Excesivo uso de IA: ¿Está impactando en la capacidad de reflexionar de los escolares?
Excesivo uso de IA: ¿ Está impactando en la capacidad de reflexionar de los escolares? M.
CORDANO Dos de cada tres profesores de educación media en Inglaterra (66%) señalan que las habilidades básicas de sus estudiantes entre ellas, la escritura o la resolución de problemas se han visto disminuidas debido al progresivo uso de la inteligencia artificial (IA). Así lo sugieren los resultados de una encuesta desarrollada por la National Education Union (NEU) en la que participaron 9 mil docentes en todo el país. “Los alumnos están perdiendo habilidades fundamentales: pensamiento crítico, creatividad, escritura e incluso la capacidad de conversar”, indicó uno de los participantes. “Los niños no sienten necesidad de escribir sin apoyo, porque ahora la conversión de voz a texto reemplaza el conocimiento”, dijo otro. Un tercero agregó que “si no hay que esforzarse para conseguir algo, nos volvemos complacientes. ¡La IA está destruyendo la esencia del aprendizaje!”. Los estudiantes “deben ser capaces de pensar por sí mismos. Esto es fundamental para el aprendizaje, pero nuestra encuesta muestra que la dependencia de la IA está afectando esta capacidad”, comentó respecto a los resultados Daniel Kebede, secretario general de la NEU. Con cautela “No nos debiese asombrar. Es lógico y esperable que esto suceda, porque cualquier habilidad que se deja de ejercitar se pierde y puede llegar a generar un impacto funcional, como ocurriría si dejásemos de caminar.
Por lo tanto, si la IA hace todo por nosotros, es obvio que dejamos de pensar de manera crítica”, plantea Carolina Leppe, docente de la Escuela de Educación de la U. de OHiggins y profesora del curso “Neurociencias, Emociones y Aprendizaje Activo”. Por su parte, en entrevista con “El Mercurio”, el académico inglés Neil Selwyn profesor de la U. de Monash y quien lleva dos décadas investigando la integración de tecnología en educación pide cautela, recordando que los datos se basan en percepciones y que la generación a la que se alude “está compuesta por niños que comenzaron su trayectoria escolar durante los cierres por covid-19”, lo que incidiría en su desempeño. “Aunque muchos anhelan pruebas concretas, pasará mucho tiempo antes de que podamos determinar el impacto de las herramientas de IA generativa en el aprendizaje de los estuSNOMMOCEVITAERC / KIPEERF diantes. Actualmente, las conclusiones se basan en estudios muy limitados o incluso en meras intuiciones”, explica. La actual encuesta “solo indica que muchos docentes perciben un bajo rendimiento de la generación actual.
Sin embargo, este tipo de observaciones se han reportado durante décadas; siempre se dirá que el nivel educativo está disminuyendo y que antes las cosas estaban mejor”. Una opinión similar tiene Jaime Balladares, académico de la Facultad de Educación de la U.
Católica, quien señala que aún “no es posible afirmar con certeza que las herramientas de IA están atrofiando el pensamiento”. Sin embargo agrega, “no se debe subestimar la percepción y opinión de los docentes”. Copiloto En conjunto con País Digital y Vuca Lab, la UC participa en un estudio Fonide que busca evaluar el impacto de la integración de herramientas de IA en la educación pública chilena.
“Hoy no existe evidencia concluyente que permita afirmar que la IA está deteriorando las habilidades cognitivas de los estudiantes de manera generalizada”, comentan los investigadores a partir de las entrevistas y revisión de literatura hasta ahora.
Los académicos sí advierten sobre otro riesgo: “Cuando la IA se utiliza como sustituto del proceso de aprendizaje, puede debilitar habilidades como el pensamiento crítico, la escritura y la resolución de problemas”. Es decir, hay dificultades cuando esta no se usa como complemento, sino como relevo del docente. La IA “no puede reemplazar a un profesor”, concuerda Leppe.
