Autor: Hardy Knittel V. Analista político
Columnas de Opinión: El ocaso del socialismo democrático
Columnas de Opinión: El ocaso del socialismo democrático algo más de un mes de A las elecciones en las que Jeannette Jara protagonizó una de las derrotas más contundentes de la izquierda chilena -casi dos tercios del electorado votó en su contra-, desde la propia izquierda se han hecho múltiples análisis para explicar ese descalabro.
A pesar de la abundancia, sin embargo, creo que ninguno de esos análisis se ha preocupado de revisar qué hizo en la práctica la izquierda, y específicamente aquella agrupada en el "socialismo democrático", para merecer la triste suerte que ahora la aqueja y mucho menos han logrado advertir las paradojas que ese proceso encierra. Sin pretender ser el clarividente, me atrevo a aventurar algunas ideas que podrían explicar el fenómeno.
Y comienzo por decir que la decadencia del socialismo democrático se inició cuando vivía el que me atrevo a calificar como el mejor momento de su historia: el período en que habían logrado la mayor contribución a elevar las condiciones objetivas de vida de las chilenas y chilenos. DOS DÉCADAS Ese período fueron los primeros veinte años luego de la recuperación de la democracia.
Veinte años en que, de acuerdo con estadísticas fáciles de encontrar, la pobreza se redujo rápidamente, la desigualdad también se redujo, aumentó enormemente el número de estudiantes y egresados de universidades, la economía creció como nunca antes a tan buen ritmo que las chilenas y chilenos comenzaron a disfrutar sus vacaciones fuera de Chile, y hasta en el fútbol nos comenzó a ir bien.
Esa experiencia, para el Partido Socialista, fue mucho más exitosa y positiva que experiencias pasadas, como su participación en el Frente Popular o cuando integraron el gobierno de Carlos Ibáñez y, desde luego, que la experiencia de la Unidad Popular.
El comienzo de la decadencia del PS, y del PPD, su partido “espejo", en el momento de su ARRI 9.92 mayor éxito político, es la primera de las paradojas de que se compone, quizás, el ocaso de la centroizquierda.
La experiencia de la Concertación de Partidos por la Democracia, que en una medida importante fue una creatura -principalmente del PS y la DC-, les fue reconocida a estos partidos por el apoyo popular expresado en resultados electorales.
Así, en 2005, cuando habían pasado ya quince años de gobiernos de la Concertación, ésta todavía obtenía el 51,76% de los votos en la elección de diputados de ese año, mientras que la derecha, coaligada en la Alianza por Chile, no superaba el 40% (obtuvo un 38,73% ). Todavía en ese momento, idespués de gobernar 15 años!, la Concertación ejercía un liderazgo político y cultural indiscutible sobre el país, en tanto que la derecha parecía resignada a ser un acompañante de esa conducción. Era un país en permanente progreso, en el que la política se regía por las normas del consenso antes que por las del conflicto. El reconocimiento popular de esa situación se reflejaba DE CHILE también en los resultados electorales.
Ese año 2005, el Partido Socialista obtuvo el 10,05% de los votos en la elección parlamentaria y el PPD un 15,42%. Solos, esos dos partidos representaban más de la cuarta parte de todo el electorado del país. El Partido Comunista, entonces, representaba la mitad del PS y la tercera parte del PPD, pues obtenía el 5,14% de los votos. Pero después vino el material del que está compuesta la paradoja. Inexplicablemente el socialismo democrático-y aquí la responsabilidad principal sin duda es del Partido Socialistadecidió destruir aquello que había sido tan positivo para el país y para ellos mismos.
FIN DE LA CONCERTACIÓN En 2014, la candidata Michelle Bachelet decidió destruir la Concertación de Partidos por la Democracia y crear otra base de apoyo para su candidatura en la que la novedad, y por lo tanto lo importante, era la inclusión del Partido Comunista. ¿Hubo alguna explicación lógica para ello ?: ninguna. Fue sólo el capricho de una candidata que se sentía segura con los votos que le brindaba un -SIAdo ViVALA ANARITA RMACIA unto ahorro electorado que premiaba 20 años de logros concertacionistas.
