Editorial: Discusión sobre el «Pase Cultural»
Editorial: Discusión sobre el «Pase Cultural» E 1 futuro Gobierno, a través de una declaración del próximo ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, anunció la suspensión del llamado «Pase Cultural», tras conocerse denuncias sobre supuestos malos usos del beneficio.
El programa -que comenzó a operar a mediados del año pasado con un presupuesto cercano a los $15 ml millonestenía por objetivo entregar por una sola vez un aporte de $50 mil a las personas pertenecientes al 40% más vulnerable de la población, según el Registro Social de Hogares, para la adquisición de un amplio espectro de productos culturales -obras de arte visuales y sonoras, esculturas, pinturas, libros, cómics, instrumentos musicales, artesanías, y acceso a otros servicios como conciertos y seminarios, entre otros -. El Presidente Gabriel Boric, cuestionó la decisión de la administración entrante al señalar que "anunciar, sin más antecedentes, que se va a eliminar, es un perjuicio para todos quienes han accedido a cultura gracias a esta política pública". De acuerdo al Ejecutivo, unas 100 mil personas se han favorecido con la iniciativa.
Al margen de esta discusión coyuntural, la polémica podría servir de punto de partida para un análisis más pausado sobre la implementación de una política pública que ha generado cuestionamientos transversales en el mundo de la cultura.
Entre otras cosas, se ha señalado que el «pase» refuerza el centralismo existente en el consumo cultural nacional, donde el grueso de la oferta se encuentra en la Región Metropolitana; por ejemplo, algunos estudios apuntan a que la mitad de las librerías y un tercio de las salas de teatros existentes se concentran en la capital.
Por otra parte, y desde una perspectiva ligada a la sociología cultural, se ha mencionado que este tipo de instrumentos tienden a reforzar el capital cultural de origen, fuertemente influenciado por la educación durante la infancia y el lugar social de las personas. Por último, especialistas como Tomás Peters han señalado que un vaúcher de estas características incentivan las prácticas culturales hegemónicas, lo que marginaliza otras ofertas alternativas o más complejas que la institucionalidad cultural financia. Con ello, se agrega, sólo se beneficia la industria mainstream y privada, lejos de la construcción de un "ecosistema" cultural diverso, robusto y sostenible a largo plazo. Cualquiera sea la decisión del próximo Gobierno, lo ideal es que pueda basarse en un análisis detallado del funcionamiento del «Pase Cultural», más allá de las denuncias puntuales de mal uso.
Este parece ser un nuevo desafío para la administración que asumirá en marzo en una cartera particularmente compleja, no solo por la opinión adversa de varios protagonistas de la escena cultural, sino por la decisión del Presidente electo de nombrar a una figura política de peso -pero sin experiencia en el áreaal frente del ministerio.
Más allá de la polémica entorno al pase, lo que está en juego es el acceso a la cultura por parte de los ciudadanos. "La polémica podría servir de punto de partida para un análisis más pausado sobre la implementación de una política pública que ha generado cuestionamientos".. "La polémica podría servir de punto de partida para un análisis más pausado sobre la implementación de una política pública que ha generado cuestionamientos".