Autor: TOM FAIRLESS EN FRANKFURT Y KIM MACKRAEL EN BRUSELAS THE WALL STREET JOURNAL
La guerra de Irán golpea a Europa con una crisis energética que no puede absorber
La guerra de Irán golpea a Europa con una crisis energética que no puede absorber CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL Una crisis energética debida a la guerra en el Medio Oriente está a punto de asestar un severo golpe a la economía de Europa, en un penoso giro para una región que había estado esperando acelerar el crecimiento este año después de un largo período de estancamiento que irritó a los votantes en todo el continente. Aquellos a cargo de las políticas están haciendo grandes esfuerzos para proporcionar cierto alivio, pero sus opciones son más limitadas que durante la invasión de Rusia a Ucrania hace cuatro años. La deuda pública y los costos de los empréstitos eran más bajos en ese entonces, y las familias y empresas europeas tenían dinero proveniente de los programas de estímulo por la pandemia.
Hoy en día, los costos de los empréstitos están en alza en todo el continente y la deuda pública en el Reino Unido y Francia se encuentra en el nivel más alto, o cerca de este, del PIB en al menos seis décadas. “No tenemos más dinero”, afirmó el director del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, a la radio RTL el miércoles.
Los costos crecientes de la energía amenazan con acelerar la desindustrialización a medida que las industrias de uso intensivo de energía, como las que elaboran productos químicos, cierran fábricas y trasladan la producción a China o EE.UU.
Ya el aumento de los precios del petróleo y del gas durante los primeros 10 días del conflicto les ha costado a los contribuyentes europeos 3 mil millones de euros adicionales, equivalentes a unos US$ 3.400 millones, en importaciones de combustibles fósiles, según informó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la semana pasada.
“El primer efecto tangible que estamos viendo es en la parte logística: los costos del transporte han subido”, señaló Gerhard Freitag, gerente de planta de Claas, fabricante de maquinaria agrícola con sede en el oeste de Alemania. La compañía ha cubierto sus contratos de energía, lo que significa que cualquier aumento de precio solo llegará con un retraso, precisó Freitag. Igualmente, tomó medidas para controlar los costos energéticos en su fábrica principal después de la crisis energética en 2022, como bajar la temperatura para algunos procesos e instalar iluminación LED. La mayor preocupación, manifestó Jan-Hendrik Mohr, director ejecutivo de Claas, es la creciente presión sobre los agricultores. El aumento de los costos de los insumos, desde el diésel hasta los fertilizantes debido al conflicto con Irán, está afectando los márgenes ya ajustados. “Esta presión sobre la rentabilidad agrícola podría finalmente elevar más los precios de los alimentos”, dijo Mohr.
En el este de Alemania, un vocero de la empresa de productos químicos SKW Piesteritz señaló: “La situación es y sigue siendo tensa”. La compañía se enfrenta a fuertes alzas de precio del gas natural que utiliza como materia prima para fabricar fertilizante, su producto principal. “Estos aumentos de precio son amenazantes si los precios de la principal materia prima no se pueden traspasar a los clientes a través de los precios de los productos”, explicó el vocero, Markus Bosch.
“Por último, nos enfrentamos a una inflación alarmante para toda la economía y la sociedad”. La semana pasada, la compañía suiza de chocolates Lindt bajó su guía para este año, en parte debido al conflicto en el Medio Oriente. Volkswagen de Alemania afirmó que la guerra agrava los riesgos geopolíticos y podría afectar las lucrativas v e n t a s d e s u s marcas de lujo como Porsche y Audi. El conflicto en Irán es solo el golpe más reciente que las políticas del Presidente Trump han asestado a la economía europea. El año pasado, sus aranceles redujeron el acceso al mayor mercado de exportación de Europa y provocaron una avalancha de importaciones desde China que rebotaban contra el muro arancelario estadounidense. La economía del continente depende del comercio internacional, en parte porque tiene pocos recursos naturales propios.
En la eurozona, el valor del comercio exterior es casi la mitad de la producción anual del bloque, frente al 35% aproximadamente de C h i n a y e l 2 5 % d e EE.UU.
Con un crecimiento económico en torno al 1%, el precio del petróleo alcanzando los US$ 125 o más podría ser suficiente para llevar a Europa hacia la recesión, observó Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics en Londres. El Reino Unido, que es un importador neto de alimentos y energía, podría estar entre los más afectados, según un análisis de Goldman Sachs.
