DEL RECONOCIMIENTO SIMBÓLICO ALA CORRESPONSABILIDAD DE LOS CUIDADOS
DEL RECONOCIMIENTO SIMBÓLICO ALA CORRESPONSABILIDAD DE LOS CUIDADOS C ada mes de mayo en Chile abundan los reconocimientos sigue siendo mayor. Esto implica reconocer el cuidado como un pilar simbólicos por el Día de la Madre. Sin embargo, esta esencial para sostener la vida, el funcionamiento de la economía y fecha también invita a reflexionar más allá de los legítiel bienestar de las comunidades.
Su valorización no es solo simmos homenajes, saludos y obsequios, para observar, sin bólica: estimaciones recientes señalan que el trabajo de cuidados velos ni maquillaje, una realidad marcada por profundas representa el 19,2% del PIB ampliado de Chile, lo que lo posiciona como uno de los sectores más relevantes, aunque históricamente invisibilizado. desigualdades: el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado sigue recayendo principalmente en las mujeres, condicionando sus oportunidades y trayectorias personales, laborales y académicas.
Según la II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del Instituto A ello se suman factores que complejizan este escenario: el aumento del costo de la vida, las tensiones económicas globales, el envejeNacional de Estadísticas (2023), cuyo propósito es medir cómo las cimiento acelerado de la población y la creciente participación de personas distribuyen su tiempo, especialmente en torno al trabajo las mujeres en el mercado laboral. Este entramado exige respuestas articuladas y sostenibles.
En esa línea, el "diamante de los cuidados", propuesto por Shahra Razavi, ofrece una hoja de ruta para avanzar desde una responsabilidad individual hacia una corresponsabilidad compartida social y pública. no remunerado, se evidencia una brecha persistente: sin importar las características de la población, las mujeres destinan en promedio 2 horas y 5 minutos diarios más que los hombres a estas labores. La mayor desigualdad se concentra en el cuidado de miembros del hogar y de otros hogares, donde la carga femenina continua siendo predominante. Desde las instituciones de educación superior, este desafío interpela directamente. Promover una cultura del cuidado implica avanzar en normativas, políticas y prácticas que favorezcan la conciliación entre la vida personal, académica y laboral. Lejos de reducir los estándares Esta situación se replica en todas las regiones del país y con independencia de la condición de actividad económica. Las mujeres dedican más tiempo al trabajo no remunerado en tres dimensiones: de excelencia, este enfoque permite construir una excelencia más cuidados, labores domésticas y apoyo a otros hogares. Destaca, además, el aumento del tiempo destinado al cuidado en los tramos humana, justa y sostenible.
Las universidades están llamadas no solo a formar profesionales competentes, sino también a contribuir de edad entre 25 y 44 años y entre 45 y 54 años, superando en en la reducción de las desigualdades. ambos casos las cuatro horas diarias.
En regiones como Biobio y En este día, reconocer a las madres implica mucho más que agraÑuble, la brecha alcanza en promedio 2 horas y 13 minutos diarios, decer su esfuerzo: significa asumir el compromiso de transformar situándose entre las más altas del país. las condiciones que hacen del cuidado una carga desigual.
Solo Si bien el Estado, los organismos internacionales y el mercado han así el homenaje dejará de ser un gesto anual y se convertirá en una avanzado en visibilizar esta problemática estructural, el desafío práctica real de justicia social. @. Cinthya Jara Riquelme Directora Género de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC)