Autor: NICOLÁS BIRCHMEIER R.
“No esperamos subsidios ni sobreprotección del gobierno (...) sino que nos dejen trabajar tranquilos”
“No esperamos subsidios ni sobreprotección del gobierno (... ) sino que nos dejen trabajar tranquilos” Patricio Melero Abaroa (69) se reencontró con la salmonicultura.
El 2 de marzo, en Puerto Montt, el histórico militante de la UDI, exalcalde, exdiputado y exministro asumió oficialmente la presidencia de SalmonChile, en reemplazo de Arturo Clément, dirigente que encabezó al gremio en los últimos ocho años. Antes de comenzar su primera entrevista comenta que esta no es una industria desconocida para él. En su larga trayectoria en el Congreso, integró por 16 años comisiones relacionadas con el sector acuícola. “El 90 presidí la comisión de Agricultura y Pesca, y la primera ley que envió al Congreso el gobierno de Aylwin fue una indicación sustitutiva de la Ley Merino”, comenta. Estas modificaciones fueron aprobadas en 1991, aplicando cambios a la conocida Ley de Pesca y Acuicultura. “Creo que eso fue uno de los factores que influyó en que me eligieran”, reconoce.
Melero señala a “El Mercurio” que en sus primeros días al mando del gremio los asociados le han transmitido confianza para trabajar juntos en “levantar las vallas que hoy día están impidiendo el crecimiento y el desarrollo del sector salmonero”. Para ello, el ingeniero agrónomo de la U. de Chile afirma que será clave el cambio de tono que posee el gobierno entrante de José Antonio Kast, a diferencia de lo ocurrido con la actual administración de Gabriel Boric.
“La salmonicultura es parte de uno de los pilares del gobierno de emergencia del Presidente Kast, que es reimpulsar el crecimiento, el desarrollo y el empleo y especialmente el empleo femenino, que la salmonicultura lo genera con creces. Somos aliados estratégicos dentro del programa de gobierno”, afirma.
La semana pasada se reunió con el futuro subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, para entregar un documento con propuestas para el “desarrollo, crecimiento y competitividad de la industria salmonera”, que contiene una serie de medidas para destrabar los nudos que afectan al sector en materia de relocalizaciones, Ley Lafkenche, entre otros. Desde su etapa en el Congreso a la fecha, ¿cuál es el diagnóstico que tiene de la industria? “Hoy día me encuentro con una industria que está en buen pie, pero estancada.
Y necesita de certezas, cambios en las regulaciones e impulso desde el mundo público y de los gobiernos en cuanto a recuperar la alianza estratégica público-privada, que es la que tienen países como Noruega, que miramos con sana envidia”. “Tenemos mucha esperanza y percibimos que el nuevo gobierno (de José Antonio Kast) lee de mejor forma y entiende que la salmonicultura es un motor de desarrollo muy relevante que hay que reposicionarlo y que hay que tenderle una mano, especialmente en poder dar mayor certeza jurídica, mayor claridad e impulsar los cambios normativos y legislativos que se requieren”. ¿En los últimos cuatro años, con el Presidente Boric se desaprovechó esa oportunidad? “El actual gobierno no entendió en toda su magnitud la importancia estratégica, económica y social que la salmonicultura tiene en Chile y en el concepto mundial.
Y no tuvo la voluntad política de encabezar y llevar adelante los cambios que se necesitaban justamente para retomar ese crecimiento y enfrentar este escen a r i o d e e s t a n c a m i e n t o, incertidumbre jurídica y de sobrecargas regulatorias (... ) La ideología opacó esa capacidad del gobierno para vislumbrar y potenciar a un sector que estaba reclamando esos cambios con urgencia”. ¿Cuáles deberían ser las prioridades del nuevo gobierno en la salmonicultura? “Recuperar las certezas jurídicas perdidas, con la convicción de que si no hay certeza, no hay inversión y si no hay inversión, no hay crecimiento ni desarrollo. Y por consiguiente, esas certezas jurídicas hay que buscarlas donde se han ido desdibujando o perdiendo. Por ejemplo, en la ley Lafkenche, que está hoy día vigente.
Afortunadamente hay un proyecto de ley en el Congreso impulsado por senadores de distintos sectores políticos que demuestra y deja en evidencia que esa ley requiere modificaciones”. “Soy partidario de que sobre ese proyecto de ley no perdamos tiempo y que el gobierno presente indicaciones.
