EDITORIAL: Listas de espera en la salud regional
EDITORIAL: Listas de espera en la salud regional Si bien las listas de espera en Salud son un fenómeno de larga data, se vio acrecentado durante la pandemia, cuando los servicios se dedicaron por completo a atender los casos del covid 19 y se postergaron las demás patologías. Al 31 de diciembre de 2025, casi 2,9 millones de registros conformaban la lista de espera No GES, que inclu yen consultas nuevas de especialidad e intervenciones quirúrgicas. De ese universo, alrededor de 2,1 millones de personas aguardaban una consulta con un especialista, mientras que las listas quirúrgicas concentraban a decenas de miles más. Son pacientes que conviven con el dolor, la incertidumbre y el deterioro progresivo de su salud mientras el sistema no logra dar respuesta oportuna. Durante el gobierno del Presidente Boric se señaló que la espera quirúrgica era de un promedio de 251 días y la de consultas de especialidad llegaba a 226 días.
Pero el centro de estudios Libertad y Desarrollo señaló que el número total de personas en espera creció un 21% en comparación con el inicio del mandato, incluyendo a un gran número de afiliados de Fonasa sin atención resuelta. Esta tensión es estructural: porque mientras el sistema atiende a más pacientes, también crece sostenidamente el número de quienes ingresan. En la Región del Biobio, el panorama mezcla avances concretos con rezagos preocupantes. La región cuenta con cuatro servicios de salud -Concepción, Talcahuano, Biobío y Araucoque exhiben desempeños heterogéneos.
Al cierre de 2025, el Servicio de Salud Talcahuano se posicionó como el tercer mejor del país en espera quirúrgica, con un promedio de 153 días de espera, y el Servicio de Salud Concepción alcanzó 212 días. En consultas de nueva especialidad, ambos lograron situarse por debajo del umbral nacional de 226 días, con 152 y 166 días respectivamente. Son resultados que merecen reconocimiento. Sin embargo, la región arrastra una deuda histórica: en 2024 eran 147.000 los inscritos en espera solo en la provincia del Biobío, y hay quienes han esperado más de cinco años por una intervención. Las especialidades de oftalmología, traumatología y dermatología concentran las listas más voluminosas. Las causas del problema son conocidas pero difíciles de resolver: déficit de especialistas, infraestructura hospitalaria envejecida y, en el caso del Biobío, obras prometidas que acumulan muchos retrasos. Los hospitales comprometidos para Coronel, Lota, Nacimiento y Santa Bárbara apenas superaban el 5% de avance a comienzos de 2025, evidenciando una brecha entre los discursos de anuncios y la realidad de la inversión pública.
A ello se suma que el 85% de las 32.871 cirugías suspendidas en 2025 en la región tuvo origen en problemas de gestión hospitalaria -causas administrativas o fallas en equipos quirúrgicos, lo que indica que el margen de mejora no requiere solo más recursos, sino también mayor eficiencia. El gobierno del Presidente Kast ha dado señales de que las listas de espera serán prioritarias. La ministra de Salud, May Chomali, ya inició un plan de coordinación intersectorial público-privada para abordar los tiempos de espera No GES, convocando a clínicas, fundaciones y sociedades científicas.
El gobierno lanzó una alerta oncológica, con una transferencia de $154 mil millones, enfocada en pacientes con cáncer que esperan diagnóstico o inicio de tratamiento, con un objetivo de resolución al 30 de junio de 2026. La medida es urgente y necesaria ya que en 2024 fallecieron más de 41.000 personas mientras permanecían en listas de espera, de las cuales alrededor de 11.000 eran de cáncer. El diagnóstico acumulado en décadas obliga a ir más allá de las medidas de emergencia.
Reducir las listas de espera de forma sostenible exige una política que forme especialistas en las regiones, modernice la infraestructura hospitalaria con plazos reales y utilice la colaboración público-privada con criterio territorial y no solo como válvula de alivio transitoria.
Al cierre de 2025, el Servicio de Salud Talcahuano se posicionó como el tercer mejor del país en espera quirúrgica, con un promedio de 153 días de espera, y el de Salud Concepción alcanzó 212 días..