Autor: RODRIGO CUADRA
Chile “es muy parecido a California, pero le faltan sus propios Silicon Valley y Hollywood”
Chile “es muy parecido a California, pero le faltan sus propios Silicon Valley y Hollywood” Pocas voces tienen hoy tanto peso en el debate global sobre desarrollo económico como la de Ricardo Hausmann.
Exministro de Planificación de Venezuela, execonomista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y actual director del Growth Lab de Harvard, el académico se ha convertido en una de las referencias internacionales más influyentes en materias de crecimiento, productividad y complejidad económica. Sus diagnósticos han sido escuchados por gobiernos, organismos multilaterales y grandes empresas en distintos continentes. Y su tesis es conocida: los países no se hacen ricos por sus recursos naturales, sino por las capacidades que desarrollan para crear conocimiento, innovación y sofisticación productiva. Desde esa mirada, Hausmann quien será el principal expositor en la Semana de la Construcción observa con atención el momento que atraviesa nuestro país. Advierte que el problema chileno es más profundo que un ciclo económico débil o una discusión tributaria. A su juicio, el país lleva años atrapado en una “trampa de ingresos medios”, dependiendo de los mismos motores productivos de hace décadas y sin generar nuevas capacidades de innovación. “Chile se acostumbró a compararse con América Latina, y eso es una tentación peligrosa. Los motores que impulsaron el crecimiento en el pasado siguen siendo básicamente los mismos: minería y algo de agricultura. El problema es que no aparecen nuevos motores de crecimiento”, señala. ¿Cuáles serían esos motores? A juicio de Hausmann, la innovación y propiedad intelectual. “Chile, simplemente n o a p a r e c e e n pantalla. Ahí está uno de los grandes problemas”. Porque Chile es muy centralizado. Además, no basta con tener talento universitario. Hay un problema de capacidades productivas y de liderazgo empresarial.
Chile necesita preguntarse qué cosas sabe hacer realmente bien y cómo convierte ese conocimiento en nuevas industrias. ¿Qué significa c o n c r e t a m e n t e “ n o a p a r e c e e n pantalla”? Que prácticamente no genera innovación patentable. La inversión en investigación y desarrollo es increíblemente baja y, a d e m á s, e s t á concentrada en el sector público. El sector privado casi no participa. Chile tiene hoy una matrícula universitaria comparable con países desarrollados, pero eso no se traduce en innovación productiva.
Mientras Chile genera cerca del 2% de las patentes per cápita que registra Estados Unidos, Corea del Sur llega al 400%. Las recetas para el dinamismo y el “MIT del litio” Según usted, que ha seguido la evolución económica de Chile durante años, ¿qué se debería hacer para recuperar el dinamismo? Primero, dejar de compararse con América Latina y empezar a compararse con países que lograron escapar de la trampa de ingresos medios. Segundo, construir capacidades: conectar universidades con empresas, impulsar innovación aplicada, desarrollar nuevas industrias y fortalecer liderazgo empresarial. Y tercero, entender que crecer no depende solo de bajar impuestos o destrabar permisos. Depende de generar conocimiento, capacidades y sofisticación productiva. ¿Es Corea del Sur entonces el país a imitar? Exacto, porque también fue un país de ingreso medio y logró dar el salto. Y no lo hizo solamente sobre la base de recursos naturales. Y le doy otro ejemplo: Chile es un país muy parecido geográficamente a California: tiene minería, un valle agrícola extraordinario, costa, talento humano concentrado en Santiago. Pero a Chile le faltan sus propios Silicon Valley y Hollywood. Le faltan industrias intensivas en conocimiento capaces de conectarse con el mundo. Hoy, todas las exportaciones relevantes salen del norte o del sur: minería, salmones, agricultura.
Pero desde Santiago prácticamente no sale una cadena de valor exportadora. ¿Y cree que la agenda impulsada por el Gobierno para reactivar la inversión y reducir impuestos corporativos va en la dirección correcta? La teoría económica tiene un lenguaje muy sofisticado para hablar de incentivos: impuestos, regulación, subsidios. Pero tiene un lenguaje muy pobre para hablar de capacidades. Yo sospecho que el problema chileno hoy no está del lado de los incentivos, sino del lado de las capacidades. Israel, por ejemplo, tiene impuestos más altos que Chile, pero genera mucha más innovación.