Y su gobierno fue consecuente con ese capricho: una reforma tributaria que ahuyentó inversiones, una ralentización de la economía que aún padecemos y un lenguaje y un talante gubernamental -expresado en ministros de Educación que prometían "bajar de sus patines" a los estudiantes con mayores ventajasque diluyó el diálogo y la posibilidad de los acuerdos. Y fue sólo el comienzo. En los años que siguieron el socialismo democrático se plegó a todos los impulsos que le dio la izquierda extrema de nuestro país.
Apoyó o amparó sin criticar toda la violencia y todo el vandalismo del llamado "estallido social". Y, más adelante, el apoyo carente de todo sentido a un proyecto de Constitución por el cual el gobierno de Gabriel Boric, que ellos apoyaron irrestrictamente, se jugó por completo.
Fue el período en que pudo verse a la gente más inteligente, a la más prestigiada y la más querida del Partido Socialista, justificando y, balbuceante, intentando explicar y justificar PARTIDO LIDO 20 DE C ese adefesio. Ese fue el momento en que terminaron de perder el apoyo de los electores que, en definitiva, es el apoyo del pueblo.
Esa actitud de seguidismo inexplicable y sin sentido a una política que les era totalmente ajena, por parte de un grupo de gente reconocidamente inteligente y respetable, es otra de las paradojas que alimenta la declinación del socialismo democrático. FIN DEFINITIVO Una declinación, un ocaso, que puede culminar con la extinción definitiva que fue decretada y está siendo ejecutada por el mismo pueblo que antes los seguía.
En la reciente elección de diputados, el PS y el PPD, que, como dije, juntos habían llegado a representar la cuarta parte del electorado nacional, esta vez no alcanzaron a ser siquiera una décima parte (obtuvieron un 9,08%). El PS se redujo a la mitad entre 2005 y 2025 (5,06%) y el PPD a la tercera parte (4,02%). Un solo partido de derecha, Republicanos, sacó más votos que ellos dos juntos (13,28% ) y los dos partidos de la derecha tradicional (UDI y Renovación Nacional) obtuvieron más votos que cualquiera de ellos considerados por separado.
Y lo más grave: esa disminución de votos, que es una disminución de personas, de chilenas y chilenos que antes los apoyaban y confiaban en ellos y ahora les dan la espalda, ocurrió mientras casi se duplicaba la cantidad de electores en el país en virtud del voto obligatorio.
Después de revisar estos antecedentes y observar esas paradojas, no parece necesaria esa enorme cantidad de análisis para arribar a la conclusión de que el socialismo democrático, antes que nada, debe comenzar por enmendar su ruta.
Alejarse definitivamente del PC y del Frente Amplio que los están llevando a la extinción y volver a ser los partidos de centroizquierda que fueron capaces de entregarnos gobiernos tan sensatos y exitosos como los de la Concertación de Partidos por la Democracia.
La gran interrogante, sin embargo, sigue en pie: ¿ serán capaces ellos de darse cuenta de lo que deben hacer? ¿ Vendrá una nueva generación de dirigentes dispuestos a ese desafio? 03 Autor: Hardy Knittel V.
Analista político. "EN LA RECIENTE ELECCIÓN DE DIPUTADOS, EL PS Y EL PPD, QUE, COMO DIJE, JUNTOS HABÍAN LLEGADO A REPRESENTAR LA CUARTA PARTE DEL ELECTORADO NACIONAL, ESTA VEZ NO ALCANZARON A SER SIQUIERA UNA DÉCIMA PARTE (OBTUVIERON UN 9,08%). EL PS SE REDUJO A LA MITAD ENTRE 2005 Y 2025 (5,06%) Y EL PPD A LA TERCERA PARTE (4,02%). UN SOLO PARTIDO DE DERECHA, REPUBLICANOS, SACÓ MÁS VOTOS QUE ELLOS DOS JUNTOS (13,28% )", RAZONA KNITTEL.