Autor: ONEROMXELÁ
LOS HISTÓRICOS, y polémicos, nexos del PC y otros sectores de la izquierda chilena con el chavismo
LOS HISTÓRICOS, y polémicos, nexos del PC y otros sectores de la izquierda chilena con el chavismo “Crónica del secuestro presidencial que pone en jaque la soberanía de Latinoamérica”. Es uno de los tantos artículos que destacan en el diario El Siglo, órgano oficial del Partido Comunista, en la semana en que Estados Unidos intervino en Caracas y capturó al líder venezolano Nicolás Maduro. No es casual, pues el PC ha tenido estrechos vínculos con el proceso bolivariano. La relación ha sido cercana y constante. Tanto así que durante los años, varios dirigentes de la tienda han viajado a Venezuela a participar de distintos foros organizados por el gobierno de ese país. Los más recurrentes han sido el exalcalde Daniel Jadue; los dirigentes Juan Andrés Lagos y Claudio de Negri y el diputado Boris Barrera, quien ha sido jefe de bancada del PC en la Cámara. Este, de hecho, fue uno de los últimos en visitar Caracas, en julio de 2024, cuando fue uno de los veedores del proceso electoral de ese país.
Lo acompañaban, también como observadores, el dirigente del Socialismo Allendista Esteban Silva; el excandidato presidencial Eduardo Artés; el presidente del Partido Popular (PP), Cristián Cuevas, y el exdirigente sindical de la salud Esteban Maturana, entre otros. “La lucha por el socialismo a escala mundial está de fiesta”, dijo Artés esa vez. En contraste, gran parte de los gobiernos del mundo declararían el proceso como un fraude. Pese a esto, en Chile quedan pocos fieles a la administración bolivariana, siendo el PC el socio más importante. A él se suman movimientos de influencia menor, como el Socialismo Allendista, el PP y el MIR. Antes, en el gobierno de Hugo Chávez, el fenómeno era distinto. Durante años la izquierda, casi en su totalidad, estuvo unida en torno al “Comandante”. EL FENÓMENO CHÁVEZ La relación entre la izquierda chilena y la izquierda venezolana es de larga data. Surgió en los años 50, cuando varios políticos de ese país se asilaron en Santiago tras escapar de diversos regímenes autoritarios. Y luego del 11 de septiembre de 1973, ocurrió a la inversa. Figuras como Aniceto Rodríguez, Carmen Lazo, Mario Palestro, Sergio Bitar y Orlando Letelier se exiliaron en Caracas. Pero con la llegada al poder de Chávez, en 1999, esta relación tomó otro tono. “La izquierda miró con muy buenos ojos la victoria de Chávez. Sobre todo por su discurso antiimperialista”, relata el historiador Cristián Pérez, del Observatorio Regional de Política, Trabajo y Género de la Upla. Otro factor fue el interés que tenía el caudillo en la unidad de las izquierdas del continente. “Venezuela tenía el dinero para financiar algunas de estas iniciativas”, dice Pérez. Para el escritor y excanciller Roberto Ampuero, el fenómeno se debió a que “Chávez representó una novedad carismático-redentora. Los petrodólares permitieron financiar generosas reformas sociales y apuntalar otros procesos progresistas.
El chavismo brindó una inspiradora nueva utopía: la sensación de un Socialismo del Siglo XXI”. Claudio de Negri, actual encargado de relaciones internacionales del Partido Comunista, defiende que “Chávez encabezó el ciclo progresista de América Latina, con un sentimiento latinoamericanista.
Hubo soberanía, conducción, más participación popular”. Estos nexos se manifestaron a través de varios viajes e invitaciones a distintos dirigentes de la izquierda a Venezuela, como Guillermo Teillier, Alejandro Navarro, Esteban Silva, Marco Enríquez-Ominami y Cristián Cuevas. También se forjó una inédita unidad de movimientos de izquierda a través de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), creada en 2004. La relación, sin embargo, abrió las puertas a una creciente, y polémica, influencia del chavismo en el país, promovida, en parte, por sus aliados chilenos. En 2006, por ejemplo, la petrolera estatal venezolana, PDVSA, publicó un aviso de página completa en la revista Punto Final, ligada a la extrema izquierda. Algo que hizo ruido en los empresarios chilenos y en Enap.
