Alejandro Martini Iriarte, empresario y dirigente político: "La principal barrera para el desarrollo de la región es la falta de seguridad"
Alejandro Martini Iriarte, empresario y dirigente político: "La principal barrera para el desarrollo de la región es la falta de seguridad" lejandro Martini A Iriarte, empresario y dirigente político de 41 años, oriundo de Villarrica, pertenece a una familia con larga tradición en el rubro maderero, siendo parte de la cuarta generación en esta industria.
Su desarrollo profesional se ha extendido también al ámbito inmobiliario y, especialmente, a los medios de comunicación, área que él mismo define como "su guagua". A través de La Metro FM, ha logrado posicionar una de las pocas radios nacidas en regiones que han dado el salto a Santiago para competir en las grandes ligas, siguiendo una senda que anteriormente recorrieron emisoras como Radio Bío Bío y Radio Rock & Pop. Hoy, el proyecto cuenta con presencia desde Arica a Punta Arenas, sumando además una plataforma televisiva -La Metro TVdisponible en Zapping y en más de 50 cableoperadores a nivel nacional. Con figuras como Fernando Solabarrieta, Gonzalo Feito y Renata Bravo, entre otros, La Metro se ha consolidado como un actor emergente que comienza a marcar pauta en el ecosistema mediático chileno. En el ámbito político, Martini fue uno de los fundadores del Partido Republicano.
Su trayectoria incluye una temprana candidatura a diputado a los 21 años, en 2005, y posteriormente su paso por el Palacio de La Moneda, donde se desempeñó como asesor de la entonces ministra Ena von Baer, y más tarde en el Ministerio del Interior junto a Andrés Chadwick. En 2014 regresó a La Araucanía, donde, junto a Emilio Taladriz, participó en la formación de la Multigremial de La Araucanía, asumiendo el rol de director ejecutivo. En el plano personal, es casado y padre de cuatro hijos. Quienes lo conocen lo describen como una persona apasionada, leal y versátil, con una fuerte determinación para concretar los proyectos que emprende. DESAFÍOS A su juicio, el principal problema de La Araucanía no es económico.
Es un problema de orden público y de debilitamiento del Estado. "Desde la experiencia en terreno, el diagnóstico es claro: la principal barrera para el desarrollo de la región es la falta de seguridad y la fragilidad del Estado de Derecho", señala. Y agrega que mientras existan zonas donde la violencia, la amenaza y la incertidumbre forman parte de la vida cotidiana, resulta inviable hablar seriamente de crecimiento económico o progreso social. Desde su perspectiva, no se trata de un debate ideológico ni de una discusión teórica. “Es una realidad concreta que impacta directamente a trabajadores, emprendedores y empresas. Proyectos que no se ejecutan, inversiones que no llegan y empleos que no se generan tienen un denominador común: la falta de control efectivo del territorio", asegura. A ello se suma advierteuna señal política errática sostenida en el tiempo, en la que la violencia ha sido, en múltiples ocasiones, relativizada o abordada con ambigüedad.
Este enfoque ha implicado un costo elevado y persistente para la región. "Sin un restablecimiento claro y decidido del Estado de Derecho, con reglas firmes, sin ambigüedades ni complejos, cualquier estrategia de desarrollo seguirá siendo insuficiente", plantea.
OPORTUNIDADES Pese a todo, el empresario regional considera que La Araucanía tiene el potencial para convertirse en una de las regiones más prósperas de Chile, gracias a sus recursos naturales, una sólida vocación productiva, sectores consolidados como el forestal y el agrícola, y un enorme potencial turístico. "Pero ese potencial hoy se encuentra contenido. No por falta de capacidades ni de iniciativas, sino por la ausencia de condiciones mínimas que permitan desplegar inversión a gran escala", reafirma. Según Alejandro Martini, el mundo privado está disponible para invertir, innovar y generar empleo, pero requiere certezas. En su visión, difícilmente se concretarán proyectos en un territorio donde no existen garantías básicas para operar con normalidad ni para resguardar la seguridad de los trabajadores.
Por ello, plantea que la prioridad no pasa por seguir acumulando diagnósticos o diseñando nuevos planes, sino por adoptar decisiones firmes: recuperar el control del territorio, asegurar condiciones efectivas de seguridad y dar una señal clara de respeto al Estado de Derecho en La Araucanía.
A su juicio, solo bajo esas condiciones el desarrollo dejará de depender de subsidios o discursos, transformándose en una consecuencia natural de la inversión, el trabajo y la generación de oportunidades reales para las personas. 66 El mundo privado está disponible para invertir, innovar y generar empleo, pero requiere certezas.
Nadie invierte en un territorio donde no existen garantías básicas para operar con normalidad ni para resguardar la seguridad de sus trabajadores". Con una trayectoria que integra el mundo empresarial, los medios de comunicación y la política, Martini expone sus principales convicciones y analiza los desafíos urgentes que enfrenta La Araucanía. ¿ Los focos? Seguridad, fortalecimiento del Estado de Derecho y el rol clave de la institucionalidad en la generación de condiciones para la inversión y el desarrollo regional. 66 El mundo privado está disponible para invertir, innovar y generar empleo, pero requiere certezas. Nadie invierte en un territorio donde no existen garantías básicas para operar con normalidad ni para resguardar la seguridad de sus trabajadores"