Editorial: LA SEMANA POLÍTICA
Editorial: LA SEMANA POLÍTICA El “todo vale” de la oposición Inevitable es lamentar cómo desde la izquierda y el llamado Socialismo Democrático alejándose de normas mínimas de respeto republicano, con amenazas directas de realizar conductas que se encuadran en el fraude a la ley apuntan a bloquear con un “tsunami” de indicaciones el normal desarrollo legislativo del proyecto que contiene el Plan de Reconstrucción del Gobierno. Imposible no recordar cuando la entonces oposición a Sebastián Piñera se aprovechaba de la “vía de los hechos” para pretender establecer un “parlamentarismo de facto” o derechamente, interrumpir el curso de una administración democrática. Si hace algunas semanas existía alguna duda sobre si hubo un real aprendizaje sobre su comportamiento del pasado, lo conocido esta semana viene a demostrar que ello está lejos de haber sucedido. Se impone el “todo vale” para enfrentar al adversario político, impedirle gobernar y pavimentar así la pronta vuelta al poder.
Y es que es difícil exagerar la gravedad de las declaraciones conocidas esta semana del diputado independiente de la bancada PPD Jaime Araya, apoyadas expresamente en un programa en vivo por los parlamentarios Marcos Barraza (habló de la “estrategia de inundación”) y Consuelo Veloso (asentía a lo que se decía con expresiones como “te banco”), del PC y el FA, respectivamente.
No se trató de alguna frase más o menos desafortunada de esas que abundan en estos días en la oposición y el oficialismo, incluido el Presidente Kast, sino de una estrategia del “conjunto de la oposición” de presentar miles de indicaciones para hacer “inviable” la tramitación del proyecto.
En palabras del diputado Araya, “el efecto práctico de esto va a ser para el Gobierno una cosa inmanejable”, un “infierno que le vamos a armar la próxima semana”. “Decían que amenazábamos con inundar de indicaciones el Una vez conocidas estas declaraciones de Araya, lo que sorprende no es la reacción absurda del diputado dice que habló a titulo personal, a pesar de que una y otra vez aparece hablando por el PPD y enfatiza que es un acuerdo de toda la oposición; se victimiza y acusa al oficialismo de ser “una manga de flojos” por criticar el tsunami de indicaciones, entre otras expresiones que no se hacen cargo de la estrategia abiertamente antidemocrática que devela, sino el silencio de dirigentes de oposición, particularmente del Socialismo Democrático (SD), que no han salido a condenar lo dicho por un diputado que integra la bancada del PPD. Aunque resulte paradójico, son los parlamentarios del SD los que hoy lideran la oposición más dura y desestabilizadora contra el Gobierno. Piénproceso. No es una inundación, ya estamos en un tsunami, un maremoto”, se jactaba el parlamentario, mostrando luego en su celular una planilla Excel con cientos de indicaciones. El carácter antidemocrático de este comportamiento es evidente.
Expresamente se lo presenta como una táctica para dilatar indebidamente y contrarrestar así una mayoría de la que carecen; implica la presentación y defensa en todas las instancias (también en el TC) de indicaciones a sabiendas de que son inconstitucionales, por ser muchas de ellas materias en las cuales solo el Ejecutivo tiene iniciativa; y, en general, se valida el empleo de cualquier triquiñuela para entorpecer el proceso legislativo, como cuando se ufanan del “infierno” que pueden crear al presentar miles de indicaciones en papel y no por vía telemática.
Algo no muy distinto fue lo que hizo la oposición el año 2021, en plena campaña presidencial, en que para aprobar una acusación constitucional contra Piñera en la Cámara, recurrieron a extremos lindantes en el fraude a la ley, el filibusteo (obstruccionismo) en su estado más puro: la intervención durante 15 horas del diputado Jaime Naranjo (PS) para asegurar que su colega Giorgio Jackson alcanzara a llegar al hemiciclo.
También se empleó una maniobra de completa irresponsabilidad sanitaria, como fue la de presionar al diputado Jorge Sabag a movilizarse desde Chillán, pese a no tener aún los resultados del examen de PCR al que se había sometido, luego de haber tenido síntomas sospechosos.
El artilugio de recurrir a un señuelo otro diputado movilizándose en su automóvil para evitar que al momento de su ingreso Sabag fuese controlado por la autoridad sanitaria, da cuenta de hasta qué punto la idea del “todo vale” para conseguir un objetivo político ha terminado arrastrando a muchos congresistas a conductas indignas de su investidura. sese en el diputado Manouchehri y la senadora Cicardini (ambos del PS), que desde un comienzo han descalificado y pedido la salida del ministro de Hacienda y, ahora, el diputado Araya llamando desembozadamente a la utilización de resquicios para detener el oportuno trámite de un proyecto. Como si la forma de competir con el PC y el FA por la hegemonía del sector sea mostrándose incluso más extremos que ellos.
Una oposición que degrada la democracia, entorpece el libre juego de las mayorías en el Congreso y transforma la política en un escenario de permanente confrontación en que es legítimo hacer abuso de las reglas, es un síntoma de deterioro institucional peligroso para nuestra convivencia que cabe con urgencia revertir.
De muchos liderazgos de izquierda se esperaría una reacción distinta. ¿Dónde quedó el Socialismo Democrático? Una oposición que degrada la democracia, entorpece el libre juego de las mayorías en el Congreso y considera que es legítimo hacer abuso de las reglas, es un síntoma de deterioro institucional peligroso para la convivencia. Una vez conocidas las declaraciones del diputado Araya, sorprende el silencio de dirigentes de oposición, que han evitado condenar directamente sus palabras.
De muchos se esperaría una reacción distinta.. ¿Dónde quedó el Socialismo Democrático? Una oposición que degrada la democracia, entorpece el libre juego de las mayorías en el Congreso y considera que es legítimo hacer abuso de las reglas, es un síntoma de deterioro institucional peligroso para la convivencia. Una vez conocidas las declaraciones del diputado Araya, sorprende el silencio de dirigentes de oposición, que han evitado condenar directamente sus palabras. De muchos se esperaría una reacción distinta.