Autor: ROSA MARTÍNEZ
¿Cómo puede la biometría fortalecer la autonomía de los adultos mayores?
¿ Cómo puede la biometría fortalecer la autonomía de los adultos mayores? C ada vez más trámites esenciales como operaciones bancarias, gestiones notariales o atenciones de salud dependen de sistemas tecnológicos para validar la identidad. En este contexto, la experiencia de los adultos mayores revela tanto avances como desafíos en materia de inclusión digital. Uno de los principales obstáculos está en el uso extendido de la huella dactilar como mecanismo único de verificación. Y es que, con el envejecimiento, la piel experimenta cambios naturales que afectan la calidad de las huellas, dificultando su lectura por parte de los sistemas biométricos. “Con la edad, disminuyen el colágeno y la elastina, la piel se vuelve más delgada y fina, se observa agrietada y más seca, menos elástica.
Esto reduce la nitidez de las marcas de la huella, (que se convierte en) una imagen de baja calidad, lo que dificulta su análisis y reconocimiento”, explica Carolina Inostroza, académica del Centro de Investigación e Innovación Biomédica (CiiB) de la Universidad de los Andes. El fenómeno no es menor, pues las dificultades en la lectura biométrica pueden traducirse en barreras concretas para el acceso a servicios básicos.
“Las consecuencias son directas: una persona puede quedar impedida de acceder a HSALPSNU AAZERHM trámites esenciales (en el banco, en la notaría o en la clínica). Esto no solo genera exclusión, sino también pérdida de autonomía, ya que muchas veces obliga a depender de terceros o acudir acompañado para realizar gestiones básicas”, advierte la especialista.
Inostroza señala que, lejos de ser un problema sin solución, la misma tecnología que hoy genera fricciones puede convertirse en una herramienta clave para promover la autonomía de las personas mayores: la clave está en avanzar hacia sistemas más flexibles, que integren distintas alternativas de validación de identidad. “Más que reemplazar una biometría por otra, lo más efectivo es avanzar hacia sistemas complementarios o aquellos que ofrezcan distintas opciones según la persona”, plantea.
El reconocimiento facial aparece como una de las opciones más accesibles y fáciles de implementar, SEDNASOLEDDADISREVINU mientras que otras tecnologías como el reconocimiento de iris, de la palma y venas de la mano o incluso la voz pueden actuar como mecanismos complementarios según el contexto. SISTEMAS EQUITATIVOS El desafío entonces no es solo tecnológico, sino también de diseño y políticas públicas. La especialista es enfática en que los sistemas deben considerar el envejecimiento como una condición natural de la población y no como una excepción. En efecto, la académica considera necesaria la existencia de un registro estadístico de fallas biométricas según edad que permita dimensionar y cuantificar realmente el problema. Esto, porque dichas soluciones no solo simplifican procesos, sino que también permiten reducir la dependencia de terceros, favoreciendo una mayor autonomía en la realización de trámites cotidianos. “Si un sistema funciona bien solo para personas jóvenes, sanas y con huellas ideales, entonces no es verdaderamente inclusivo ni equitativo”, sostiene.
En la misma línea, Carolina Inostroza plantea que ningún trámite esencial debería depender exclusivamente de un solo método de validación, como la huella dactilar, y que es necesario implementar vías alternativas obligatorias que aseguren el acceso universal. Autor: ROSA MARTÍNEZ. Según expertos, la tecnología tiene el potencial de convertirse en un aliado clave para enfrentar los desafíos del envejecimiento, siempre que su desarrollo e implementación se orienten hacia la inclusión. TECNOLOGÍA E INCLUSIÓN: Incorporar múltiples opciones biométricas a la hora de validar la identidad es clave para evitar que la tecnología se transforme en una barrera en lugar de un facilitador. Carolina Inostroza, académica del Centro de Investigación e Innovación Biomédica (CiiB) de la Universidad de los Andes.