EDITORIAL: Resiliencia en la antesala de un nuevo ciclo
EDITORIAL: Resiliencia en la antesala de un nuevo ciclo EDITORIAL Sistema eléctrico chiLeno: ResiLiencia en La antesaLa de un nuevo cicLo A casi un año del apagón deL 25F, (os avances en renovabLes y transmisión conviven con brechas estructuraLes en resiLiencia, automatismos y gobernanza, poniendo a prueba La capacidad del Sistema ELéctrico NacionaL para sostener una transición energética segura. Enero encuentra al sistema eléctrico chileno en un punto de inflexión estructural.
A un mes de cumplirse un año del apagón masivo del 25 de febrero de 2025 -el mayor en décadas-, el país exhibe avances incuestionables en capacidad renovable instalada, proyectos de almacenamiento en distintas etapas de desarrollo y obras estratégicas de transmisión como La línea HVDC Kimal-Lo Aguirre. Sin embargo, la memoria de más de 24 horas sin suministro para una parte significativa del territorio sigue pesando en el debate técnico, político y reguLatorio sobre La resiliencia de) Sistema ELéctrico Nacional [SEN 1. El evento del 25F no puede leerse como un hecho aislado ni excepcional.
Durante el último trienio, eL SEN ha registrado una sucesión de incidentes relevantes: fallas en corredores de transmisión críticos, desconexiones de gran magnitud y procesos de recuperación del servicio más lentos de Lo que exige un sistema moderno.
Estas señales apuntan a un diagnóstico compartido en la comunidad técnica: La red opera bajo una presión creciente, resultado de una transición energética acelerada que no siempre ha sido acompañada al mismo ritmo por la expansión, modernización y digitalización profunda de la infraestructura eléctrica. La descarbonización, objetivo estratégico del país, ha transformado radicalmente La matriz. La integración masiva de energías renovables variables -principalmente solar y eólicaha desplazado a la generación convencionaL, modificando inercias, (Lujos de potencia y patrones de operación histórica. A eLlo se suma la creciente complejidad operativa asociada a sistemas más extensos, interconectados y dependientes de automatismos, teLecomunicaciones y plataformas digitales de control. En este contexto, La transmisión dejó de ser un mero habilitador pasivo para convertirse en un factor crítico de seguridad sistémica.
Más allá del gatillante técnico específico, el apagón expuso una combinación de fragilidades: automatismos que no respondieron conforme a lo modelado, brechas en La caLidad y redundancia de las comunicaciones, una coordinación operativa compleja entre múltiples actores y un proceso de recuperación que evidenció limitaciones en los pLanes de restauración bajo escenarios extremos.
A casi un año del 25F, el sistema eLéctrico chileno enfrenta una disyuntiva cLara: capitalizar la lección deL apagón como catalizador de reformas técnicas y reguLatorias de fondo, o normalizar la fragilidad como el costo impLícito de una transición acelerada. En ese desafío, ChiLe se juega no solo la estabilidad de su suministro, sino la credibilidad de su transición energética. E -_tI.