Entonces, el ¿ Y por qué ocurre eso? N Venezuela: “No habrá recuperación económica sin restitución de derechos” Ricardo Hausmann es crítico respecto de la estrategia internacional que se ha seguido hasta ahora en su país natal. Dice que Estados Unidos está cometiendo un error estratégico. “Se está privilegiando una lógica de acuerdos petroleros de corto plazo antes que una verdadera transición democrática”. A juicio de Hausmann, no puede existir recuperación económica sostenible sin reconstrucción institucional. “En Venezuela no hay derechos. Hay presos políticos, no hay garantías jurídicas y ni siquiera María Corina Machado puede regresar libremente al país. Bajo esas condiciones, no habrá inversión real ni confianza de largo plazo”. Señala, además, que la salida dependerá principalmente de la presión interna de los venezolanos. “La recuperación no vendrá de la buena voluntad de Trump ni de acuerdos en cuartos oscuros. Va a depender de la capacidad de los venezolanos de movilizarse políticamente para recuperar la democracia”. Ricardo Hausmann y su mirada sobre el país: problema no es solo tributario. El punto es que Israel construyó un ecosistema donde invertir en innovación resulta rentable porque existen capacidades instaladas. Entonces, el tener cobre, litio y un fuerte potencial en energías renovables, ¿no basta para sostener el crecimiento? Los países no son ricos por lo que tienen. Son ricos por lo que saben hacer. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y el país colapsó. La riqueza no está en el recurso, sino en las capacidades que desarrollas alrededor de ese recurso.
Cuando en Chile se empezó a hablar del litio, rápidamente apareció la idea de hacer una especie de “OPEP del litio”. Pero yo no escuché hablar del “MIT del litio”. No lo veo liderando tecnologías de extracción directa, desarrollo de baterías o investigación aplicada vinculada a esa industria. Ahí está la diferencia entre capturar renta y construir capacidades. Desafío: Nuevas capacidades productivas y nuevas industrias A juicio de Hausmann, en nuestro país se ha hecho demasiado difícil invertir, y reducir burocracia puede ayudar bastante. “Esa agenda me parece correcta”, señala. Sin embargo, asegura que eso por sí solo no resuelve el problema estructural.
“La gran pregunta sigue siendo: ¿ A qué se va a dedicar todo el talento concentrado en Santiago? Porque no se va a dedicar a la minería”. Y agrega: “El verdadero desafío es construir nuevas capacidades productivas y nuevas industrias. En Chile falta esa conversación: ¿ Por qué no están las capacidades?, ¿cómo se construyen?, ¿qué rol deben jugar las universidades, las empresas y el Estado?”. Ahí falta liderazgo productivo internacional. Australia y Canadá tienen empresas mineras operando en todo el mundo. En cambio, Chile siendo una potencia minera prácticamente no ha logrado proyectar esa capacidad globalmente.
Eso sugiere que incluso en minería todavía faltan capacidades para transformar experiencia local en liderazgo internacional. ¿Y qué rol deberían tener las universidades? Las universidades chilenas están demasiado enfocadas en docencia y en publicar papers científicos para revistas internacionales. Pero están poco conectadas con los problemas productivos reales del país. Chile tiene sectores completos enfrentando desafíos enormes como la salmonicultura, la ganadería ovina o el litio y uno no ve al sistema universitario trabajando intensamente en resolver esos problemas o generar nuevas oportunidades productivas. Inmigración y talento Hace algunos años usted planteó que Chile debía abrirse más a la inmigración para crecer. Mirando el presente, ¿sigue manteniendo ese diagnóstico? Entiendo perfectamente las tensiones que se generaron. Chile recibió una inmigración venezolana muy calificada al comienzo, pero después no construyó suficientes canales de integración formal. Eso ¿ Y por el lado de las empresas? termina precarizando a las personas y desaprovechando talento. Creo que el país sí se benefició inicialmente de la llegada de profesionales venezolanos: médicos, ingenieros, técnicos y emprendedores. Pero luego aparecieron problemas asociados a organizaciones criminales, como el Tren de Aragua, que deben enfrentarse con mucha fuerza. En ese sentido, sigue creyendo que un país se beneficia con la inmigración. Una cosa es combatir el crimen organizado y otra muy distinta es impedir que las personas puedan insertarse legalmente en la economía. Cuando eso ocurre, el país pierde capacidad productiva y desaprovecha capital humano. A Chile le tocó enfrentar una ola migratoria muy grande, pero otros países de la región, como Colombia, recibieron incluso más inmigrantes y avanzaron en procesos de regularización que facilitaron su integración laboral. El problema no es la inmigración en sí. El problema es que el mundo entero está compitiendo por atraer talento.