Por esos mismos años, era usual ver a la reADIDEC presentante de Caracas en Chile, Lourdes Urbaneja siempre acompañada por Navarro, recorriendo el país, hablando sobre el proceso bolivariano, ofreciendo ayuda social y apadrinando escuelas de bajos recursos. Adonde iba, dejaba una copia de la Constitución de su país como regalo. Un ejemplo más fue la llamada “Operación Milagro”, en la que Venezuela pagó vuelos para cientos de chilenos con enfermedades oculares a los que luego operó gratuitamente. Otro evento clave ocurrió en 2007, cuando la Universidad Arcis, controlada por el PC, le otorgó al Presidente venezolano un Doctorado Honoris Causa. Tiempo después se sabría que la relación de la casa de estudios con Caracas era aún más profunda. Esto pues en 2008 recibió más de 9 millones de dólares desde el Banco Nacional de Venezuela. En 2014 el Mineduc iniciaría una investigación contra la universidad debido a la crisis financiera que la aquejaba. Si bien no pudo acreditar el lucro que se buscaba, ni la responsabilidad del PC en esto, en 2017 se terminaría anunciando el cierre de la casa de estudios. En este contexto, también se creó una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados para indagar presuntas “graves irregularidades” en la administración, incluyendo los traspasos desde el extranjero. Esta emitió dos informes: uno de los representantes de la izquierda, y otro de los de la derecha.
Estos últimos constataron en sus conclusiones que el PC habría realizado “operaciones de venta, arriendo y retiros constitutivos de lucro, en perjuicio del proyecto educativo”. Entre los líderes de la tienda que formaron parte de la universidad en esos años estaban Juan Andrés Lagos, Marcos Barraza, Daniel Núñez y Eduardo Contreras.
LA ERA MADURO “Lo lamento mucho por Chile, pero sigo soñando con bañarme en una playa boliviana” (2003). Es una de las tantas frases de Chávez que fueron perjudicando la relación entre el proceso bolivariano y la Concertación. Este, asimismo, tampoco tenía confianza en ese mundo luego de que considerara que, en 2002, el gobierno de Ricardo Lagos había apoyado el golpe de Estado en su contra. Polémicas como estas terminaron alejando al chavismo de partidos como el PS o el PPD. Así, para 2013, año en que asume Nicolás Maduro, el único apoyo con alguna influencia que tenía en Chile su gobierno era el del PC. Es un sustento que se ha mantenido incólume en el tiempo. Incluso a contramano de la política exterior del Estado de Chile.
“Estoy muy impresionado, porque en mi país nunca hemos visto que un violador de los DD.HH. sea perseguido por la justicia (... ) pero aquí hay cientos de agentes del Estado condenados”, dijo el entonces alcalde de Recoleta Daniel Jadue, en una visita a Caracas en abril de 2022, causando la incomodidad del Gobierno. Su viaje que fue en plena campaña constitucional no fue avisado a Cancillería, como debía hacerse. Dos años antes, el partido había criticado duramente el informe de Michelle Bachelet (por esos años alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU) por denunciar violaciones a los DD.HH. en Venezuela. Otro que ha seguido apoyando al régimen bolivariano es Esteban Silva, quien es amigo de “Nicolás”, como llama a Maduro, y estuvo con él el 11 de septiembre pasado en un homenaje a Salvador Allende. “Estados Unidos ha pisoteado los valores básicos en los que se funda la democracia occidental”, dice. Por su parte, el líder del Partido Popular, Cristián Cuevas, apunta al gobierno del Presidente Boric. “Esta administración facilitó que estas acciones ocurriesen”. Ambos continúan teniendo contacto con las autoridades venezolanas encargadas, sobre todo con el viceministro de Relaciones Exteriores, y secretario ejecutivo del Alba, Rander Peña.
El mismo que, en septiembre de 2024, mandó a “lavarse la boca” al Presidente Gabriel Boric, luego de que este definiera al gobierno de Maduro como una “dictadura”. Como se ve, se trata de una relación que complica y divide a la izquierda.
Aunque después de lo ocurrido el 3 de enero, esta podría unirse en torno a un “enemigo común”. n “Chávez encabezó el ciclo progresista de América Latina, con un sentimiento latinoamericanista”, dice Claudio de Negri, encargado internacional del PC. Autor: ONEROMXELÁ. A principios de siglo, la gran mayoría de la izquierda del país estaba bajo el influjo del proyecto bolivariano encabezado por Hugo Chávez. Esto incluía visitas, seminarios y una inédita influencia venezolana en la nación. Hoy, eso ha cambiado, con una salvedad. El PC sigue siendo el principal apoyo de Nicolás Maduro, aun a costa de pelearse con sus socios, con figuras como Daniel Jadue en la vanguardia. | MATÍAS BAKIT R. A UNA SEMANA DE LA CAÍDA DE NICOLÁS MADURO: “Chávez encabezó el ciclo progresista de América Latina, con un sentimiento latinoamericanista”, dice Claudio de Negri, encargado internacional del PC. En la foto, Nicolás Maduro y algunos de los dirigentes chilenos que fueron como veedores a la elección de 2024. En primera fila, el diputado del PC Boris Barrera y el exsenador Alejandro Navarro, quien fue recientemente candidato a diputado. En 2007, Hugo Chávez recibió un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Arcis. La universidad, que estuvo controlada por el PC, recibió un millonario préstamo de Venezuela.