Gran Bretaña estaba finalmente superando el impacto acumulativo del Brexit, el covid-19, el pánico del mercado que provocó la ex primera ministra Liz Truss y una serie de aumentos tributarios del actual gobierno laborista, señaló Andrew Wishart, economista de Berenberg. “Ahora todo eso está en duda”, agregó. Los inversionistas ya habían considerado en el precio anteriormente una serie de recortes de la tasa de interés por parte del Banco de Inglaterra.
Es probable que ahora esos queden en un segundo plano, y las apuestas de los operadores sugieren que ahora ven una posibilidad de dos tercios de que el banco central, en cambio, suba las tasas este año si el aumento de los precios de la energía estimula nuevas alzas salariales.
En general, las consecuencias económicas no son tan graves como lo fueron después de la invasión de Rusia a Ucrania, pero podrían desacelerar la economía ya moribunda del Reino Unido, reduciendo el crecimiento al 1% frente al 1,5% antes de la guerra de Irán en un “escenario” de referencia donde el petróleo se asiente en un promedio de US$ 77 el barril en 2026, según Goldman.
Un bloqueo de tres meses del Estrecho de Ormuz con los precios del petróleo asentándose entre US$ 120 y US$ 150 el barril un escenario adverso podría reducir casi medio punto porcentual del PIB de Alemania el próximo año, escribió Dirk Schumacher, economista jefe del banco estatal alemán KfW, en una nota la semana pasada.
Los aumentos de precios en las bencineras un factor irritante tradicional para los votantes han variado en toda Europa, con algunas de las alzas más pronunciadas en Alemania, donde el precio de un estanque de bencina sin plomo era alrededor de 13 euros más alto la semana pasada en comparación con la semana anterior al inicio de la guerra, según un análisis de ING.
Después de que estalló la guerra en Ucrania, Francia puso en marcha medidas de apoyo energético que ascendieron a cerca de 105 mil millones de euros entre 2022 y 2023, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Con una deuda pública que alcanzó una cifra récord de 3,48 billones de euros en el tercer trimestre de 2025 y un déficit presupuestario estimado en 5,4% del PIB, es probable que esa generosidad ya no sea viable. Varias políticas de apoyo que se han anunciado hasta ahora tienen una cosa en común: no requieren un gran gasto por adelantado. La ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, propuso prohibir que las bencineras cambien los precios más de una vez al día. Los gobiernos también aceptaron liberar las reservas de crudo la semana pasada.
Francia inició inspecciones para detener las irregularidades en los precios de las bencinas, en una señal de que los políticos están deseosos de mostrar que están protegiendo a los consumidores, pero carecen de los medios para tomar medidas más de peso.
El aumento de precios también ha amplificado los llamados a suspender o cambiar el sistema de fijación de precio del carbono de la Unión Europea, al que algunos políticos han culpado desde hace tiempo de los altos costos de la energía del bloque. Italia renovó sus llamados la semana pasada para que el bloque reforme el sistema. Von der Leyen defendió el sistema, y sostuvo que había ayudado a la Unión Europea a reducir su dependencia de gas natural en 100 mil millones de metros cúbicos, aunque agregó que se debería modernizar. Tom Fairless es corresponsal de economía global para The Wall Street Journal, con residencia en Berlín. Escribe en la intersección de economía y política, en especial para Page One.
Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”. IMPACTO En la eurozona, el valor del comercio exterior es casi la mitad de la producción anual del bloque, frente al 35% aproximadamente de China y el 25% de EE.UU. Autor: TOM FAIRLESS EN FRANKFURT Y KIM MACKRAEL EN BRUSELAS THE WALL STREET JOURNAL. El continente tiene opciones limitadas con los costos de los empréstitos en alza y la deuda pública en niveles récord en algunos países.
Es el golpe más reciente que las políticas de Trump han asestado al bloque: IMPACTO En la eurozona, el valor del comercio exterior es casi la mitad de la producción anual del bloque, frente al 35% aproximadamente de China y el 25% de EE.UU. Claas, fabricante alemán de maquinaria agrícola, afirma que ya está experimentando un aumento en los costos de transporte.