Lo que hay está bien encaminado, pero es insuficiente”. El presidente Frei llamó a “ m a t a r l a L e y L a k f e n c h e ” ¿ Comparte esa mirada? “Entiendo el mensaje, pero no lo comparto. Aquí no hay nada que matar. Lo que hay que hacer es resucitar una actividad productiva que está aletargada, que está estancada y que sin muchos cambios pero relevantes, puede volver a tener el ímpetu de la fuerza que requiere. Tenemos mucho respeto hacia todos los actores involucrados en la Ley Lafkenche, especialmente hacia los pueblos originarios y el espíritu inicial bien inspirado de la ley, hay que rescatarlo.
Hay una necesidad, que es absolutamente viable, de armonizar esa mirada de protección con el crecimiento en armonía con el medio ambiente, como una forma también de que esos sectores entiendan que los países necesitan invertir y crecer”. ¿Cuáles deberían ser las otras prioridades para el gobierno? “La tramitación de las relocalizaciones y fusiones. Acá hay un tema también muy importante, porque las relocalizacioOLLAVRACNAITSIRC nes hay que entenderlas como la forma también de destrabar la necesaria liberación e inclusión de concesiones que permitan crecer. Otros cambios regulatorios son la Ley SBAP y otras normativas respecto a las concesiones.
También hay algunas medidas importantes respecto a todo lo que tiene que ver con una coordinación entre sector público y privado y también en la legislación, porque percibimos que hay muchas sobrerregulaciones y normas que también compiten entre ellas y se sobreponen”. ¿Cuáles serían esas normas? “Hay algunas que más específicamente tienen que ver con elementos que establecen ciertos caminos reglamentarios que a veces no van necesariamente con el camino de la ley.
Por ejemplo, la ley SBAP tiene la obligación de dictar un conjunto de reglamentos (... ). Pero esos reglamentos no tienen que interpretar la ley, sino que tienen que llevar a una dirección correcta el sentido que el legislador quiso, de manera tal de evitar dualidades.
La tramitación de estos reglamentos durante el último año ha sido cuestionable, justamente por la premura, opacidad y falta de respuesta a las observaciones que se le hicieron (desde la salmonicultura) en su momento”. ¿Cree que el gobierno entrante tendrá una actitud distinta en ese sentido? “No esperamos subsidios ni sobreprotección del gobierno para la salmonicultura, sino que nos dejen trabajar tranquilos, con certezas y con claridad regulatoria que permita que ese impulso productivo y esa voluntad muy manifiesta de crecer se pueda plasmar en una realidad”. “Sin duda, es muy importante el discurso positivo del presidente de la República (Kast) y de las máximas autoridades en cuanto a valorar y a diseñar un acuerdo estratégico público privado para reimpulsar la salmonicultura.
Pero lo que los productores y proveedores requieren son reglas del juego claras, tranquilidad para poder trabajar, saltar las vallas burocráticas que lo están impidiendo y contar también con la comprensión y el apoyo del Congreso”. ¿Por qué no los dejan trabajar tranquilos? “No hay un sector más regulado y fiscalizado que este. Y nos parece muy importante que existan fiscalizaciones y regulaciones porque este es un sector que lo requiere y si alguna vez en el pasado no hubo capacidad de entender eso, nos costó caro. Pero creemos que es absolutamente compatible la fiscalización, la regulación con el crecimiento y el aumento de la productividad.
No son conceptos o acciones que sean reñidas, sino que son complementarias, en la medida que no asfixien al productor, en la medida que no se demoren 14 años (la tramitación de) una concesión”. ¿Qué pasaría con la industria si no ocurren estos cambios? “Espero que ese escenario no se dé.
Sería una falla del sector público, del sector privado y del mundo político al no entender la importancia relevante de esta industria, la capacidad de generar empleo y estabilidad social que tiene (... ) Obviamente que si estos cambios no se produjeran sería condenar a la macrozona sur del país a una situación de mediocridad y de incapacidad para aprovechar integralmente sus potencialidades tanto humanas como naturales.
Sería un fracaso de la política como tal, de no haber acercado los puntos de entendimiento y de cambio que se necesita”. El actual gobierno no entendió en toda su magnitud la importancia estratégica, económica y social que la salmonicultura tiene en Chile y en el concepto mundial”. Autor: NICOLÁS BIRCHMEIER R.. El histórico militante UDI y ahora timonel del gremio afirma que la acuicultura será un “aliado estratégico” para impulsar el crecimiento del país y ser uno de los pilares para el gobierno entrante de José Antonio Kast.
Patricio Melero, nuevo presidente de SalmonChile: ‘‘El actual gobierno no entendió en toda su magnitud la importancia estratégica, económica y social que la salmonicultura tiene en Chile y en el concepto mundial”. Patricio Melero, presidente de SalmonChile desde inicios de marzo. Reemplazó a Arturo Clément.