Y los países que logren integrarlo mejor van a tener ventajas enormes en innovación y crecimiento. ¿Y qué debería hacer Chile para ser un imán de talentos? A Chile le faltan industrias intensivas en conocimiento capaces de transformar talento en innovación, porque la competencia global ya no es solo por inversiones o recursos naturales, sino principalmente por atraer capital humano altamente calificado. Y da un ejemplo: “Estados Unidos tiene una larga historia compitiendo favorablemente por atraer talento. En Silicon Valley, el 54% de los trabajadores en ciencia y tecnología son extranjeros. Y del 46% restante, la mayoría tampoco nació en California: solo el 18% son californianos”, afirma. Para Hausmann, ese dato refleja que el éxito de polos de innovación como Silicon Valley no radica únicamente en formar talento local, sino en su capacidad para atraer personas capacitadas desde distintas partes del mundo. “El secreto de Silicon Valley no es su capacidad de generar talento, sino su capacidad de atraer talento”, sostiene. Por eso, cree que si Chile quiere competir en industrias basadas en conocimiento e innovación, deberá avanzar también en convertirse en un país atractivo para profesionales, emprendedores e investigadores altamente calificados.
E F E / Z E U Q R Á M L E I R B A G Chile tiene hoy una matrícula universitaria comparable con países desarrollados, pero eso no se traduce en innovación productiva”. Chile se acostumbró a compararse con América Latina, y eso es una tentación peligrosa.
Los motores que impulsaron el crecimiento en el pasado siguen siendo básicamente los mismos”. El economista venezolano y académico de Harvard advierte que el país perdió dinamismo porque no ha logrado crear nuevos motores de crecimiento.
Hay un problema de capacidades productivas (). Chile necesita preguntarse qué cosas sabe hacer realmente bien y cómo convierte ese conocimiento en nuevas industrias”. Israel tiene impuestos más altos que Chile, pero genera mucha más innovación.
Entonces, el problema no es solo tributario (). Construyó un ecosistema donde invertir en innovación resulta rentable”. Faltan industrias intensivas en conocimiento capaces de transformar talento en innovación, porque la competencia global ya no es solo por inversiones o recursos naturales, sino principalmente por atraer capital humano”. Autor: RODRIGO CUADRA. ‘‘Chile tiene hoy una matrícula universitaria comparable con países desarrollados, pero eso no se traduce en innovación productiva”. ‘‘Chile se acostumbró a compararse con América Latina, y eso es una tentación peligrosa.
Los motores que impulsaron el crecimiento en el pasado siguen siendo básicamente los mismos”. El economista venezolano y académico de Harvard advierte que el país perdió dinamismo porque no ha logrado crear nuevos motores de crecimiento. ‘‘Hay un problema de capacidades productivas (…). Chile necesita preguntarse qué cosas sabe hacer realmente bien y cómo convierte ese conocimiento en nuevas industrias”. ‘‘Israel tiene impuestos más altos que Chile, pero genera mucha más innovación.
Entonces, el problema no es solo tributario (…). Construyó un ecosistema donde invertir en innovación resulta rentable”. ‘‘Faltan industrias intensivas en conocimiento capaces de transformar talento en innovación, porque la competencia global ya no es solo por inversiones o recursos naturales, sino principalmente por atraer capital humano”. Ricardo Hausmann, economista venezolano.