Autor: Juan Riquelme D. juan.riquelme@estrellavalpo.cl
La receta que el humorista Esteban Düch prueba para el Festival de Viña
La receta que el humorista Esteban Düch prueba para el Festival de Viña steban Düch ha desE fracado durante todo el verano que sus presentaciones en distintos escenarios son el "camino a Viña". Así lo promociona en sus redes sociales y si lo que presentó la noche del miércoles en el Fogón de los deseos en Quilpué es su apuesta para la Quinta Vergara, hay un buen camino, pero falta por pulir. El comediante -que buscará dejar en el olvido a su compatriota George Harris, que fracasó en febrero pasado-, presentó una rutina de poco más de 1 hora 14 minutos para un público acotado. Y si bien hubo risas en gran parte de su presentación entre las poco más de 100 personas que llegaron al tradicional restaurant de calle Freire, tampoco fue para doblarse el estómago a carcajadas.
Otro punto no menor: el público estaba entre los 30 y los 70 años y era parcialmente venezolano, muy distinto el que enfrentará en la Quinta Vergara en una noche que compartirá escenario con Jessy & Joy y las k-pop NMIXX. LUCES Y SOMBRAS Düch, a diferencia de Harris, tiene claridad sobre los remates. Su primer golpe llegó a los 30 segundos, cuando al ingresar pidió al público la ola. Hecho el gesto por el público disparó. .. "que bonita ola. .. de migrantes". Risas y un buen arranque. Luego de eso detalló que fue en El Fogón de los deseos donde contó por primera vez que había recibido un llamado para estar en el Festival de Viña del Mar.
Ocurrió en octubre pasado, y es acá donde repitió una frase que a Harris le generó más de una crítica en Viña. "Yo estaba en mi casa jalándome el muñeco (dicho venezolano para describir la masturarbación)". No hubo muchas risas. Luego hizo un paso por lo que han sido sus 11 años en Chile, partiendo por su arribo en 2015 al país. Recordó lo que para Chile era Venezuela en ese instancia. Trajo a la mesa a Luciano Bello (personaje interpretado por el fallecido Felipe Camiroaga) como lo que conocía de Chile cuando fue entrevistado por la PDI.
Agregó "el subir el Cerro Navia", "visitar la cultura de La Pintana", y "Navegar en el Mapocho". "Es lo que había visto en internet de Chile", agregó, recordando que lo único chileno que conocía era Don Francisco, 31 minutos y Soy German. ESTEBAN DUCH Y esto fue tal vez el momento más bajo. En su relato habla del aeropuerto, donde se encuentra con Pepe, un taxista que usa para reflejar el intercambio cultural entre un venezolano y un chileno.
Y acá planteó el aporte que Venezuela le hace al país. "Traen plata, títulos universitarios, maracas (porque es un instrumento) y arepas", dijo y agregó, "Don Pepe, a mí me encantan las maracas, yo en en mi casa tenía dos que siempre que podía las tocaba". El chiste no sacó muchas risas. Tema complicado es la xenofobia.
Düch -en otro tema que podría estropearle la rutinaseñaló que esta no desaparece, sino que simplemente cambia. "Siempre ha existido, a los colombianos, peruanos, y a los mapuches". Y acá plantea que la próxima ola migrante será de aliens, "le están quitando su espacio a la maraca chilena. Cómo no le van a ganar si tienen tres tetas", dijo. No hubo risas. Este fue el momento más "pasado para la punta" de la rutina y no causó gracia. En el medio, como si fueran salvavidas, chistes cortos, rápidos y con remates. "Venezuela está tan peligroso que se robaron al dictador. Así de peligroso". EL 18 DE SEPTIEMBRE Tal vez el mejor momento de la rutina del comediante es cuando arranca planteando que "cada vez los venezolanos se vuelven más chilenos. El acento es de transmisión sexual", dijo. Ya con 40 minutos llegó el momento de repetir la popular rutina de un Uber venezolano que debió chilenizarse para un viaje. Como era de esperar, sandía calada: fue un éxito. Y aquí Düch deja los relatos y apuesta por los chistes cortos de remate sencilo. "Algo típico chileno, las licencias médicas, y se renuevan". Luego de eso, risas y risas. AMAR AZUL "La mejor comida chilena es la peruana" y luego pone -por primera vezalgo de música al pedir el apoyo del público para interpreta "Yo tomo" de Amar Azul.
Es este el momento más exitoso de la noche que complementa con la historia de adopción de un extranjero para Fiestas Patrias, y luego sexualiza la empanada -lo que vuelve a distanciar al públicoy luego lo trae de vuelta para dar una explicación extensa de qué es una marraqueta. Si este es el fin de la rutina de Viña, con 57 minutos, es el mejor final que podría haber elegido. Luego -en lo que califica un bistrae a su hijo Matías -orgullosamente chileno dicey vuelve a caer con un chiste negro que no encuentra mucho eco.
Recuerda los videos cortos de YouTube y dice que hay que tener cuidado, recuerda que una vez se encontró con uno que hablaba de los top 5 de cosas encontradas debajo del agua, ahí está “Sebastián Piñera". Chiste que no provoca muchas risas, pero que pasa rápido para tomar una guitarra eléctrica e interpretar "Mi equilibrio espiritual" de 31 minutos. Ya lleva 1 hora sobre el escenario. Luego decide, homenajeando a Rodrigo "Guatón" Salinas, interpretar una segunda canción que refleja la segunda parte del hit. Y termina el espacio musical con el clásico "Un mamut chiquitito" al que le cambia la letra para relacionarlo con los migrantes.
Es ahí donde el cierre mejora entre las risas y los remates musicales. @ 11 años lleva viviendo en nuestro país el comediante venezolano Esteban Düch, quien se presentará en el Festival. 1 hora y catorce minutos duró la presentación de Esteban Düch el miércoles en Quilpué. Autor: Juan Riquelme D. juan.riquelme@estrellavalpo.cl. El comediante venezolano, radicado hace 11 años en Chile, se presentó la noche del miércoles en Quilpué.
El público fue reducido -unas 100 personasy aunque sacó risas, hubo momentos que merecen al menos una revisión. 11 años lleva viviendo en nuestro país el comediante venezolano Esteban Düch, quien se presentará en el Festival. 1 hora y catorce minutos duró la presentación de Esteban Düch el miércoles en Quilpué. EL HUMORISTA ESTEBAN DÜCH SE PRESENTÓ EN EL FOGÓN DE LOS DESEOS, EN QUILPUÉ. LA RUTINA DEL VENEZOLANO TIENE MUCHOS RIPIOS.