Salmonicultura: aliado estratégico para el desarrollo regional de Chile
Salmonicultura: aliado estratégico para el desarrollo regional de Chile Por Patricio Melero A., presidente de SalmonChile. I cambio de administraE ción gubernamental marca siempre un momento de reflexión sobre los desafíos y oportunidades que se abren para los distintos sectores productivos del país. Para la salmonicultura, actividad que representa el segundo sector exportador de Chile después del cobre, este es un momento particularmente significativo.
Tras años de crecimiento constante que posicionaron a Chile como el segundo productor mundial, el sector ha enfrentado un período de estancamiento que requiere ser superado mediante un trabajo conjunto entre los actores públicos y privados. Hoy, con el reciente cambio de mando presidencial, se abre una nueva etapa para un sector productivo que ha sido el gran motor de desarrollo de la macrozona sur.
Los primeros mensajes que me han transmitido las empresas socias apuntan a la necesidad de levantar las vallas que están impidiendo el crecimiento y desarrollo del sector salmonicultor, un sector que está en buen pie, pero estancado. La salmonicultura representa el ejemplo más exitoso de descentralización productiva en Chile. A diferencia de otras actividades concentradas en Santiago, nuestro sector se desarrolla integramente en seis regiones del sur austral, desde el Biobio hasta Magallanes. Esta es una industria con un rostro profundamente humano, que genera más de 86.000 empleos directos e indirectos, con una significativa participación femenina. En muchas localidades, somos la principal fuente de trabajo formal y estable, contribuyendo decisivamente a reducir la pobreza donde antes solo había abandono y postergación. Lo que hemos visto en estos últimos años es una falta de comprensión de la importancia estratégica, económica y social que la salmonicultura tiene para Chile.
En demasiadas ocasiones, sesgos e ideas preconcebidas sobre nuestra actividad han opacado la capacidad de entender que este sector es fundamental para reimpulsar el crecimiento, el desarrollo y el empleo, especialmente el femenino, en regiones donde las alternativas laborales son escasas. La prioridad inmediata es recuperar las certezas jurídicas perdidas, con la convicción de que sin certeza no hay inversión, y sin inversión no hay crecimiento ni desarrollo.
Debemos abordar con urgencia temas como la ley Lafkenche, donde entiendo perfectamente la importancia de respetar a los pueblos originarios y el espíritu bien inspirado de la ley, pero también veo la necesidad de armonizar esa mirada de protección con el crecimiento en equilibrio con el medio ambiente. Otro nudo que debemos desatar es la tramitación de relocalizaciones y fusiones de concesiones, entendiendo que son herramientas fundamentales para permitir un crecimiento ordenado y ambientalmente sustentable. No es razonable que una concesión demore 14 años en tramitarse, como ocurre hoy. Quiero ser muy claro: no hay un sector más regulado y fiscalizado que la salmonicultura, y nos parece muy importante que asi sea. Este es un sector que lo requiere y si alguna vez en el pasado no hubo capacidad de entender eso, nos costó caro. Pero creemos que es absolutamente compatible la fiscalización, la regulación con el crecimiento y el aumento de la productividad. No son conceptos reñidos, sino complementarios, en la medida que no asfixien al productor. No esperamos subsidios, ni sobreprotección del nuevo gobierno para la salmonicultura, sino que nos dejen trabajar tranquilos, con certezas y con claridad regulatoria. Sin embargo, si esperamos un discurso positivo de las máximas autoridades, valorando y diseñando un acuerdo estratégico público-privado para reimpulsar la salmonicultura, como el que tienen países como Noruega, que miramos con sana envidia. Si no logramos estos cambios necesarios, estaríamos condenando a la macrozona sur del país a una situación de mediocridad y de incapacidad para aprovechar integralmente sus potencialidades tanto humanas como naturales. Sería un fracaso de la política como tal, de no haber acercado los puntos de entendimiento y de cambio que se necesitan. En este Día de las Regiones, reafirmo mi compromiso de trabajar incansablemente para que la salmonicultura recupere el impulso que necesita y siga siendo un pilar fundamental del desarrollo de nuestro sur austral. Con diálogo y trabajo conjunto, estoy convencido de que podemos transformar los desafios en oportunidades para las miles de familias que dependen de esta actividad y para todo Chile..