económicas de la región
Sin nieve en la cordillera no hay seguridad para las actividades económicas de la región DESDE 1907 SAN a incertidumbre climática continúa marcando el presente de la Región de Coquimbo y especialmente de las provincias de Elqui y Limarí, zonas que hoy enfrentan una de las situaciones L hídricas más complejas de los últimos 30 años.
A pesar de las proyecciones que apuntan a un eventual desarrollo del fenómeno de El Niño durante este invierno, desde la Sociedad Agrícola del Norte llaman a la cautela y advierten que las expectativas no pueden centrarse únicamente en posibles lluvias, sino en un factor clave: la acumulación de nieve en la cordillera.
Actualmente, la región mantiene bajos niveles de agua embalsada, caudales muy por debajo de sus promedios históricos y un escenario de sequía estructural que sigue golpeando con fuerza a la agricultura regional, especialmente en Limarí, donde los embalses registran menos de un 7% de almacenamiento, mientras Elqui continúa con severas restricciones hídricas. También la Provincia de Choapa, ve con preocupación la disminución del volumen de agua embalsada año tras año por menores caudales en los ríos.
Desde el gremio agrícola señalan que, aunque las proyecciones climáticas mencionan mayores probabilidades de precipitaciones hacia el invierno, aún existe alta incertidumbre respecto a su intensidad, distribución y comportamiento en cordillera. "La cordillera es el principal embalse natural de nuestra región. La lluvia puede generar alivio momentáneo, pero es la nieve la que permite sostener los caudales durante primavera y verano. Sin acumulación nival no existe seguridad hídrica real para la agricultura", indicó María Inés Figari, presidente de la Sociedad Agrícola del Norte.
La preocupación del sector no solo responde a la temporada actual, sino también al impacto acumulado de años de déficit hídrico, disminución de superficies cultivadas, pérdida de empleos rurales y creciente presión sobre pequeños y medianos productores. Según reportes climáticos recientes, la región arrastra bajos caudales por sexto y séptimo año consecutivo.
En ese contexto, desde la SAN recalcaron la necesidad de avanzar en una planificación hídrica de largo plazo, fortaleciendo infraestructura, eficiencia de riego, gestión de embalses y medidas de adaptación frente al cambio climático. "El desafío ya no es solamente cuánto llueve, sino dónde precipita y cuánto logra acumularse en la alta cordillera. Hoy más que nunca debemos comprender que sin nieve no hay estabilidad para la producción agrícola ni certeza para el desarrollo rural de nuestra región y de otras actividades económicas regionales. Por ello se deben incorporar en el corto plazo nuevas fuentes de agua que mantengan la capacidad productiva regional: Desaladoras y Reúso son fundamentales", concluyeron desde el gremio. Finalmente, María Inés Figarí, manifestó que "llevamos años advirtiendo sobre esta crisis y no fuimos escuchados; ahora es tarde, pero aún podemos actuar para salvar la vida rural. Esta es una crisis humanitaria, muchas familias dependen del agua y no pueden ir a las ciudades a trabajar. El agua es esencial para todas las actividades humanas y para la seguridad alimentaria, que nos da libertad". Autor: SOCIEDAD AGRICOLA DEL NORTE AG.