Columnas de Opinión: Mujeres que construyen futuro
Columnas de Opinión: Mujeres que construyen futuro En una industria históricamente dominada por hombres, hablar de mujeres en la construcción ya no es una novedad. Lo verdaderamente relevante hoy es constatar que su presencia crece, se consolida y comienza a transformar el sector desde dentro. En ese proceso, iniciativas como el Premio Mujer Construye, impulsado por la Cámara Chilena de la Construcción, han dejado de ser un gesto simbólico para convertirse en una señal concreta de cambio cultural. No es casual que este reconocimiento haya alcanzado su sexta edición en 2026. Su continuidad en el tiempo refleja que la inclusión de mujeres en el rubro no es una tendencia pasajera, sino una necesidad estructural para el desarrollo de la industria. El propio premio nace con ese propósito: visibilizar Claudia A. Fuentes Riveros directora@latribuna.cl trayectorias, reconocer buenas prácticas empresariales y, sobre todo, inspirar nuevas vocaciones en un sector que aún enfrenta brechas importantes. Pero más allá de sus objetivos declarados, su impacto se mide en hechos. La versión 2025 marcó un hito al registrar un récord de postulaciones, lo que evidencia un interés creciente tanto de empresas como de trabajadoras por ser parte de esta transformación. Ese dato no es menor: revela que el cambio ya no depende solo de discursos institucionales, sino de experiencias concretas que se multiplican a lo largo del país. Las historias premiadas el año pasado dan cuenta de ello. Mujeres que comenzaron como jornales, conductoras o bodegueras y hoy lideran equipos, operan maquinaria o gestionan proyectos complejos. Trayectorias marcadas por el esfuerzo, la capacitación y la persistencia, pero también por un entorno que -aunque aún imperfectoempieza a abrir oportunidades reales. A ello se suma un elemento clave: el reconocimiento a las empresas. El premio no solo distingue a trabajadoras, sino también a organizaciones que han entendido que la equidad de género no es solo una cuestión ética, sino también productiva. Políticas de inclusión, corresponsabilidad y desarrollo de carrera no solo mejoran el clima laboral, sino que fortalecen la competitividad del sector en su conjunto. En ese sentido, el Premio Mujer Construye ha ido evolucionando junto con la industria.
La incorporación de categorías como "mujer en la cadena de valor" demuestra una comprensión más amplia del aporte femenino, que ya no se limita a la obra, sino que abarca logística, proveedores, gestión y liderazgo estratégico. Hoy, con una nueva convocatoria abierta, el desafío es mayor.
No basta con reconocer; es necesario consolidar en un contexto donde la construcción enfrenta retos estructurales -productividad, innovación, sostenibilidadque difícilmente podrán abordarse sin incorporar plenamente el talento femenino; porque, en definitiva, no se trata solo de sumar mujeres a la construcción sino que entender que, sin ellas, el futuro del sector queda incompleto..