“Es esencial e irremplazable el vínculo entre docentes y estudiantes: más allá del afecto, está la confianza y el conocer las necesidades específicas de cada uno, el poder acompañar procesos de aprendizaje e interacciones en el aula”, indica. Catalina Araya, directora del área de Educación de País Digital, señala que el equilibrio no se logra prohibiendo la IA.
“Debemos dejar de evaluar la memorización o la simple entrega de productos finales y enfocarnos en el desarrollo de habilidades del siglo XXI mediante metodologías activas, como el Aprendizaje Basado en Proyectos”. Entre las estrategias propuestas está evaluar no solo el resultado final, sino también cómo el estudiante indaga, colabora y formula preguntas complejas, haciendo de la tecnología no un fin, sino un medio para crear valor nuevo. Para eso, es clave enseñar que la IA actúa “como copiloto, pero es el estudiante quien debe hacer un juicio crítico frente a la información obtenida”, dice la especialista. Se debe “avanzar en alfabetización en IA. Es decir, que los estudiantes no solo utilicen estas herramientas, sino que comprendan sus límites, sesgos y funcionamiento. Segundo, hay que fortalecer el rol docente, entregando formación y herramientas para integrar la IA en el aula de manera intencionada, como apoyo al proceso de enseñanza y aprendizaje. Por último, se necesita adaptar los sistemas de evaluación, priorizando procesos, la creatividad y el pensamiento crítico”, añade Araya.
Para Selwyn, “los mejores colegios son aquellos que se centran en lograr que los estudiantes se involucren en los procesos de aprendizaje, en lugar de en los productos finales”. Conclusiones tergiversadas A mediados de 2025, un estudio preliminar del MIT comparó a estudiantes que escribieron ensayos usando ChatGPT, buscadores o solo su propio razonamiento, y encontró que quienes usaron la IA mostraban menor pensamiento crítico y menor conectividad cerebral, además de textos percibidos como poco originales.
La investigación, liderada por Nataliya Kosmyna, no tardó en volverse viral en redes sociales y comenzó a ocurrir que las conclusiones se tergiversaron, con muchos sitios publicando que la IA generativa volvía a las personas más “tontas y flojas”. Fue entonces que la académica tuvo que salir a aclarar que se trataba de una muestra pequeña de solo 54 participantes, no revisada por pares y que no permitía afirmar que la IA vuelva a las personas menos inteligentes, destacando incluso que, en una fase posterior, el uso de ChatGPT se asoció a mayor actividad neuronal en otro grupo.. N Aunque algunos expertos postulan que hay una pérdida de ciertas habilidades, otros plantean que el foco está en el uso que se le da a esta tecnología en el aula.
Encuesta a docentes ingleses reveló que estos perciben un deterioro en áreas clave, como el pensamiento crítico: Conclusiones tergiversadas A mediados de 2025, un estudio preliminar del MIT comparó a estudiantes que escribieron ensayos usando ChatGPT, buscadores o solo su propio razonamiento, y encontró que quienes usaron la IA mostraban menor pensamiento crítico y menor conectividad cerebral, además de textos percibidos como poco originales.
La investigación, liderada por Nataliya Kosmyna, no tardó en volverse viral en redes sociales y comenzó a ocurrir que las conclusiones se tergiversaron, con muchos sitios publicando que la IA generativa volvía a las personas más “tontas y flojas”. Fue entonces que la académica tuvo que salir a aclarar que se trataba de una muestra pequeña —de solo 54 participantes—, no revisada por pares y que no permitía afirmar que la IA vuelva a las personas menos inteligentes, destacando incluso que, en una fase posterior, el uso de ChatGPT se asoció a mayor actividad neuronal en otro grupo. “El aprendizaje es algo increíblemente complejo y hay muchos factores que influyen en cómo se forma la generación actual de estudiantes. El uso de las herramientas de inteligencia artificial generativa es solo uno de ellos”, plantea el investigador inglés Neil Selwyn.