Columnas de Opinión: EL OLIVAR: ENTRE LA INACCIÓN Y LA INCAPACIDAD
Columnas de Opinión: EL OLIVAR: ENTRE LA INACCIÓN Y LA INCAPACIDAD En su reciente visita a la región de Coquimbo, el ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Undurraga, puso el dedo en la llaga sobre una de las fallas de política pública más absurdas que se recuerde en la historia local.
Comentando a diario El Día acerca de la vieja problemática del sitio arqueológico El Olivar, por donde pasa la principal conexión de La Serena con el norte del país, reconoció la inacción del estado al respecto y que la falta de una solución ha pasado, en gran medida, por la incapacidad de ponerse de acuerdo entre las comunidades de pueblos originarios sobre qué hacer con ese lugar, y así mismo, la impericia en conciliar los intereses propios de tales comunidades con el interés general de la región. Planteados los antecedentes, no puede uno evitar cierta indignación. Hablamos de una situación originada en 2015, cuando se encontraron numerosos y valiosos restos arqueológicos prehispánicos durante la construcción de la nueva ruta 5 hacia Vallenar. Once años después, y tras haberse invertido cuantiosos recursos en el rescate y estudio de aquellos restos, la obra sigue inconclusa, como una herida que no termina de sanar en la piel de la ciudad.
Todo aquel que haya pasado por dicho lugar sabe que el tránsito vehicular y peatonal es lento e inseguro, con una sola pista de circulación por sentido, originando un cuello de botella que agrava la ya de por sí compleja realidad de la movilidad urbana en la aglomeración La Serena Coquimbo, peor aún en un punto en donde la carretera confluye con un cruce ferroviario y una calle de ingreso al populoso sector de Las Compañías. ¿Cuántas más demoras, incomodidades y accidentes se tendrán que soportar hasta que por fin las partes en disputa se pongan de acuerdo? En pleno siglo XXI, resulta inverosímil no encontrar fórmulas que equilibren las necesidades de conservación del patrimonio con su puesta en valor en beneficio de toda la sociedad -no solamente de algunos gruposy con los requerimientos de movilidad y desarrollo para toda una ciudad. No se trata de que el progreso aplaste a la memoria, ni que la memoria frene el progreso; existe un modo de conciliar ambas cosas: se llama buena voluntad.
Desde el sector privado esperamos no tener que pasar otros once años mirando esta situación vergonzosa desde el palco de los ignorados, donde están las personas a quienes nadie ha preguntado nada sobre esta cuestión, pese a que somos habitantes de la misma tierra y sufrimos, queriéndolo o no, los efectos de las indecisiones de otros. Por Ricardo Guerrero Gerente de la Corporación Industrial para el Desarrollo Regional de Coquimbo.. COLUMNA DE OPINIÓN: