Autor: JUDITH HERRERA C.
Brecha en cuidados se profundiza desde los 50 años y limita autonomía económica de mujeres
Brecha en cuidados se profundiza desde los 50 años y limita autonomía económica de mujeres En un país que envejece de manera acelerada, crece el debate en cómo debe mejorar el sistema de cuidados para adultos mayores o con dependencia, donde una de las complejidades es que la mayor carga de trabajo se da entre las mujeres.
Un informe del Programa de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (Cipem) de la U. del Desarrollo y Los Héroes, evidencia esta desigualdad de género en las labores de cuidado, especialmente entre personas de 50 a 59 años. Según el estudio, un 21,8% de las mujeres en este tramo etario declara ser cuidadora única, cifra que casi triplica el 8% registrado en los hombres.
La carga de cuidados también se refleja con mayor fuerza entre quienes están fuera del mercado laboral, ya que, en ese grupo, un 38,1% de las mujeres inactivas entre 50 y 59 años realiza tareas de cuidado, lo que posiciona a este factor como uno de los principales elementos que condicionan su participación laboral. De hecho, las razones de inactividad en este segmento están fuertemente vinculadas a responsabilidades domésticas y de cuidado. Los quehaceres del hogar representan un 30% de las respuestas, seguido por enfermedad o discapacidad (24,3% ) y el cuidado de otras personas (22,7% ), concentrando en conjunto más del 75% de los motivos. Al desagregar por sexo, la brecha se profundiza. Un 26,1% de las mujeres inactivas menciona el cuidado de otros como motivo para no trabajar, frente a solo un 10% de los hombres.
Una tendencia similar se observa en los quehaceres del hogar: un 37,2% de las mujeres señala esta razón, mientras que en los hombres apenas alcanza un 3,2%. “Los resultados muestran que las labores de cuidado son un elemento central en la vida de las personas de 50 años o más, y que su peso recae de manera desigual sobre las mujeres”, señala el informe. Presión sobre los hogares Yamil Tala, investigador del programa, afirma que la situación “tiene varias implicancias. Primero, genera una presión creciente sobre los hogares, especialmente sobre las mujeres, en un contexto donde la demanda por cuidados seguirá aumentando. Segundo, consolida la inactividad femenina en edades avanzadas, manteniendo a un grupo importante fuera del mercado laboral no por falta de interés necesariamente, sino por responsabilidades no remuneradas.
Tercero, invisibiliza el trabajo de cuidado, ya que no se refleja en los indicadores del mercado laboral pese a su relevancia”. “Si el cuidado sigue dependiendo principalmente de las mujeres, sin mayor apoyo, puede volverse difícil de sostener en un contexto de envejecimiento y menor disponibilidad de redes familiares”, dice.
Para la presidenta de la Sociedad de Geriatría y Gerontología, Adriana López, “esto no es solo un problema social, es un problema económico: el trabajo de cuidado no remunerado equivale a cerca de un 20% del PIB ampliado cuando se mide en términos de aporte invisible”. “No estamos frente a una brecha marginal, sino frente a un sistema que descansa en una distribución inequitativa del cuidado. Un país que envejece no puede seguir sosteniéndose sobre el trabajo invisible de las mujeres”, advierte.
Claudia Rodríguez, coordinadora general del Centro para el Envejecimiento de la U. de los Andes, plantea que en Chile “más de un millón de personas d e c l a r a c u i d a r y más del 85% son mujeres. Además se declara que en promedio asignan siete horas al rol. Muchas postergando su salud, bienestar y autocuidado, generando brechas y desigualdades profundas.
No reciben pagos por ese cuidado, por lo tanto es informal y precario”. Comenta que si bien hoy existe un marco normativo por la ley integral de cuidados, “se debe avanzar en el registro de cuidadoras, mejorar subsidios y fortalecer programas de capacitación y acompañamiento”. SEGMENTO Según el estudio, un 21,8% de las mujeres entre 50 y 59 declara ser cuidadora.
Si el cuidado sigue dependiendo principalmente de las mujeres, sin mayor apoyo, puede volverse difícil de sostener en un contexto de envejecimiento”.. ............................................................... YAMIL TALA INVESTIGADOR CIPEM Autor: JUDITH HERRERA C.. Informe analiza desigualdad de género, ya que mayoritariamente se trata de una tarea que ha recaído sobre mujeres. Advierten por invisibilización de este trabajo.
A partir de esa edad, asumen mayor carga y se alejan de mercado laboral: SEGMENTO Según el estudio, un 21,8% de las mujeres entre 50 y 59 declara ser cuidadora. ‘‘Si el cuidado sigue dependiendo principalmente de las mujeres, sin mayor apoyo, puede volverse difícil de sostener en un contexto de envejecimiento”.. ............................................................... YAMIL TALA INVESTIGADOR CIPEM ANÁLISIS. — El estudio destaca que las tareas de cuidado recaen principalmente en mujeres, especialmente de mayor edad.